Ser feminista no es un favor, es obligación de la militancia

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“Quien es feminista y no es de izquierda, carece de estrategia. Quien es de izquierda y no es feminista, carece de profundidad”.
Rosa Luxemburgo

Por Juana Casuriaga

El desafío de construir el socialismo, nos coloca en el escenario de ocuparnos del feminismo, no como moda, ni oportunismo, sino como obligación militante.
Las mujeres son, entre los/as oprimid@s, las mas oprimidas, esta es una realidad concreta, lo fue desde hace mucho tiempo, y lo seguirá siendo, si no tomamos cartas en el asunto. Las causas estructurales del machismo que reproducimos todos los días, están íntimamente ligados al sistema capitalista, el Capitalismo necesita del patriarcado para seguir reproduciendo ganancias para el patrón. El trabajo de las mujeres dentro de la casa, alimentación, cuidado de hijos/as, cuidado de personas mayores/enfermos/as, limpieza, etc. subsidia el trabajo de hombres proletarios. Cumplen el mismo rol, las mujeres pobres que quedan al cuidado de la casa, mientras otras mujeres son proletarizadas fuera de ella.
El salario robado de las mujeres, que trabajan igual que los hombres, se justifica solo porque son mujeres, las condiciones de abuso, acoso sexual y laboral, despidos por embarazos, descuentos o faltas de pago y de cumplimiento de permisos y guarderías en los trabajos, es una constante de las mujeres trabajadoras.
No es tarea fácil asumir como militantes varones los privilegios masculinos, que la historia, en el proceso de luchas de clases, les ha dado, pero es responsabilidad de un militante hacerlo, es también tarea de las mujeres asumir esta desigualdad histórica, y construir mejores soles para nosotras.
Las estadisticas son contundentes, en el 2014 (Encuesta de VIF- Ministerio de la mujer) una de cada cinco mujeres sufrió violencia intra familiar, el 63% de estas mujeres no llegaron al septimo grado, o no han logrado culminar el básico de la secundaria.
El principal agresor es la pareja, el segunda en la lista, la ex pareja, la violencia intrafamiliar es un sintoma social de la decadencia de la sociedad, del empobrecimiento social, económico, cultural y moral de nuestros pueblos. No podemos estar ajenos a estas cifras.
Las que dejan las escuelas por el camino, son mujeres, las que no logran culminar la carrera universitaria son mujeres. Las que mueren en abortos clandestinos son mujeres, las que mendigan por las calles de cabeceras departamentales con sus niños/as en brazos, son mujeres.
Las niñas violadas, y obligadas a ser madres, son mujeres.
Las que no pueden militar, y no son reconocidas políticamente como compañeras de lucha, o lo hacen con un sin mil de dificultades, son mujeres.
Las mujeres sienten en la piel, mucho mas fuerte la falta de políticas públicas, son ellas las que administran pobreza, con o sin pareja, en un mundo donde ser padre es un acto meramente biológico, y la paternidad en su sentido amplio, se aborta todos los días. Esta realidad no es ajena a la militancia.
La militancia por el feminismo no puede ser una opción, es una responsabilidad histórica, es necesario construir para nuestro pueblo, mejores condiciones para las mujeres, partiendo de reconocer, que la libertad sin igualdad es mentira.
Necesitamos iguales condiciones de trabajo, de maternidad/ paternidad, de responsabilidad, de recursos para la militancia, de formación, de calidad de vida, de dignidad.
La ley de paridad es un gran avance, nuestro desafío inmediato dentro de todos los partidos políticos, de derecha, centro e izquierda y movimientos sociales en general, es crear Direcciones Nacionales paritarias, Dirección Ejecutiva paritaria, candidaturas a nivel nacional paritarias. Para esto, el trabajo es inmenso: organizar a las mujeres, formarlas, crear condiciones de participación, upea ha´e recursos para viajes, para formarse, espacios para sus hijos e hijas en los partidos y en los espacios de organización local. Es también generar condiciones económicas autónomas para las mujeres, desde sus necesidades, que les permitan acceder a recursos económicos, a estudios, a mejores trabajos. Es también que los compañeros varones, reconozcan políticamente a las mujeres como capaces de dirigir procesos, y que son sujetos fundamentales de la lucha por el socialismo.
es trabajar por políticas publicas que mejoren las condiciones de trabajo y estudio de las mujeres, donde no sean excluidas por ser mujeres.
Tenemos la tarea de confrontar la forma de dirigencia de los partidos y movimientos, cuando estas no respondan a la de un militante, denunciar enérgicamente la práctica de compañeros varones que utilizan su rol de machos y dirigentes para beneficios sexuales y favores políticos.

En la medida que construyamos mejores mujeres y hombres para la sociedad, estaremos más cerca del proyecto histórico.

Ser feminista no es un favor, es obligación de la militancia.

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