Universidad Católica: entre lo ético y lo estético

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Por Majo Quevedo

El conflicto de la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción” (UCA) estalla el 14 de julio de 2017 con la desvinculación del profesor José Antonio Galeano de su cargo de Decano de la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas (FFCH). Encuentra su inicio en la designación del presbítero Narciso Velázquez como Rector en el año 2015 que ha demostrado en repetidas ocasiones y, con todos los actores, una incapacidad de aplicar en la práctica el concepto de comunidad universitaria contemplado en los Estatutos de la casa de estudios.

Prueba de ello ha sido el conflicto con los trabajadores en relación a la negociación de un nuevo contrato colectivo laboral y otros acuerdos pre-establecidos. Así como la desestimación de un Protocolo para prevenir violencia de género presentado por la Plataforma de Universitarias Feministas ante una serie de denuncias por acoso de parte de estudiantes de distintas Facultades, que incluso se hicieron públicas, como la denuncia de una estudiante de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Diplomáticas (FCJD) contra el docente y ahora miembro del Consejo de la Magistratura, Cristian Kriskovich.

La crisis desatada por el Rector el último 14 de julio parece no representar lo mismo para todas las partes. Para los distintos estamentos de la FFCH es un conflicto de valores éticos, morales, educacionales y democráticos, donde se ha planteado el diálogo como puente. Aquí están en juego la dignidad de una persona ha demostrado una excelente labor de servicio a la UCA durante más de 40 años; un proyecto académico que ha sacado a la Facultad del oscurantismo de gestiones anteriores y que ha buscado acercarse más a ese modelo de educación orientado hacia la sociedad; y el peligro de tolerar y legitimar el autoritarismo en la Universidad, ya que tanto estudiantes, como docentes, personal administrativo y egresados y egresadas coinciden en que la desvinculación de Galeano fue una arbitrariedad del rector.

Sin embargo, para las autoridades parece ser un conflicto de intereses particulares económicos y de espacios de poder, donde el diálogo cumple un rol meramente estético a nivel discursivo. Para Narciso Velázquez está en juego la aspiración a escalar en la jerarquía eclesial, además de los autos 0km y los taxis aéreos a cuenta del Rectorado, según los comprobantes que se hicieron públicos. Para el Consejero, Encargado de Despacho y Asesor Jurídico, César Ruffinelli estaría en juego su contrato con el Consejo Nacional de Educación (CONES), así como la posibilidad de llegar al Consejo de la Magistratura, al igual que sus socios Cristian Kriskovich y Marcelino Gauto Bejarano.

En el fondo del conflicto, se contraponen dos modelos de universidad, una que busca instalar procesos mancomunados para el desarrollo de la ciencia, la investigación y la extensión universitaria, otra que pretende servir de trampolín hacia espacios de poder. Pero más allá de eso, aquí también están en disputa dos modelos de Iglesia Católica: una verdaderamente fundada en las enseñanzas y experiencia de vida cristiana, con la apertura para debatir, respetar disensos y lograr consensos fiel al mandamiento del amor fraterno; y otra de actitudes y comportamientos que parecen alejados de la ética y valores cristianos y que tienden a profundizar la división y el conflicto.

1.- http://www.ultimahora.com/uca-rector-ignora-protocolo-impulsado-universitarias-n1068412.html

2.- http://www.abc.com.py/edicion-impresa/politica/joven-ratifica-acoso-pero-kriskovich-dice-ser-inocente-1570421.html

3.- https://www.facebook.com/UCAesNUESTRA/posts/580588098980393

4.- https://www.contrataciones.gov.py/licitaciones/adjudicacion/contrato/303128-cesar-augusto-ruffinelli-buongermini-5.html

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