Subsidio a sojeros y ganaderos en el 2016 sólo en Impuesto Inmobiliario Rural fue de US$ 282 millones

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Por Jorge Villalba Dígalo

El gobierno de Horacio Cartes dice que el Estado no tiene dinero para subsidiar a los campesinos que se encuentran en la miseria y endeudados, pero al mismo tiempo Hacienda ha dado a conocer que el nuevo Impuesto inmobiliario Rural solamente ha recaudado 18 millones de dólares en el 2016, cuando debería haber recaudado alrededor de 300 millones de dólares. La mísera recaudación es por un subsidio a sojeros y ganaderos fundado  en la tramposa  fijación de un valor fiscal de las tierras rurales muy por debajo del valor real sobre el cual se aplica la tasa del 1%. Esto hizo que en el 2016 el subsidio a sojeros y ganaderos fuera de  282 millones de dólares. El nuevo impuesto inmobiliario que entró a regir el año pasado resultó ser un rotundo fracaso, como era de esperar, ya que la ley fue elaborada por los grandes evasores: los empresarios de la soja y la ganadería.

El Ministerio de Hacienda acaba de anunciar, con bombos y platillos, el aumento del 80% de la recaudación del Impuesto Inmobiliario en las zonas rurales. Hasta el 2015 los empresarios de la soja y la ganadería contribuían alrededor de 10 millones de dólares anuales y a partir del año pasado el aporte ha pasado a 80 millones de dólares. El aumento del 80% de entrada puede sonar impactante, pero apenas uno analiza los números y se da cuenta que antes pagaban una miseria y  ahora pagan casi dos miserias, pero los resultados son presentados como un gran logro tanto por el gobierno como por los grandes medios.

Según estimaciones de MCS -una consultora ligada al ex ministro Manuel Ferreira, conocido asesor de los sojeros- las tierras sojeras valen en promedio 15.000 dólares la hectárea, pero para nuestro  análisis vamos a darle un valor muy conservador de 8.000 dólares la hectárea. Si consideramos que hay alrededor de 3 millones de hectáreas destinadas al cultivo de la soja,  tenemos que el valor de las mismas es de alrededor de 24 mil millones de dólares, una cifra que triplica la deuda pública, y deja en claro el poder de los empresarios sojeros.

Tranquilo Favero es uno de los mayores empresarios de soja y ganadería en el país. Fuente: peichanteparaguay.com

Tranquilo Favero es uno de los mayores empresarios de soja y ganadería en el país. Fuente: peichanteparaguay.com

La tasa del Impuesto  inmobiliario es del 1% pero la ley prevé además una  tasa progresiva para grandes extensiones. De todas formas si tomamos solamente la tasa del 1% y la aplicamos  a los 24.000 millones de dólares que por lo bajo valen las tierras sojeras, tenemos que se debería recaudar alrededor de 240 millones de dólares anuales con el Inmobiliario. Si a esto agregamos que el resto de las tierras con potencial de producción agropecuaria, otras 20 millones de hectáreas, deberían tributar otros 60 millones de dólares aplicando la misma metodología, tenemos que el sector agropecuario debería contribuir en total con 300 millones de dólares anuales de Inmobiliario. Pero resultó que el nuevo Inmobiliario rural solamente recaudó 18 millones de dólares, por lo que el subsidio impositivo solamente en el 2016 fue  de alrededor de 282 millones de dólares que benefició  fundamentalmente a unos 10.000 empresarios de la soja y la ganadería que concentran el 90% de las tierras agropecuarias.

La nueva ley del inmobiliario derivó en un  rotundo fracaso en materia de recaudación y la verdad es queno podía ser otro, después de todo el proyecto  fue elaborado e impulsado por los grandes  evasores: los empresarios de la soja y la ganadería. Nadie en su sano juicio podía esperar el aumento de la contribución al fisco con la aplicación de una ley elaborada por los propios evasores. Ya saldrán los voceros del gobierno a decir que es un proceso, que hay que esperar, y todo el verso al que nos tienen acostumbrado para que la ciudadanía siga esperando, como hace décadas,  que los empresarios del campo dejen por fin de ser quienes menos tributan,  más evaden y más subsidios reciben,  cuando al mismo tiempo y paradójicamente son los que más ganan.

¿De dónde se va a sacar la plata? suele ser la pregunta del gobierno al pedido de subsidio de los campesinos.  A lo que debería responderse: ¿y qué tal si se elimina el subsidio del Impuesto Inmobiliario  a los ricos sojeros y ganaderos y empezamos de una vez por todas a cobrar el irrisorio 1%  sobre el valor real de las tierras, como corresponde?. Esto podría dar un ingreso adicional al fisco de cuando menos  282 millones de dólares anuales.  Y hasta se podría exonerar del Inmobiliario a 280.000 pequeños productores y cobrar el impuesto solamente a los 10.000 grandes empresarios con 300 hectáreas  y más, y aún así se podrían recaudar el 90% del potencial del Inmobiliario.

Pero el gobierno de Horacio Cartes no hará nada de esto. Al contrario utilizó, utiliza y utilizará a  los pequeños y medianos productores como chivo expiatorio, para decir que el problema de la baja recaudación del Inmobiliario y del Iragro se debe a la informalidad de los pequeños y medianos productores, y de esa manera seguirá protegiendo a los grandes evasores y grandes subsidiados de siempre: los grandes empresarios de la soja y la ganadería.

NOTA: artículo de la consultora MCS que valora las tierras agrícolas en 15 mil dólares la hectárea en promedio: http://www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/economico/el-potencial-de-la-agricultura-paraguaya-la-siembra-directa-como-factor-de-incremento-de-productividad-1513031.html

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