Stedile: “Fue una derrota electoral, pero no política”

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(Reporte de Revista América XXI) João Pedro Stedile, el líder del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), fue una de las primeras voces en analizar el triunfo electoral de Jair Bolsonaro desde la izquierda. Lo hizo en entrevista con Radio Brasil de Fato.

“Por encima de todo hay que tener mucha serenidad y entender el contexto de la lucha de clases. No nos consideramos derrotados por este resultado. Aunque las urnas le hayan dado legitimidad a Bolsonaro, eso no significa que tuvo la mayoría del apoyo de la población”, fue la primera reflexión del mayor referente de uno de los principales movimientos sociales del país.

Stedile remarcó la profunda división social que expresó esta elección y remarcó que al candidato del PT, Fernando Haddad, lo apoyaron trabajadores que ganan entre dos y cinco salarios mínimos, mientras que toda la franja de mayor poder adquisitivo votó por Bolsonaro.

También hubo una clara división geográfica del voto, con el Nordeste como la región que rechazó en su totalidad al presidente electo y sus candidatos. “Desde Pará hasta Espíritu Santo, el Nordeste y aquella parte de la Amazonía son un polo de resistencia geográfico”, opinó Stedile.

Optimismo

“Más allá del resultado electoral, la última semana consagró una victoria política de la izquierda y los movimientos populares. Tuvimos innumerables manifestaciones de todas las fuerzas organizadas: sindicales, intelectuales, estudiantiles, universitarias”, asegura el líder del MST. “Nunca antes en la historia de Brasil salieron más de 500 mil mujeres en todo el país, 360 ciudades, para decir ‘Él no’, ‘fascismo no’”.

Por estas razones considera que la izquierda sufrió una “derrota electoral, pero no una derrota política”. “Salimos de este proceso aglutinados, con capacidad y fuerza organizada para resistir ante la pretendida ofensiva fascista”, agregó.

Al ser consultado sobre las característica que espera tendrá el gobierno Bolsonaro, lo comparó con Pinochet en Chile “por su naturaleza fascista”. “Es un gobierno que va a usar todo el tiempo la represión, las amenazas, el amedrentamiento. Va a liberar las fuerzas reaccionarias que están presentes en la sociedad y por otro lado intentará dar libertad total al capital mediante un programa neoliberal”.

Sin embargo, Stedile asegura que “esa fórmula es inviable, no logra cohesión social y no resuelve los problemas fundamentales de la población”, que hoy padece “una grave crisis económica”.

Brasil no registra crecimiento económico desde 2012 y esta caída de la producción aumenta permanentemente los problemas sociales y económicos. La falta de empleo y la caída del poder adquisitivo, así como la falta de tierra entre los campesinos afectan a amplios sectores de la población.

Según Stedile, este cuadro llevará a “un caos social” y eso “permitirá a los movimientos populares retomar la ofensiva y las movilizaciones de masas”.

Por último, sobre la anunciada persecución fascista contra todos los “comunistas, socialistas y rojos” que amenaza Bolsonaro, Stedile afirma que la protección ante esa ofensiva “es la capacidad de aglutinar al pueblo, seguir haciendo luchas de masas en defensa de los derechos y la mejora de las condiciones de vida”. La clave está en las movilizaciones populares.

“La izquierda y los movimientos populares que tienen causas bien específicas tenemos que hacer un proceso de crítica y autocrítica y retomar nuestra agenda histórica de la clase trabajadora para enfrentar los desafíos de la vida y de la historia (…) Tenemos que retomar el trabajo de base”, agregó por último el líder del MST en esta nueva coyuntura que se abre en el país.

Reconstruir una nueva unidad popular en torno a un programa político nacional que dé soluciones a la población es la nueva tarea de la izquierda en Brasil.

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