Vista interior de la moralidad bélicamacacuna

Estudio (basado en el método iconográfico-iconológico de Erwin Panofsky) del publicado en el periódico de mayo de 1868, en San Fernando, Paraguay.

Vista interior de la moralidad bélica-macacuna, o las sanguijuelas aliadas. Autor: anonimo. Fuente: Periódico Cabichui. Mayo de 1868. San Fernando. Año 2. Número 87.

Nivel preiconográfico

La composición de la  imagen está compuesta de tres etapas bien marcadas. En la parte superior, en la margen izquierda, se ve a un grupo de individuos. No se precisan las edades, pero sí la raza o el color de la piel, que es negra. Este grupo compacto, al que se le asignó la letra A, tiene un ligero movimiento de izquierda a derecha, observando al individuo B.

El sujeto B corresponde a un individuo de rasgo o piel oscura. No se le puede  asignar como hombre o mujer. El sujeto está sentado con la pierna izquierda doblada hacia adentro; solamente lleva una mortaja que cae del hombro izquierdo hasta cubrir toda la pelvis. El individuo presenta un estado de rigidez y una mirada frontal.

El otro personaje, que se encuentra en el extremo derecho, al que se le asigna la letra C, tiene puesto una corona, está bien vestido, posee una barba tupida, y  entre la cadera y la pierna derecha tiene colgada un espadín. Este sujeto presenta un ligero movimiento de izquierda a derecha: su  brazo izquierdo está  extendido hacia la figura B, y en la mano  sostiene un recipiente que recoge el fluido  emanado por la figura B. El fluido sale de la parte inferior derecha del pecho.

La segunda fase  se encuentra en el centro de la obra. En la parte superior del lado izquierdo se encuentra una mesa. Sobre la misma hay un barril. En él se deposita el fluido que emana el individuo B. El que deposita es el sujeto C. El barril consta de dos aberturas: una en la parte superior y otra en el costado derecho. El fluido entra por  la parte superior y sale por el costado derecho. En ese lugar se sitúan dos individuos.  El D se encuentra en la parte izquierda; y el E, un peldaño más arriba, hacia la derecha, y se agacha para recoger el líquido del barril, mientras que en la mano sostiene un embudo, recogiendo con este recipiente el líquido. El personaje  G, a su vez, pasa el líquido al personaje J. La distribución es de arriba hacia  abajo. El personaje E también pasa el líquido al personaje H. Éste tiene la particularidad de que el rostro no es humano, sino  de una cabra. Este individuo pasa el líquido a la figura K, que lo  pasa al personaje O.

Cerca de la boca, desde donde sale el líquido, pero en el lado izquierdo, está el personaje D, que en la mano derecha también sostiene un embudo. Este personaje tiene de particular el sombrero en forma de cono, y una barba larga. Este personaje pasa el líquido al personaje F, también con un embudo, que a su vez se lo  pasa a los personajes D, Y y N. Lo particular de este grupo es que los  personajes E, H, K, O, N, D, I, F Y G poseen un espadín sujetado a la cintura.

La tercera etapa es la que corresponde al grupo que se encuentra en la parte inferior de la obra. En ella se observan claramente tres grupos de personas. El primer grupo se encuentra en la parte de la margen derecha y consta de 8 integrantes, y se le asigna la letra P. La particularidad del grupo es que los personajes  tienen la misma vestimenta, los mismos gorros, y se nota que están en posición de espera. Solo un integrante mira hacia arriba.

El segundo grupo, de letra Q, se encuentra en el centro  y consta de 6 integrantes. La particularidad del grupo es que todos miran hacia arriba, algunos extendiendo la gorra para aprovechar la caída del líquido. Los integrantes tienen vestimentas iguales. Sólo uno está sentado en  medio de los demás.

El tercer grupo, de letra R, se encuentra en la margen izquierda, con 7 integrantes, todos con ropajes y boinas iguales y sencillas.

La obra parece de una sencillez extrema, pero cuenta con buena definición de los personajes. El trabajo está hecho con  la técnica del xilograbado, aprovechando al máximo el cavado para que sirviera, en parte, como fondo de la obra. La imagen se construyó en base a líneas. El xilograbado es una buena técnica  para la construcción de obras en blanco y negro, por la practicidad, la contundencia y la facilidad de su reproductibilidad en masa.

La obra está construida  en un primer plano, pero el relato se construye en forma secuencial de arriba hacia abajo. No se encuentra frontera entre los episodios. Sí hay una pequeña diferencia en la vestimenta y la forma de construcción de la imagen. Es por eso que se marcan los tres grupos para la lectura total de la obra, pues hay una interacción de los tres bloques. La imagen del periódico Cabichui tiene una fuerza particular,  pero también la escritura acompaña la imagen.

A pesar de que esta imagen se construye a la par de la escritura, la imagen habla sola.

Nivel iconográfico

Esta composición se sitúa en plena campaña de la guerra contra la Triple Alianza, que involucra a cuatro países de América del Sur, en donde se aliaron Brasil, Argentina y Uruguay contra el Paraguay. El conflicto ya se desencadenó en 1864 y el periódico Cabichui empezó a ser publicado en mayo de 1867, en plena guerra, editándose en Paso Pucu, lugar en el cual el ejército paraguayo montó campamento.

La imagen, por un lado, hace una lectura clara sobre el manejo o la encrucijada de los ejércitos aliados; y, por otro, la necesidad imperante de seguir enalteciendo y armando de coraje a los soldados paraguayos.

Lo que se puede observar es la clara categorización de los personajes que aparecen en la imagen. El grupo compacto de la parte superior corresponde a los negros esclavos, entendiendo que la esclavitud regía en el reinado de Pedro II, en el Brasil.

En ese primer grupo, en la parte superior de la obra, se observan dos puntos fundamentales, que serían el eje de la obra: por una parte la sangre; y por otro lado, la corona; dos símbolos cruciales del momento.

La corona significa poder, sangre, pureza; el poder en el sentido de superioridad por encima de otros, con una carga de hacer el bien y el mal, sin tener culpa por el hecho.

Lo que resalta es la sangre y la circulación de la misma. La sangre tiene dos sentidos muy claros: de purificador y también de contaminación; purificador en el sentido de la vida misma como ser puro. Pero en este contexto se ve la sangre como un estado de contaminación. Por la distribución de la sangre, otro sería el concepto si el barril estuviese  cerrado. Pero en este caso el barril está abierto, desde donde se puede distribuir.

La sangre siempre fue el misterio de la vida. Por una parte, como  la comunión con alguna divinidad; y por  otro, como la vida misma. La carne no puede tener vida si no tiene el flujo de la sangre por el cuerpo. En algunas tribus, los guerreros bebían  la sangre de sus más bravos enemigos para incrementar su valentía.

De aquí se infiere que ingiriendo la sangre de los dioses, el hombre cree compartir sus poderes. Para los antiguos aztecas, la sangre de los dioses era una ofrenda obligada para fortalecer al sol. Muchos prisioneros de estas tribus guerreros fueron sacrificados por sus sacerdotes.

En muchos cultos, desde tiempos inmemoriales, la sangre consagrada ha llegado a considerase portadora de una energía particularmente sacralizada, ingiriéndola en un ritual, adquiriendo por esta ingestión cualidades y atributos sagrados.

En el catolicismo, la sangre está presente en el ritual de la misa “donde el pan representa la carne y el vino la sangre de Jesús”.

En su enfoque esotérico, la sangre es considerada la casa del alma y el fluido vital. Siempre se la consideró como el puente de información del pasado cognoscitivo del ser humano.

Nivel iconológico

¿Pero por qué consumir la sangre de un negro? Se pueden ver dos enfoques. Uno: tomar la sangre para tener la virtud del otro; otro: es la utilización de los negros como carne  de cañón, entendiendo que los negros, sin atribuciones ni voto, estaban a meced del rey.

En mayo de 1868, en el periódico Cabichui se publicada lo siguiente: El décimo: no codiciar los bienes ajenos. El Cabichui cumple y cumplirá los mandamientos de la ley y de Dios y de su santa religión para con todo el mundo, hablando con sinceridad pero muy principal con los barbaros, impíos incendiarios enemigos de la patria, ha quedado absorto de horror. En fuerza de austeridad de su culto, al presenciar el cuadro trágico de sus propias fuentes, que hoy se hace el grato deber, para bien de dios y de la humanidad, de ofrecer a sus queridos lectores, y a los hombres y los pueblos que no sean ciegos y rudos sectarios de la antropofágica vampírica de que es institutor y gran maestro el gran macaco Pedrito el rabí-corto. También los reyes y también los pueblos que pervierten la religión dice la sagrada escritura; y no es posible tener un ejemplo más acabado de la sanción de esta sentencia, que el presenta el impío enemigo en la guerra sacrílega que nos ha traído. Guerra infinita, con hidrofóbica codicia de nuestras fértiles tierras de nuestras bellas y castas mujeres, de nuestra lealtad a nuestros deberes para con nosotros mismos y los extraños, de nuestro empeño  y constante deseo por el bien de los otros pueblos. No es verdad, amables lectores, que el mundo cristiano jamás ha visto una perversión más grande de la religión verdadera, ni una infracción mas tremenda no sólo del décimo, de no codiciar los bienes ajenos si no los nueve que le precede? ¡Qué turba de vampiros!

A pesar de la sencillez de la imagen se puede reconocer a los personajes o  quienes lo componen. En la parte superior se encuentra un grupo de negros y en su  lado izquierdo está Pedro II. Se lo identifica claramente por la corona. A los negros se los reconoce por su vestimenta sencilla y el color de  piel. El barril es el objeto que contiene y almacena la sangre extraída de los negros, distribuida a los demás integrantes de la alianza.

El personaje D corresponde a Caxias, que en todo el periódico aparece como una caricatura, en un estilo particular. La figura F corresponde a Mitre. La figura H es Venancio flores, el militar y político uruguayo. Y en la parte inferior está el grupo que  corresponde a los soldados.

Lo interesante en la composición es la distribución de los bloques. En primer lugar, la absorción de la sangre de los negros. El que extrae la sangre es el rey. En el segundo bloque se encuentran los subordinados del rey y los militares de alto rango. Y en el bloque inferior están los soldados rasos, que recogen y absorben la sangre emanada del negro.

Esta imagen facilita  la mejor comprensión del porqué se llamó negros o macacos a los argentinos, uruguayos y brasileros.

Se puede decir que se buscó la manera de contrarrestar al enemigo. Ésta fue una de las formas de trasmitir directamente  un concepto, que sirvió a los aliados y también a los enemigos. De esta forma de mascarar a los enemigos se les hizo entender de dónde venía la fuerza de ellos.

El título de la imagen (Vista interior de la moralidad bélica-macacuna, o las sanguijuelas aliadas) hace referencia a la moralidad de los enemigos y a la contaminación. Ni el brasilero, ni el uruguayo y menos el argentino querían tener relación o familiaridad con los negros, por desprecio o discriminación, y también por el sentido de creer que la raza blanca era superior a la negra.

Nota: este estudio forma parte de la tesina intitulada El imaginario de la guerra de la Triple Alianza a través del periódico Cabichui (mayo de 1867 – agosto de 1868).

 

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