Sólo una alta participación permitirá vencer a la ANR

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Por Jorge Zárate

La gente va ir a votar y eso preocupa en el comando de campaña del Partido Colorado porque de esta manera es posible una victoria ajustada, pero victoria al fin, de la dupla de la Alianza Ganar compuesta por Efraín Alegre y Leo Rubín.

Vale recordar que están habilitados para sufragar poco más de 4.260.000 electores por lo que el electorado histórico del partido oficialista no alcanza para ganar una elección frente a una oposición que crece en las encuestas en base a las impopulares medidas del presidente Horacio Cartes y las poco felices intervenciones del candidato Mario Abdo Benítez.

El aumento del costo de vida a partir de una suba en los combustibles que se trasladó al precio del transporte público sacudió en enero pasado a la población.

Las colas provocadas por las mal planificadas obras del Metrobús están sumando a ese descontento, por señalar apenas dos cuestiones de impacto en el sufragio.

El candidato colorado Abdo Benítez es hijo del homónimo político que fuera por décadas secretario privado del sangriento dictador Alfredo Stroessner y a medida que avanza la campaña, el tema se le hace más urticante.

Tal es así que en la exposición pública va revelando este fondo ultraconservador, católico y oligárquico del que proviene. Cuando tuvo oportunidad reivindicó el régimen stronista aunque dijo que estaba “aplazado en derechos humanos”, una obviedad para salir del paso.

Sus declaraciones más polémicas en este sentido tuvieron que ver con su propuesta de restablecer el servicio militar obligatorio (SMO) con el objetivo de “disminuir la delincuencia”.

Su planteo resultó un cachetazo a las madres y familiares de las 147 víctimas del SMO que se pudieron relevar a partir de estudios del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) y el Movimiento de Objeción de Conciencia (MOC) que todavía buscan se repare adecuadamente esta situación.

Vale recordar que en el país el SMO sigue vigente y los jóvenes consiguen evitarlo mediante un formulario por el que plantean la objeción de conciencia. La Federación Nacional de Centros de Estudiantes rechazó “el autoritarismo, la obediencia ciega, la sumisión, la intolerancia, la xenofobia, el machismo, la relación jerárquica y la muerte” que encierra la propuesta de Benítez.

Siguiendo con su streap tease, Abdo Benítez, insistió en su propuesta estigmatizando a las madres solteras de las que dijo no pueden controlar a sus hijos y que de allí surgiría la delincuencia.

Terminó de completar su faena en el pobre debate presidencial del 15 de abril pasado cuando estimó que las niñas madres, uno de los problemas estructurales del país, seguiría ocurriendo por lo que se hacía necesario hacer albergues cuando cualquiera con dos dedos de frente entiende que ni con mil albergues se puede siquiera morigerar un drama de este tenor.

Números calientes

Cuando hace más de un mes se diera a conocer la encuesta de Francisco Capli en la que Abdo Benítez (Asociación Nacional Republicana, ANR) aparece con 53,4% de intención de votos contra el 22,3% que le asignaba a Efraín Alegre, el escuestador, que responde al apodo popular de “Pinocho” negaba relación con el Partido Colorado y sus jefes.

En estos días se conoció una foto en la que se lo ve a Capli y a su colega encuestador Adolfo Grau con el equipo de campaña de Mario Abdo integrado por Pascual Rubiani (publicista), Arnoldo Wiens, Benigno López (hermano de Mario), Pilar Medina y Justo Cardenas en la que es claro que esos no son los números reales.

Ati Snead le dio a Alegre un 44,2% y a Abdo Benítez un 42,2% y todo parece indicar que este guarismo estaría más cercano a la realidad en lo que hace a la intención de voto.

Se sugiere para analizar el caso los buenos artículos de Guillermo Cabral en el blog Tereré Cómplice*.

Proponemos un ejercicio:

En las presidenciales de 2013, Cartes obtuvo 1.104.169 votos con un participación del 68,52% del electorado.

De repetirse la participación sobre el total actual de electores, poco más de 4,2 millones, votarían hipotéticamente 2,9 millones de personas.

Para tener un 50% se necesitarían 1,45 millones de votos.

Está claro entonces que el candidato colorado sólo necesitaría con esta baja participación, 300 mil votos más para alzarse con la presidencia.

Las cosas cambian con un 75% de participación donde ya se necesitan 500 mil votos más para alzarse con la presidencia.

He aquí el temor.

Alegre necesitaría 1,6 millones de votos para vencer por el 50% de los votos a Benítez, una empresa dificil, pero no imposible.

Si se hace el cálculo sobre una participación de 75%, es decir, casi 3,2 millones de votantes no está tan lejos.

Otorguemos un hipotético 43% de intención de voto al candidato de Ganar.

Nos da que recibiría entre 1,3 y 1,4 millones.

De allí a la victoria hay un paso.

Se hacen comprensibles entonces las caras de la gente de la foto que ilustra esta nota.

Igual preparan un plan para el 22 próximo donde aprovechando todo el arsenal mediático que tienen a favor comenzarán a dar cortes de boca de urna que reflejen el primer voto del aparato colorado para desanimar a los votantes que se desplazan por si mismos.

En los primeros reportes vencerá Abdo Benítez, es lógico, pero si la gente acude en masa a votar y supera los porcentajes de participación del 2013, sin hacer caso del barullo mediático, como fué en aquella elección que consagró a Mario Ferreiro, al cierre de los comicios pueden darse alegres sorpresas.

* √ Voto de partidos tradicionales y participación

Encuestas, alguien dibuja los resultados

 

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