Tras apoyar el golpe parlamentario, la ARP recibirá 50 mil millones de guaraníes

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Reciprocidad. Luego del apoyo ofrecido al gobierno de Federico Franco desde el inicio de la ruptura democrática, el gremio de terratenientes ganaderos recibirá un millonario crédito para fortalecer la «agroganadería». Mientras, 846 mil campesinos viven en la extrema pobreza. Uno de las principales dificultades para el desarrollo campesino es la falta de créditos.

Opulencia. Federico Franco y directivos de la ARP realizando "el asado más grande del mundo", para el GINNESS Record. En 2010 los ganaderos exportaron por 1000 millones de dólares. En Paraguay hay unos 846 mil campesinos viviendo en la extrema pobreza.

El actual presidente de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Germán Ruíz, afirmó al diario ABC Color este sábado que se «concretó» un importante crédito del Banco Nacional de Fomento, de 50 mil millones de guaraníes que serán destinados a fortalecer la «agroganadería». Dicho crédito podrá ofrecer hasta 200 millones de guaraníes a cada «productor».  “Todos los productores tienen mucha esperanza en este nuevo gobierno, porque el presidente Franco siempre nos acompañó en todos los eventos agropecuarios”, aseguró.

Para tener en cuenta

Uno de los principales problemas para el desarrollo de la agricultura familiar campesina es la falta de créditos. En Paraguay, la población en situación de extrema pobreza, también denominados indigentes, llega a 1.230.000 personas. El mayor número de pobres extremos se encuentra en el área rural, albergando a 846 mil de ellos (32,4%). Esto, según la Encuesta permanente de hogares publicada en 2011.

La recaudación del IMAGRO (impuesto a las rentas de las actividades agropecuarias), representa menos del 1% de la recaudación total del fisco.

El 1 % por ciento de los propietarios acaparan casi el 80 por ciento de las tierras. Existen unos 310 mil campesinos sin tierra, según investigaciones de Base de Investigaciones Sociales.

En el 2010, entre soja y carne se exportó al año pasado por valor de 2.500 millones de dólares. Solo el sector de la carne exportó por casi 1.000 millones de dólares. Con todo esto, los exportadores ganaderos ya habían pedido un «subsidio» el año pasado al gobierno, por el brote de fiebre aftosa.

Volviendo a las viejas prácticas 

Entre 1960 y 1980 la dictadura de Stroessner recibió préstamos que que ascendieron a 862 millones dólares, que luego debieron ser pagadas por los contribuyentes. Con esto se sirvió para crear una masa clientelar en el sector público, así como para enriquecer a los aliados empresarios.

La UIP y la FEPRINCO apoyaron sin mayores objeciones la política económica de la dictadura. Dichos gremios formaron parte del Consejo de Estado y del Consejo de Comercio Exterior, órganos con representación oficial y de la sociedad que servían al dictador para legitimar sus decisiones. Estos oportunos aliados eran beneficiados a través del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, que mantenía una clientela de consorcios y empresas de amigos que eran adjudicados en todas las licitaciones con obras sobrefacturadas para dejar importantes beneficios.

La Feprinco aglutina a los principales gremios empresariales del país, entre ellos a la ARP, la Unión Industrial Paraguaya, el Centro de Importadores, entre otros.

El fallecido investigador Aníbal Miranda afirma que la UIP, FEPRINCO, la ARP, la Cámara Paraguaya de Bancos y la Cámara de Importadores se vieron beneficiados con franquicias y exenciones para juntar y mover libremente el capital doméstico, esto sin negar que hubo excepciones honrosas. Con los ministerios y entes acaparados para el saqueo institucionalizado, más la colaboración y participación de hacendados, latifundistas y financistas se conformó por entonces una corporación de extensión nacional.

Muchos de los destacados socios de la ARP se beneficiaron con tierras malhabidas con el régimen estronista. Mediante y en gratitud a esto, los miembros de la ARP construyeron un gremio poderoso que apoyó las políticas del gobierno. A través de ellos, la dictadura mantuvo control sobre la población en las zonas de influencia de sus estancias y enclaves pecuarios. Estas prácticas continuaron durante los gobiernos colorados.

Irónicamente, el titular de la ARP afirmó al comentar la aprobación del crédito por parte del gobierno de Franco, «nuestro país va a volver a la normalidad».

Fuente bibliogrática:

  • Miranda, Aníbal. Guerra de mafias en Paraguay. Miranda y Asoc. Editores. 2001.
  • López. Miguel H. Stroessner y “Yo”. La complicidad con la dictadura (1954-1989). Compilado en el libro Pensar en Latinoamérica, del Primer Congreso Latinoamericano de Filosofía Política y Crítica de la Cultura. 2006. Jakembo editores.

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