¿Quién fue Mario Abdo Benítez?

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Esta semana falleció el que fuera secretario privado y “bufón de la corte” del dictador Alfredo Stroessner. Es un hecho vergonzoso que Don Mario se fue al infierno sin haber purgado su culpa aquí en la tierra.

En mi libro  “Paraguay, la cárcel olvidada», me refiero al «bufón» de Stroessner en  estos términos: «Siendo el Dr. Mario López Escobar, Decano de la Facultad de Derecho de la  Universidad Nacional los fanáticos del ‘Cuatrinomio de oro’ resolvieron otorgar el título de Doctor en Derecho y Ciencias  Sociales a Mario Abdo Benítez. Se trataba nada menos del Secretario Privado del Presidente de la República, general Alfredo Stroessner. Este le había declarado ‘Padre de la Juventud Estudiosa Universitaria’”.

El  padre de los doctores, ingenieros, licenciados, másters  necesitaba estar a la altura de su «alta investidura intelectual». Así surgió la idea de inventar un “Doctor Mario Abdo Benítez”  y superar de esa manera el trato habitual de un simple “Don Mario”  que no impresionaba bien. Si Patricio Colman, analfabeto, de cabo 1º.pasó a ser general, por qué no repetir la hazaña en el campo civil, consagrando doctor a Mario Abdo Benítez en el ambiente de «Paz y Progreso» que vivía la Nación, es decir que vivían ellos.

Después del conciliábulo se resolvió cumplir con las formalidades académicas, se constituyó la Mesa Examinadora bajo la presidencia de Juan Ramón Chávez,  fueron miembros de la mesa   Ezequiel González Alsinas y Justo Pucheta Ortega. Don Mario dio una respuesta equivocada a la primera pregunta: “¿Quien descubrió el Paraguay por tierra y en qué año?”

Respuesta de Mario Abdo:  “el General Stroessner el 4 de mayo de 1954. El vino por tierra desde Paraguarí.”

La respuesta provocó la risa de los mirones y la tensión entre los examinadores.

“Nos estamos refiriendo a la época de la colonización española”, dijo el examinador González Alsina, con un tono paternal.

El  presidente de la mesa resolvió cambiar la pregunta por otra más fácil: «¿Quién descubrió el Paraguay por agua?»

A lo que tampoco pudo responder el doctorando Mario, quien más bien fijó su mirada en el viejo techo de la Facultad, como si hubiera buscado algo entre las telarañas…

Recuerdo además haber estado presente en la sede de CORPOSANA  con motivo de las festividades de Navidad y Año Nuevo allá por los años 1968. Después del brindis se sucedieron los discursos. El orador central de la noche fue el Dr. J. Augusto Saldívar sobre el tema «El Stronismo Etapa Superior del Coloradismo». El orador se refirió primero a la personalidad del  Secretario Privado del Presidente de la República, Don Mario Abdo Benítez.  Según Saldívar, los ancestros de Abdo provendrían de Roma y no de Arabia, como difundía la mala lengua. Afirmó que el portavoz del stronismo, seria la reencarnación del genial general romano Mario, el que venció a Sila…

Don Mario murió impune  con la complicidad del Poder Judicial en particular de la Fiscalía General del Estado  a pesar de contar con 3 toneladas de papeles en el Archivo del Terror y 7 volúmenes de recomendaciones de la Comisión de Verdad y Justicia.

La educación sufrió una herida mortal porque Don Mario la consideraba como instigadora de la subversión.

Es un hecho vergonzoso que Don Mario se fue al infierno sin haber purgado su culpa aquí en la tierra. Nunca se arrepintió por el hecho de obligar a las instituciones educativas junto con el Ministro Ortiz Ramirez (Ñandejara taxi)  a participar en los desfiles estudiantiles y al pasar frente al Palco oficial, donde estaba el dictador Alfredo Stroessner, saludarlo al estilo nazi….

La cultura sufrió una herida mortal durante el gobierno  que preconizaba la “Paz y Progreso” para ellos, una fiesta de pocos donde la arbitrariedad, el abuso de poder, la corrupción, la represión y la impunidad se articulaban armónicamente  con la injusticia social.

Una anécdota que se convirtió en comidilla en todo el país. En  una de sus «celebres» conferencias, dirigida a los “Jóvenes Colorados militantes Stronistas  para demostrar su conocimiento filosófico, dijo  lo siguiente: «y como expresaron los dos grandes filósofos españoles Ortega y Gasset, yo soy yo y mi circunstancia, por lo que mi papel en la era de paz, responde a esa circunstancia, una orden superior que ustedes deben obedecer».

El discurso fue muy aplaudido por los hurreros presentes, en especial  el invitado especial el chacariteño, Ramón Aquino, el «moderador” (garroteador) de la Universidad Católica.

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