Vidal Vega es una víctima más de la concentración de la tierra en Paraguay

Alrededor de 100 dirigentes campesinos fueron ejecutados en el marco de la lucha por el acceso a la tierra, desde 1989 hasta hoy. Los ejecutores: policias, militares, sicarios de la mafia y capangas de terratenientes. El negro telón de fondo es la concentración de la tierra: un puñado de 2,6% de propietarios posee el 86% de las tierras cultivables  del país.

 

La muerte del asesinado dirigente campesino de Curuguaty, Vidal Vega, ocurrido el pasado sábado 1 de diciembre, se convierte en un trágico número más de los casi un centenar de víctimas que se cobra la lucha de los campesinos sin tierra por accecer a un pedazo de tierra para cultivar, alimentarse y vivir, a manos de los que se benefician, directa o indirectamente, de la concentración de las tierras cultivables.

Los 11 campesinos asesinados en la denominada «Masacre» de Curuguaty, en el marco de la ocupación del innmueble de alrededor de 2000 hectáreas conocido como Marina Kue, había ya disparado la cantidad de muertes de campesinos y sus dirigentes, el 22 de junio pasado, cuando cerca de 400 efectivos policiales, apoyados con armas, helicóptetros y armas automáticas,  intentaron desalojarlos del lugar.

Antes, durante el gobierno de Fernando Lugo, habían sido asesinados 9 dirigentes campesinos de diversas organizaciones departamentales y nacionales, según datos difundidos por la Coodinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy).

Pero fue en en junio del 2007 cuando se dio a conocer el denominado «Informe Chokokue. Ejecuciones extrajudiciales en el marco de la lucha por la tioerra en Paraguay», fruto de  un riguroso trabajo de investigación realizado durante dos años de autoría institucional de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy). En este informe se comprueba con profusa documentación que, de 1989 al 2004, fueron ejecutados 77 campesinos durante los sucesivos gobiernos colorados.

Los patrones de las ejecuciones señalan que son asesinados por las fuerzas públicas del Estado (Policía y FF.AA.) durante las manifestaciones de protesta y las ocupaciones, por sicarios de la mafia del tráfico de drogas y por los capangas o matones de los propietarios de los latifundios de soja y ganadería, según el citado informe.

Desde la reforma del sistema penal paraguayo, que le daioamplias facultades en los procesos judiciales, la Fiscalía General del Estado se ha convertido en el gran verdugo judicial de los campesinos,  habilitando desalojos violentos y persiguiendoloscon imputaciones y encarcelamientos.

De acuerdo al Censo Agropecuario 2008, documento oficial elaborado por el Ministerio de Agricultura y Ganadería y otros organismos del Poder Ejecutivo, el 2,6% de los propeitarios de las fincas agrícolas del país concentran el 86% de las tierras que pueden ser cultivadas. Este dato convierte al Parguay en uno de los países mas desiguales en el acceso a la tierra.

 

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