Venezuela: gobierno y oposición se culpan mutuamente por ataque a hospital

Por Leticia Morales

La caída de los precios internacionales del petróleo ha traído aparejada una crisis política y económica en Venezuela que se ha traducido en hechos de violencia que han dejado decenas de muertos, entre ellos oficiales de policía. El gobierno y la oposición se acusan mutuamente por estos hechos. Es preciso recordar, no obstante, que en 2002 el entonces presidente Hugo Chávez fue derrocado por 47 horas mediante un golpe de Estado que resultó fallido.

Durante la marcha del silencio convocada el pasado sábado por fuerzas opositoras al gobierno de Nicolás Maduro referentes de la oposición incluso adelantaron en declaraciones a la prensa que en los próximos días se registrarían más muertes. Ramos Allup, integrante del partido opositor Acción Democrática, dijo que la marcha se realizó en “homenaje de silencio a los caídos, a los heridos, perseguidos, a los muertos, a las víctimas, incluso a las víctimas potenciales y eventuales que seguramente habrá en los próximos días». La oposición culpa de las muertes a milicias oficialistas.

Por su parte, en reacción a estas declaraciones el gobierno apuntó a los dirigentes opositores como los promotores de la violencia política y de la “guerra económica”, con el acaparamiento de productos para afectar la oferta de productos de consumo. Según denuncia el gobierno, este boicot también se realiza con el secuestro de divisas generando escasez de billetes. (Cabe recordar que en febrero pasado en la ciudad de Salto del Guairá, departamento de Canindeyú, se incautaron 30 toneladas de billetes venezolanos).

La polarización política provoca que el gobierno eche la culpa de todo a la guerra económica y la oposición a la falta de capacidad y corrupción del gobierno. Sin embargo, varios elementos conviven y constituyen una suma de factores que inciden en la realidad actual: un país que no ha logrado diversificar su base productiva y su dependencia del petróleo y, por otro lado, la efectiva existencia de un boicot económico.

En cambio, lo ocurrido el pasado jueves con el ataque al Hospital Materno-Infantil Comandante Supremo Hugo Rafael Chávez Frías en Caracas demuestra que la situación desborda la dicotomía simplista de la lucha entre un gobierno dictatorial y una oposición democrática.

El diario El Universal, citando al diputado por la Mesa de la Unidad Democrática, José Manuel Olivares, acusó a la Guardia Nacional de lanzar gases lacrimógenos hacia el centro sanitario. “Niños del Hospital Materno Infantil Hugo Chávez de El Valle muy afectados por las bombas lacrimógenas que lanza la GNB (Guardia Nacional Bolivariana)», dijo el legislador opositor. Según esta versión, los efectivos lanzaron los gases contra manifestantes que intentaron refugiarse al interior del hospital.

Por su parte, funcionarios del gobierno señalaron como responsables a bandas armadas al servicio de la oposición. «Denuncio ante la comunidad internacional que bandas armadas contratadas por la oposición atacaron un hospital materno infantil con 54 niños», escribió la canciller Delcy Rodríguez en su cuenta de Twitter.

Citada por la cadena Telesur, la directora del hospital, la doctora Rosalinda Prieto, relató que «fuimos agredidos por grupos violentos que nos lanzaron una lluvia de piedras y objetos contundentes. Después, quemaron gran cantidad de basura frente al hospital y el humo penetró dentro de las instalaciones. Allí había niños recién nacidos en el área de la emergencia; algunos en observación». A raíz del ataque, los niños y sus madres fueron evacuados.

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