Sociólogo afirma que el Estado apuesta únicamente al agronegocio y condena a la agricultura familiar campesina

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Redacción E’a

Ramón Fogel es doctor en sociología por la Universidad de Kansas, EE.UU., director del Centro de Estudios Rurales Interdisciplinarios (CERI), y autor de más de una docena de libros sobre el mundo rural paraguayo.

Fogel mantiene un permanente contacto con la producción agrícola campesina y con las familias que la producen.

En el marco del debate que gira en torno a las leyes de subsidio y emergencia -sancionadas por el Congreso pero vetadas por Horacio Cartes- para auxiliar a la producción de más de 200 mil familias campesinas agricultoras, acogotadas por  deudas, el sociólogo da a E’a su lectura.

Las familias campesinas que no emigraron aún a las ciudades y que aún se dedican a la agricultura familiar en el campo, están endeudadas y sin poder satisfacer sus necesidades básicas de alimentación. ¿Resultado de qué es, fundamentalmente, esta situación?

Si consideramos los últimos 10 años, la superficie cultivada por el sector campesino se redujo a la mitad. Si consideramos el presupuesto del MAG desde el 2008 destinado a la producción agrícola campesina, también hay una reducción cercana al 50% con el agravante de que parte de los recursos se adjudican al agronegocio. Si ponemos un periodo histórico mayor de 30 años, la superficie cultivada de la agricultura campesina se redujo a la tercera parte y los ingresos también se redujeron a la tercera parte, esto se puede verificar en un trabajo realizado por el Dr. George Birbaumer.

¿Resultado de qué es todo esto? De no solamente ausencia de políticas que consideren al sector campesino como un sector productivo sino que de políticas públicas que apuestan al agronegocio como única alternativa y que condena por consiguiente a la desaparición del sector campesino, el sector que produce alimentos para los habitantes, para el país.

Por una parte entonces se apoya al agronegocio con fuerza y por otra parte se considera a estos campesinos solamente como objetos de políticas de asistencia como Tekoporᾶ, no como un sector productivo. Entonces ¿por qué es que el IPTA -Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria- destina el 80% de todo su presupuesto a la soja y postergó sustancialmente la investigación de los cultivos campesinos?

Pero, ¿Por qué es esto? Porque se considera que tiene que desaparecer y con una insensatez muy grande porque en muchas regiones el campesino representa la presencia nacional, porque el agronegocio que se expande, que controla el territorio es básicamente resultado de acaparamiento de tierras por extranjeros, básicamente brasileños.

¿De cuántas familias campesinas en total viviendo en esta situación estamos hablando?

 

Ramón Fogel. Fuente: ultimahora.com

Ramón Fogel. Fuente: ultimahora.com

Ya en el 2008 eran cercanas a 200.000 las explotaciones campesinas que tenían hasta 5 hectáreas, esto era un promedio de 2.2 hectáreas. Podemos considerar que este es el sector.

¿Cuál es la estrategia real, no la formal, del Estado paraguayo en los últimos 27 años con relación a la producción agrícola?

Apostar al agronegocio. Paraguay es el país más transgenizado, más contaminado, más enfermo y con su medio ambiente más destrozado pero seguimos con la ilusión de que ahora ya somos el país más transgenizado, nos dice el ISAA Instituto de la Monsanto que considerando la superficie total del país, Paraguay es el país que más transgénicos  cultiva, también es el país más desigual. ¿Entonces cual es la estrategia no formal del Estado? La apuesta al agronegocio como única alternativa sin buscar compatibilizarlo con el sector campesino.

En este contexto de situación crítica de la producción agrícola campesina, ¿cómo estas leyes de subsidio y emergencia en debate paliarían la situación?

Subsidios siempre tuvimos, el agronegocio siempre tuvo subsidio, los beneficiarios de energía eléctrica siempre fueron subsidiados, o sea que no es una situación nueva. La agricultura norteamericana tiene subsidios elevadísimos de su Estado, así como la agricultura de los países de la Unión Europea lo tiene; entonces, no hay ningún motivo para escándalo por subsidio, ahora, justamente cuando se trata del sector campesino si surge el debate.

¿Cómo están las propuestas últimas de leyes? Bueno, todavía no se aclaró el panorama, hoy es martes y aparentemente están buscando los votos, verdad, porque si se trata de ciudadanos paraguayos y campesinos pobres, claro que no se puede hablar de subsidios. Si son ricos claro que se puede hablar de subsidio, si es la azucarera Iturbe claro que se puede hablar de subsidio, o sea en un país de despropósitos  descomunales.

¿Cuáles son los pasos estratégicos, de largo plazo, que en tu opinión debería tomar el Estado para promover la agricultura familiar campesina?

Considerarlo un sector productivo y realizar todos los apoyos; como Estado el IPTA volcado a la economía campesina y no haciendo el despropósito  de darle a IMBIO -Instituto de Biotecnología Agrícola- nuevas variedades para que IMBIO pueda aprovechar la venta de licencias sobre nuevas variedades.

Recuperar la tierra, recuperar territorio y que tengamos jueces y fiscales que procesen a los que están falsificando documentos públicos apareciendo como beneficiarios del Estatuto Agrario cuando no lo son. Atendiendo básicamente a la producción de alimentos, alimentos inocuos que cada vez va a tener más demanda por que la población enferma crece.

 

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