Venezuela al Mercosur, una bofetada a la política norteamericana

La consolidación del bloque regional frena la ofensiva estadounidense con su Alianza del Pacífico. 

Foto: minci.gob.ve

Venezuela asume mañana por primera vez la presidencia pro témpore del Mercosur luego de su ingreso tras la suspensión de las autoridades paraguayas que perpetraron el golpe parlamentario. Los detractores se aferran a repetir una y otra vez la cláusula del Tratado de Asunción que estipula que el ingreso de nuevos miembros debe aprobarse por unanimidad.

Hay que tener en cuenta que el parlamento paraguayo –no el Paraguay, que en su gran mayoría no se siente representado por el congreso– en una actitud irracional no daba visos de que vaya a aprobar el ingreso de Venezuela.

Los argumentos esgrimidos para sostener el insensato capricho, como la vigencia de la democracia y los derechos humanos en Venezuela, no son sino artificios que pretenden maquillar las verdaderas razones. El parlamento no hacía más que cumplir a rajatabla el guión dictado por los sectores que buscan subordinar al país a los designios de la política norteamericana.

En esta línea el presidente electo Horacio Cartes –subordinado a las órdenes de EE.UU., que tiene un poderoso instrumento de chantaje a su favor al haber investigado y tener información sobre los presuntos vínculos con el narcotráfico del recientemente converso a la política– sigue el guión amenazando con abandonar el bloque si no le es entregada la presidencia temporal del Mercosur.

Con el ingreso de Venezuela el proyecto del ALCA, camuflado ahora bajo del título de Alianza del Pacífico, sufre un golpe más a sus planes de colonizar la región. La irracionalidad de una clase política como la que funge de representante de los paraguayos no puede ser obstáculo para avanzar en el proceso de integración y consolidar un proceso de autonomía político-económica que supere la lógica del patio trasero.

“Washington sabe que la presidencia de Venezuela puede imprimirle al bloque una energía diferente, capaz de revitalizarlo y replantearlo como un enemigo imbatible para la Alianza del Pacífico. Esto es tanto más así por cuanto Bolivia y Ecuador participarán de la cumbre en Montevideo y, presumiblemente, se incorporarán a pleno en esta instancia que, así, cambiaría de naturaleza y carácter”, sostiene el analista Luis Bilbao en un texto titulado Injerencia de Washington en el Mercosur.

“Los ojos de la región están puestos en los presidentes de Uruguay, de Brasil y Argentina. Sobre todo el accionar del titular saliente del bloque y anfitrión de la cumbre, José Mujica, puede facilitar la incorporación de Ecuador y Bolivia y dar un formidable impulso, de hecho un contraataque a la maniobra urdida por Washington con su Alianza del Pacífico. En tal hipótesis, es improbable que Paraguay lleve al extremo de romper con Mercosur. Se juega en estos días una batalla importante para el futuro suramericano”, añade.

Asimismo, el parlasuriano Ricardo Canese declaraba la semana pasada a E’a que para defender los intereses soberanos del país el Paraguay debe permanecer en el Mercosur y la Unasur, pues los espacios multilaterales son los lugares propicios para llevar las discusiones y reclamos, pues en un diálogo a solas con gigantes como Brasil o Argentina, por la asimetría existente, la disputa se desarrollaría con condiciones de insalvable desventaja. Por tanto, los sectores que presionan para que Paraguay abandone los bloques regionales pretenden dejar indefenso a nuestro país.

En suma, incluso admitiendo que los demás socios del bloque se hayan saltado algunas formalidades en el proceso de adhesión de nuevos miembros, es preciso reconocer la legitimidad del desacato ante la irracionalidad demostrada por los parlamentarios que mal cumplen las funciones de representar a los paraguayos representando más bien intereses de otra naturaleza.

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