Tiempos coronavíricos y problemas psicopolíticos en Paraguay

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Por Agustín Barúa Caffarena[1] [2]

Cada trago de aire parece venir embebido en angustia, como si se respirara sólo culpa y confusión.  

El terror y la desconfianza, el empacho noticioso desde Wuhan (China) hasta el Norte italiano, la pasión por los Tweets nocturnos de [Julio] Mazzoleni y por los chismo-relatos de la bodeguera de mi esquina, una narrativa única que invalida siquiera oír lo que no cabe en lo científico: Todo, ocurre al mismo tiempo.

¿Cómo detenernos a pensar las complejidades de esta pandemia? Para intentar esto, compartimos 4 nudos donde lo psicológico y lo político están, como siempre, ligados.

1. Gobiernos necropolíticos paraguayos: La legítima desconfianza.

Uno tras otro, con alguna fugaz excepción, nuestros gobiernos han impuesto instituciones que dicen que nos cuidan cuando han hecho todo lo contrario. Instituciones que agreden incluso a sus propios trabajadores ¿cómo pretenden confianza, adhesión y entrega de la población a la que han descuidado históricamente? En realidad nunca les importamos.

El ejemplo más reciente y flagrante de esta falta de interés genuino fue la actitud del Jefe de Gabinete Civil Villamayor quien se saltó toda medida de cuidado sanitario y, tras llegar de Argentina, pese a saber los peligros por la extensión de la pandemia allí, va al Palacio presidencial poniendo en riesgo a todas las personas. Al ser cuestionado por periodistas presentes respondió desafiante y sin autocrítica alguna, no dando importancia al dar el ejemplo de cuidados, apoyándose en su alta investidura (Hoy, 2020).

Este desdén es el motor de lo que Achille Mbembe (2011) llamó necropolítica a “la mera administración de la miseria de las grandes mayorías. (…)”. Ahonda luego “Se brinda salud, educación y protección social a un nivel mínimo posible, el mínimo nivel de bienestar para que la maquinaria infernal de la acumulación del capital no tenga mayores complicaciones en seguir acrecentando sus ganancias” (Alaminos, 2020).

Desde esta necropolítica a la paraguaya, esta Villamayorcracia que ya lleva décadas, se acostumbra decir que “toman todas las medidas”, que se están haciendo “grandes esfuerzos”, que se comprende “la extrema gravedad de la situación” entre otras retóricas cosméticas e impostoras pero la deuda social del estado con la población en el ámbito de salud, es atroz. Hablar de un Sistema Único de Salud (SUS) que sea gratuito, para toda la gente, participativo, técnicamente complejo y humanamente sensible, suena a algo a lo que nunca tendremos derecho.

2. Miedo, el tanto miedo.

Soldadito amenazante. Captura de video de Whatsapp

“Calle osẽa: ¡Patádape ya reducita!” [Yopará: “Quienes salgan a la calle, vamos a reducirlos a patadas”] se escucha decir en un video que circula en redes sociales a un casi niño-soldado, apoyado por otros casi niños-soldados, todos sentados en un camión militar, integrantes de una patrulla para el cumplimiento de las restricciones sanitarias.

A amenazar es lo que tantos varones hemos aprendido: no preguntar, no escuchar, no dialogar, sino a dar órdenes y “patadas” desde nuestra siempre asustada forma mayoritaria de ser varones.

Es lo que señala el periodista Matías Máximo (2020)
sobre las reglas socioculturales de cómo ser varones. Allí no existe el ‘cuidarse para cuidar a otros’; solamente hay una estructura de poder donde el varón dominante es el único habilitado a cuidar a los demás. El machismo se maneja con la lógica de que su tranquilidad se basa en aplastar a un enemigo, pero el virus lo desarma: ahí no sabe a quién aplastar.

Sin embargo no es sólo eso. Estos niños-soldados, además de varones, son humildes, guaraní parlantes, morenos, de origen rural y –claro- jóvenes, muchas marginaciones juntas.

Ese “ser pateante” pareciera partir de miedos no reconocidos, del no permiso a la propia fragilidad y por ende al autoconocimiento. Esta mezcla de autoritarismos naturalizados con miedos inconscientes es un imprescindible combustible que, finalmente, alimenta la sumisión.

3. Pánico e indiferencia: ¿Dos caras de lo mismo?

Aïcha Liviana Messina (2020), filósofa chilena, hablaba por un lado del pánico que nace de la  constatación de que no habría dónde huir, es planetariamente imposible, y por otro lado de la indiferencia originada en “la idea de que este virus es ‘igual a cualquier otro’ y que el pánico que produce es ‘sólo fruto de una estrategia estatal para producir aún más sujeción’”.

Pero ambas respuestas (pánico e indiferencia) están más cerca entre sí de lo que parece; en ambos extremos, lo reflexivo no existe pues lo que queda es la certeza. Esto ya fue visto por Enrique Pichón-Riviére (1985) quien alertaba que a veces podemos quedar atrapados en un movimiento pendular que va y vuelve, de la impotencia a la omnipotencia, sin que pueda aparecer algo nuevo.

Me decía hoy un amigo sobre estos días: “me faltan palabras”; a mí se me fueron al escucharlo. Para todo esto, tan grave y tan distinto, tal vez podamos tomar la invitación del filósofo Alba Rico (2020) «Esta sensación de irrealidad se debe al hecho de que por primera vez nos está ocurriendo algo real. Es decir, nos está ocurriendo algo a todos juntos y al mismo tiempo. Aprovechemos la oportunidad».

4. Lo popular como sabiduría de lo inmediato.

Se remarca que hay que parar, que hay que “quedarse en casa”, como es la recomendación oficial, conciencia crucial para frenar la propagación viral, pero esto, es un privilegio, ya que hay quienes simplemente no pueden, gente que vive dentro de urgencias del hoy, del ya.  

Como trabajador de salud mental comunitaria que hizo sus experiencias por años en las periferias urbanas de Asunción, es destacable que los sectores populares suelen saber mucho de “ser hoy” y de “ser con”: polladas, ataúdes, medicamentos, bailongos, piki vóley charla de tereré, pescadas o el cuidar de las hijas de la vecina, todo esto se genera a cada rato.

En esta coyuntura es bueno aprender de ellos ya que -como dice Pablo Santoro (2020)- “si algo nos enseña la historia social de las epidemias, y también todos los estudios culturales sobre epidemiología, inmunología y enfermedades infecciosas, es que estas semanas se juega un problema fundamental de la sociología: cómo (sobre)vivir juntos”.

Cruel y abundantemente la historia se ha ensañado en extinguir el ñande[3], en dejarnos en puro bandos, puro ore[4]. Sin embargo el ñande retorna -machaconamente y de a susurros- en la necesidad de reinventar cómo nos vinculamos, en la convicción de que (Fuentes, 2020) la única manera de que nos salvemos cada quien es que nos salvemos todas las personas al mismo tiempo.

Bibliografía

. Alaminos, A. Pandemia, necropolítica y distopía. Complexus. Publicado el 17 de marzo del 2020 y extraído el 19 de marzo de 2020 de https://complexuslatinoamerica.blogspot.com/2020/03/pandemia-necropolitica-y-distopias.html?m=1&fbclid=IwAR2D1hf_W6tSnd97Gsu5Bu29_qRzzXiXGh_lURog6saX0q_Ntv9K8zrvZ44

. Alba, S. ¿Esto nos está pasando realmente? El diario.es. Publicado el 17 de marzo del 2020 y extraído el 19 de marzo del 2020 de https://www.eldiario.es/tribunaabierta/pasando-realmente_6_1006909312.html
. Fuentes, A. Coronavirus: “El cuerpo hablante”. Blog de ZADIG en España. Publicado el 17 de marzo del 2020 y extraído el 19 de marzo de 2020 de https://zadigespana.wordpress.com/2020/03/17/coronavirus-el-cuerpo-hablante/

.  Hoy. Un ministro irresponsable: volvió de Argentina y fue al Palacio de López. Publicado el 17 de marzo del 2020 y extraído el 19 de marzo del 2020 de https://www.hoy.com.py/nacionales/un-ministro-irresponsable-volvio-de-argentina-y-fue-al-palacio-de-lopez

. Liviana, A. Política y pandemia. The clinic. Publicado el 5 de marzo de 2020  y extraído el 19 de marzo de 2020 de https://www.theclinic.cl/2020/03/05/columna-de-aicha-liviana-messina-politica-y-pandemia/

. Máximo, M. El virus del machirulo. Cosecha Roja. Publicado el 16 de marzo de 2020 y extraído el 19 de marzo de 2020 de http://cosecharoja.org/el-virus-del-machirulo/?fbclid=IwAR2TjoAdFA_cBqzBUHHnBb5qzzRd1AgKweHIvp7nJTeE6W4z9h4MYBZWZAY

. Mbembe, A. (2011). Necropolítica. Sobre el gobierno privado indirecto. Barcelona: Melusina.

. Pichón-Rivière, E. (1985). El proceso grupal. Del psicoanálisis a la psicología social (I). Nueva Visión: Buenos Aires.

. Santoro, P. Coronavirus: La sociedad frente al espejo. Ethic. Publicado el 16 de marzo del 2020 y extraído el 19 de marzo de 2020 de https://ethic.es/2020/03/sociologia-del-coronavirus-la-sociedad-frente-al-espejo/?fbclid=IwAR3L_C-mDDVEf5D_c4TfgoBSU3PA2irHWiGpSJoGjS2PXDwdILo3QhlVQxo


[1] Médico psiquiatra y antropólogo. Integrante del Colectivo Noimbái, de ALAMES–Paraguay (Asociación Latinoamericana de Medicina Social) y de la Sociedad Paraguaya de Psiquiatría.

[2] Colaboraron en este texto Irene Codas Frers, Marisol Díaz Escobar, Mariluz Martin, Pedro Pérez y Alejandro Bonzi.

[3] Guaraní, nosotros inclusivo, que incluye a quienes se habla.

[4] Guaraní, nosotros excluyente, que no incluye a quienes se habla.

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