Revolber presentó un gran show en el Ferrocarril

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Crónica de “El concierto” que Revolber brindó el pasado viernes en la Estación de Ferrocarril.

Por Roque Martínez.

Revolber lo logró. En la noche del viernes el grupo se presentó en un Ferrocarril colmado de gente, con quienes festejaron sus más de 11 años de trayectoria. Las expectativas para el show eran altísimas: muchos invitados, proyecciones en pantalla LED, un sonido de alta calidad, luces de primera y un público que superaba las 2000 personas. Así da gusto.

Dos canciones, “El Astronauta casero” y “Mandioca style”, los temas elegidos para dar comienzo a la fiesta de Revolber, que estuvo dividida en tres partes, la primera mostró el lado más rockero/acústico de la banda. Así pasaron canciones como “Acción de Asumir”, “Filho Maravilla”, “Planeador de Han Solo” y “Casa Nueva”, ésta última junto a Marcela Lezcano, cantante de Tribu Sónica, quién deslumbró con su hermosa voz, en una interpretación que se complementó de manera ideal con las voces de Patrick Altamirano.

Patrick Altamirano y Juanpa Ramírez, los dos originales que quedan en Revolber, durante uno de los primeros momentos del show.

Lo que sonó después fue una versión entre acústica y eléctrica de “Ya piró”, canción bastante aplaudida por la gente que se agolpó al frente del escenario. La energía impresionante con que la banda salió a tocar, poco a poco se fue contagiando al público, que  al momento de echar una mirada a esa audiencia se hizo más evidente: sonrisas, aplausos y constantes canticos de apoyo para Revolber.

Hay que destacar que Altamirano mostró un excelente nivel vocal, además de la versatilidad de Willy Chávez, quién se pasea con su guitarra por cuánto estilo se le cruce en el camino, también hay que mencionar la base formada por Juan Pablo Ramírez en el bajo y Robert Bernal en la batería, ajustadísimos ambos. Y no podemos olvidar a Rolfi Gómez en los teclados y coros, quién cuando había que meter voces podridas, no dudaba en pudrirla en serio.

Un gran detalle para remarcar, para cada uno de los temas, Revolber tenía preparada una proyección diferente sobre las pantallas LED a sus espaldas, con imágenes de excelente calidad y una edición muy dinámica que acompañaron cada canción a lo largo de todo el show.

El público presente llenó prácticamente el Ferrocarril en la noche del viernes. Se vieron remeras de Iron Maiden, de Marley y Ramones entre la gente de Revolber

En tanto, se inició la parte del concierto que se focalizó en el costado hip hopero/ vieja escuela de Revolber.  “Ésta canción tiene 10 años”, presentó  Altamirano, venía “El solo” que fue la canción responsable de  sacudir a todo el público luego de un breve intervalo. Ahí nomás le engancharon la versión de “Areko cuatro kuña” de Quemil Yambay, la única canción de otro músico hecha por Revolber en toda la noche.

Lo siguiente fueron dos canciones del último disco: “Sacoleiro Mágico”. Para “Po” subió la gente de Motherfunky, a los que luego se sumaron los Denots Mc’s para hacer “The jopara dog”. Éste último tema, un hip hop en que los cuatro vocalistas sobre tablas, lo cantaron en castellano, portugués, inglés y guaraní. Acá, el Ferrocarril se convirtió en una enorme pista de baile. Sin duda, uno de los puntos  altos del concierto.

El final se acercaba y la cosa se pondría aún mejor. Arrancaría la tercera parte de la fiesta, en donde todo empezó a sonar muy, pero muy pesado. Primero, llegó el turno de “Disparate Kure”, que puso a saltar como desquiciados a todos. Luego, subieron los hermanos Marcelo y David Arriola de The Profane para acompañar a Revolber en “El ataque de los klones”, y  quiénes le pusieron al recital agresividad e intensidad, dos características tan propias del metal. David se lució con una performance bastante pesada en las voces. El público metalero presente (eran muchísimos), agradecido.

Y a partir de ahí, todo sonaría más fuerte aún, pues se sumó Marcelo Soler con otra batería al costado izquierdo del escenario, lo que hizo que las canciones se escuchen más power. Antes hubo un duelo de baterías entre Soler y Robert Bernal que sonó muy bien. Ahí vino “KKTO”, en donde se notó la influencia en las guitarras de bandas como RATM  y a la que Rolfi Gómez convirtió en una canción casi de death metal por las voces guturales que aportaba.

Terminando la noche, no podía faltar en el set list de este concierto de Revolber “7 hermanos y un misil”, que probablemente fue la canción más coreada por la gente. El final fue con “Jahapa”, que hasta tuvo una base reggae en el medio, en donde un emocionado Altamirano aprovechó para agradecer a un público que bailó y disfrutó las 2 horas y media que en total duró “El concierto”, y quiénes quedaron lo mejor predispuestos y a la espera por noticias de un nuevo disco de Revolber.

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