Violencia obstétrica, un mal oculto que aqueja a las mujeres del país

Los testimonios de las mujeres este 25/11 durante el conversatorio “Lo que vivimos las mujeres durante el parto. El fantasma de la violencia obstétrica” dan cuenta de la vigencia de los partos domiciliarios en el interior del país.

Sin embargo, las participantes concluyeron que las mujeres se exponen al riesgo de la muerte durante el parto domiciliario porque persisten las violencias en los hospitales, incluso durante las primeras consultas.

«Yo tuve a mis hijos en mi casa, porque en el hospital solo había enfermeras practicantes y me daban miedo, y además me trataron mal en la consulta y ya ni consideré volver, en nuestra comunidad hay una partera empírica que acompaña y nos hace masajes» cuenta en guaraní una de las participantes en la ronda. «El parto domiciliario sigue siendo una práctica y todavía hay muchas parteras empíricas porque en los hospitales hay malos tratos», contó otra en la ronda interactiva.

Petrona Villasboa es una partera empírica. Con ella nacieron muchos niños y niñas de su comunidad en Edelira, Itapúa. «Hay riesgos en los partos domiciliarios y es por eso que es necesario que no haya violencia hacia las mujeres», dice.
El conversatorio además recogió propuestas para fortalecer las conversaciones sobre la prevencion de la violencia obstétrica en los departamentos. El encuentro fue organizado por la Articulación Mujeres Libres de Violencia en la Plaza Uruguaya de Asunción en el marco del “Día internacional de la eliminación de la violencia hacia las mujeres”.

Violencia institucional
“Queremos traer al espacio público estas situaciones que se suelen dar entre las paredes de los hospitales. La violencia que sufren las mujeres durante el periodo de gestación, durante el parto y el puerperio es una de las formas de violencia más naturalizadas, menos visibilizadas, de la que menos se habla, pero que se aloja en el recuerdo de las mujeres para toda la vida”, dice Victoria Peralta, integrante del Movimiento por el Derecho a la Salud.

“El trato deshumanizado que experimentan las mujeres en ese momento de tanta fragilidad que es el momento del parto es una forma de violencia», dijo Peralta que condujo el conversatorio en ronda.

“En este espacio planteamos abordar el trato deshumanizado que experimentan las mujeres en ese momento de tanta fragilidad que es el momento del parto. Abordamos desde el recuerdo de las mujeres, desde el relato de las mujeres, para finalmente construir un camino, el cambio necesario para superar esta forma de violencia tan posible de ser prevenida”, explica Peralta.

“Otra de las preocupaciones que traemos en este año es el aumento de personas jóvenes con VIH en los últimos tiempos y la discriminación en los hospitales públicos y también en el mundo del trabajo. Desde nuestra organización Mujeres Opumi (Organizadas por un mismo ideal), acompañamos a personas con VIH y es una constante en los últimos tiempos que las mujeres embarazadas, que muchas veces son jóvenes, que muchas veces detectan el virus ya embarazadas en el control prenatal, son discriminadas”, cuenta Gladys Franco, también integrante de la articulación.

“Las embarazadas deambulan de hospital en hospital y no logran realizarse la cesárea programada que se recomienda antes del término del embarazo para no pasar al bebé el VIH”, explica. “Este año, tuvimos muchísimos casos de bebés que recibieron el virus y que pudo haber sido evitado, si no existiera discriminación”, explica.
Franco reconoció sin embargo el buen trato en el Hospital Materno Infantil del barrio San Pablo.

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