Vivian Camacho: “El fascismo es una enfermedad del corazón humano. Hay que sanarlo”

Agustín Barúa Caffarena[1]

Las polarizaciones generan sorderas recíprocas. Pareciéramos atravesar una época donde esto se exacerba.

A partir de lo sucedido en la sociedad boliviana desde el año pasado con el golpe de Estado al gobierno de Evo Morales Ayma, entrevistamos a Vivian Camacho –médica especialista en interculturalidad, partera quechua y ex directora nacional de Medicina Tradicional Ancestral del Ministerio de Salud del Estado plurinacional de Bolivia– quien quizás nos puede sugerir respuestas para los conflictos equivalentes en Paraguay.

La Bolivia de hoy es un espejo que nos vuelve a invitar a repensarnos y a transformarnos.

E.: Decías hace unos días que “el fascismo es una enfermedad del corazón humano, que hay que sanarlo”. ¿Desde dónde surge esta forma de problematizar el fascismo desde otro lugar que no sean solamente las metáforas de lucha, de confrontación?

V.C.: Este tema del fascismo que lo hemos vivido tan duramente en el cuerpo, ha sido sumamente doloroso ver que, por ser indígenas, nuestras hermanas han sido  garroteadas con palos en la calle durante el golpe.

Y es un dolor que viene desde hace mucho, necesitamos recordar de dónde venimos: vengo del sindicato campesino de Anarancho de la Gran Central histórica 2 de Agosto del Valle Alto de Cochabamba. En 1936 ya nuestros abuelos pelearon contra los patrones. Somos el primer sindicato liberado para que no nos maten, no nos violen, no nos torturen, no nos esclavicen. Desde 1936 transcurre tiempo hasta 1952 año de la reforma agraria en Bolivia, después de este logro para el campesinado, necesitamos recordar que todavía tuvimos que sobrevivir al plan Cóndor, al neoliberalismo, y finalmente luego de muchas décadas luchando surge el instrumento político desde las bases indígena campesinas: el MAS-IPSP[2].

Hago este trayecto histórico porque necesitamos recordar que, pese a todo lo que hemos vivido, todo lo que hemos padecido desde el racismo fascista, nuestros pueblos nos recuerdan que necesitamos convivencia, necesitamos diálogo. Diálogo que necesariamente involucra a la justicia social como mediadora. Reflexionar que no necesitamos alimentar a los señores de la guerra, el complejo bélico industrial global que promueve odio y conflicto para generar lucro.

E.: ¿A qué específicamente le llamás “fascismo”?

V.C.: Cuando hablamos de lo que es el fascismo, como un ejemplo muy grotesco está el fascismo alemán que ha matado a millones de personas en Europa pero no solo eso. Muchas de esas personas fascistas vinieron al sur, aquí en Latinoamérica. Unos hicieron experimentos médicos con población indígena maya en Guatemala, otro en Brasil, otros quedaron en Argentina, Bolivia, Perú, etc. Estos núcleos fascistas han permanecido ahí latentes.

En el periodo 2008-2009 en Bolivia, se pretendió hacer la Nación Camba[3], un proyecto divisionista federalista de no indios, no indígenas y empezaron las manifestaciones horrorosas de fascismo racista: estaban golpeando en Santa Cruz a nuestros hermanos y hermanas indígenas, no les dejaban entrar a la plaza, además de pretender la toma violenta del poder. Es justamente contra esto que se ha defendido Bolivia. Se descubrió que estaban mercenarios de la ex Yugoslavia aquí en Bolivia. Esos anhelos de federalismo divisionista han promovido el discurso de ultraderecha para gestar el golpe de Noviembre 2019.

E.: ¿Y cómo repensar este fascismo desde los pueblos?

V.C.: Este discurso fascista absurdo, doloroso, que promueve que una cultura es mejor que las otras, ese complejo de superioridad exacerbado, tan exacerbado que llega a ser peligroso para la vida, que tiene como única herramienta la violencia para prevalecer; es justamente este fascismo que nos ha golpeado.

Entonces para reflexionar sobre qué es el fascismo desde nuestros pueblos, conociendo un poco más –desde las ceremonias y conocimientos ancestrales, desde nuestra herbolaria– los conceptos mismos que nos acompañan desde la cosmovisión indígena: siempre somos opuestos complementarios, todos tenemos algo que aportar a la vida.

Estas ideas absurdas del fascismo racista son muy contrarias a que la vida prospere.

Desde nuestra medicina ancestral sabemos que la gente que no ha sanado dolores profundos, se vuelve agresiva, se vuelve violenta. Es todo ese dolor acumulado a lo largo de la historia desde generaciones anteriores.

Cuando trabajamos medicina tradicional ancestral, lo primero que te preguntan los abuelos y las abuelas es ¿cómo está tu corazón?, ¿estás triste?, ¿estás enojado? Es sanar las relaciones, se trata de reintegrar el tejido.

Analizar que sobre todo este discurso fascista se ha dado en las ciudades, lugares donde triunfa la derecha y la ultraderecha, son los lugares más alienados de la realidad boliviana, que pretender ser “blancos” y adinerados; desarraigados de sus raíces indígenas.

E.: La cuestión colonial en Paraguay es un tema que entiendo lo tenemos aún muy poco trabajado. “Indio” sigue siendo insulto, mientras más rubio nuestro cabello mejor, lo del “norte” es siempre mejor… ¿Cómo vinculas lo colonial y el fascismo en el caso boliviano?

V.C.: En un país que es mayoría indígena: ¿Cómo es  posible que surjan estos discursos desde los medios de comunicación golpistas que son estos medios masivos corporativos? Y además sean recepcionados por un público que asimila ese discurso de odio racista.

¿Qué es lo que le duele tanto a esta humanidad, a estas personas? Y ahí tenemos que priorizar la herida colonial: que es esa herida profunda que nos ha desarraigado como humanidad, que nos ha dejado huérfanos y desconectados de la vida y el cosmos. Ya no confiamos no solamente en nuestra propia familia sino que se ha dejado de lado la relación con el cosmos, esa orfandad dura es la que nos hace pensar que estamos solos en completo abandono. Desde ese pensar que estás solo pues tienes que estar sometido a esa doctrina  del “sálvese quien pueda” como respuesta reactiva, del someter al otro para sobrevivir, del destruir al otro para sobrevivir.

Es este pensamiento absurdo individualista que ha sido promovido por esta monocultura occidental moderna dominante que se promueve a sí misma como mejor que las otras. Porque además es conveniente promover el individualismo para que estas personas solas, huérfanas, desconectadas, desarraigadas, sientan que necesitan destruir para sobrevivir.

Estos discursos del poder supremo, de una única cultura, ha destruido culturas enteras, han matado a millones de personas en distintos momentos de la historia de la humanidad.

La herida colonial tiene que ser sanada. En el momento que nos comportamos como el opresor estamos siendo lo que ellos buscan. Entonces ¿desde dónde viene esta herida para la humanidad? Para nosotros que venimos trabajando en descolonización, analizamos que esa herida es internalizar al opresor, pero para poder sobrevivir entonces tienes que volverte ese otro agresor, destructivo. Para sobrevivir tienes que convertirse en ese otro opresor, eso ha pasado en varias comunidades que han tenido que migrar para sobrevivir a las ciudades muchas veces han tenido que asimilarse a la cultura racista de las ciudades dejando de lado su comida, sus tradiciones, su vestimenta, todo para poder sobrevivir “camuflados” dentro de las sociedades racistas del centro de las ciudades. Generando marginalidades que desprecian sus raíces y se aferran al discurso racista “blanqueador”, con procesos de aculturación o asimilación cultural, en desmedro de la propia identidad indígena.

En muchas capitales latinoamericanas hace 20 o 30 años (algunos hace 10 años) no podían caminar indígenas por las plazas públicas incluso por la calzada, o entrar a hoteles o lugares considerados lujosos. Hasta ese punto de alienación del propio territorio.

Esta monocultura occidental moderna dominante se fundamenta sobre el desconocimiento del otro. Pero no solamente sobre el desconocimiento, es a propósito: ignorar al otro, deshumanizarlo para poder someterlo.

E.: Ese odiar ¿vendría de allí?

V.C.: Las clases medias que han salido al golpe del año pasado: son nietos, nietas, de aquel abuelo indígena… les da vergüenza su propia historia.

Nos basamos en Frantz Fanon (Piel negra, máscaras blancas. Los condenados de la tierra). En Paulo Freire: “el opresor no va a promover una cultura de liberación” por esto promovemos la Pedagogía de la Liberación. Aprendemos desde la pluralidad de saberes, desde ese diálogo de saberes: la bióloga estadounidense Lynn Margulis, el biólogo chileno Humberto Maturana. Estas vertientes contemporáneas afines al pensamiento comunitario ancestral, nos recuerdan que somos criaturas complementarias, somos criaturas colaboradoras.

E.: ¿Cómo se ha visto este tema durante la pandemia por COVID 19?

V.C.: En el tema de las pandemias los gobiernos en general han abandonado a los pueblos indígenas. Pese a esto, desde la gobernanza indígena propia han emergido respuestas articuladas para el cuidado comunitario.

Nuestros pueblos han tenido que retomar la medicina ancestral logrando cuidarse pese a todo; pero también se retoma la práctica del trueque para paliar la hambruna por confinamiento, gracias al trueque reactivado fuertemente durante la pandemia: diversos pueblos indígenas del Abya Yala han donado toneladas de alimentos, se han organizado para alimentar a las comunidades más necesitadas.

En esta monocultura occidental dominante que se ha puesto en un pedestal sumamente alto, se ha menospreciado muchísimo el saber campesino.

E.: ¿Cómo te parece que afecta el odio a la persona odiante?

V.C.: Ese odio destruye a sí mismo, destruye a quien lo está portando. Por eso hay que sanar esa orfandad dolorosa, ese pensamiento excepcionalista, ególatra e individualista extremo: “Tengo que ser el más exitoso, el hombre más rico, la Miss universo”. Esa idea absurda que raya la estupidez para justificar el daño infligido a la otredad.

Si no podemos unirnos volviéndonos comunidades cuidadoras y colaboradoras, no vamos a sobrevivir como humanidad.

E.: ¿Qué pasos sugerirías para pensar, digamos, una “terapéutica” para el fascismo?

V.C.: Nuestra medicina no tiene protocolos ni una forma esquemática de hacer las cosas. Son aquellos momentos en que la vida nos regala, momentos para fortalecer la vida, para encontrarnos. De otra manera, no va a ser posible.

Es necesario promover y profundizar en aquellas culturas que todavía consideran el diálogo una herramienta de construcción. . Impulsar la voluntad de diálogo, de acuerdo mutuo colaborativo.

En las comunidades se sienta y se dialoga varias horas, incluso días. Necesitamos aprender a llegar nuevamente a esos acuerdos de convivencia, de cuidado mutuo. Necesitamos círculos de palabras, ceremonias, abrazos, cariño, y eso tiene que nacer. No podemos obligar “Usted se abraza”. ”. El cariño como todo proceso delicado se gesta con tiempo y paciencia, se crea  con el paso del tiempo y la convivencia.

Es un proceso muy complejo porque hay pueblos enteros que han sido devastados, nosotros mismos que venimos de sobrevivir a siglos de odio racista, necesitamos reflexionar y sanarnos. La vida nos necesita más amorosos, más firmes para poder sostener a la siguiente generación.

E.: ¿Cuál es el lugar de la escucha en lo que proponés?

V.C.: Es gracias a la escucha que la palabra puede emerger. Sin una escucha amorosa yo no podría hablar. “Cuando nuestro corazón está roto, no podemos acompañar partos”, me decía una abuelita en Guatemala. No es solo el discurso, es el caminar la palabra.

Cada criatura ha nacido con capacidad de amar. También a las personas con fascismo les conviene sobrevivir. Nos inter-necesitamos para que la humanidad pueda sobrevivir.

E.: Finalmente, desde las izquierdas hay críticas al proceso Masista (un supuesto no respeto al resultado del referéndum para la reelección de Evo Morales desde una Corte Suprema Boliviana mayoritariamente cercana al MAS, una supuesta dificultad que Evo Morales y García Lineras no querrían ceder el liderazgo de MAS y del gobierno) ¿Que pensás de esto?

V.C.: Son comentarios que no entienden la organización campesina, la organización sindical que determina desde sus reuniones y ampliados las decisiones para seguir adelante, ellos solicitaron esto a nuestros mandatarios. Las determinaciones comunitarias se acatan con disciplina sindical, respetando la organización territorial local desde las bases.

Cuando se tiene que dialogar, se sienta y dialoga.

“Vuelvan al pueblo gente” es mi comentario. No pueden pretender que porque hayan leído tanto marxismo o por ser los anarquistas o pensadores iluminados solamente criticar desde su pedestal, menospreciando la gobernanza indígena y los acuerdos comunitarios… Es tener esa humildad de aprender y escuchar. Humus viene de humilde, humus es lo que alimenta el suelo, nuestra conexión con la Pachamama. Humus, humildad, es volver a ser humildes. Es lo que ha olvidado esa intelectualidad.

[1] Médico psiquiatra. Antropólogo.

[2] Movimiento al Socialismo – Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos.

[3] Camba actualmente aludiría a la “cultura camba” vinculado a la identidad cruceño-mestiza, la cultura mestiza del Oriente boliviano como “cultura camba” que se extiende a los departamentos de Beni y Pando.

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