Un convidado de piedra en la crisis oligárquica

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Por Arístides Ortiz

Una mirada atenta a la “crisis política” develará que en realidad estamos en una “crisis oligárquica”. Una crisis en la que algunos Señores del Poder se disputan el timón económico, y político, de la estructura de poder reinante.

La razón mostrada hacia afuera en esta confrontación es el cumplimiento-incumplimiento de la Constitución, fuente de legalidad y legitimidad de los actos políticos. La razón invisible es la agenda de intereses económicos contrapuestos de los miembros de las familias Vierci,  Zuccolillo y Cartes. Estos actores despliegan todos sus dispositivos de poder en la contienda.

Queda claro que no son diferentes los proyectos de los actores en disputa. Están dentro de los límites de la estructura oligárquica.

Lo diferente en esta disputa es que uno de los actores –Cartes– ha invitado  a la articulación de izquierdas Frente Guasu. Un espacio con un discurso antioligárquico se alía sobre una alianza táctica. Lugo, inhabilitado para volver a candidatarse a la Presidencia, quiere ocupar de nuevo el Palacio de los López de la misma manera que Cartes no quiere abandonarlo. Ese es el interés común.

El FG leyó que puede aprovechar la crisis oligárquica y aceptó la invitación. Entrar en medio de la riña de los Señores es un error estratégico del Frente. Entrar en la crisis de la mano de Cartes lo difumina políticamente con un presidente desgastado y ya impopular. También es percibido por la ciudadanía como portadora de una irracionalidad legal y de un atropello constitucional en el Congreso a través de sus senadores.

Esta imagen le produce una sangría de credibilidad y de legitimidad. No solo en la ciudadanía en general, también entre sus propios militantes, los del Frente. El contraste de haber sido víctima de un Golpe Parlamentario a convertirse en victimario del orden constitucional es éticamente fuerte para la gente.

A este descrédito político y pérdida de identidad se suma el altísimo riesgo de ser utilizado por uno de los Señores en lugar de sacar provecho de la crisis intra-oligárquica. Si la reelección vía enmienda sale victoriosa,  Cartes puede volver a pactar con el resto de la familia y aplastar las posibilidades electorales de Lugo, por las buenas o por las malas. La correlación de  fuerzas es des proporcional a favor de los Señores.

La izquierda tradicional –sus partidos– no han podido hasta hoy pensar y actuar con el movimiento social urbano. Quedó atrapado en el discurso y la acción campesinista. Quedó agotado en la propuesta rural. Por esto hoy la ciudadanía urbana es la que le quita legitimidad con las manifestaciones frente al Congreso.

Estos elementos parecen indicar que el FG ha cometido un error de cálculo y pasado a cumplir el papel de ingenuo convidado de piedra en la crisis oligárquica.

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