Para Arroyito lo que hizo la FTC es una “simple ejecución de inocente”

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Acaba de finalizar la asamblea del Núcleo 4, donde el sábado un comando de las Fuerzas de Tarea Conjunta mató a Ojeda, 25 años, sosteniendo que lo hizo en el marco de un enfrentamiento con un brazo del grupo armado ACA (Agrupación Campesina Armada).
La realidad fue muy distinta según los pobladores. “O rodea ikuei la oga ha o dispará”, según el relato del tío de Ojeda y de la mayoría de los vecinos. La casa allanada era una casa familiar, donde habitan dos criaturas y cuatro mayores. La pareja de Ojeda, hermana de los Jara Larrea, estaría esperando un tercer hijo.
No fue un enfrentamiento como dicen, fue una “simpe ejecución de inocente”, entiende la comunidad, al decir de uno de sus líderes, Marciano Jara. De hecho así lo indica la dirección de las balas. “Tienen un solo sentido”, reclama el tío.
Esta vez le tocó a Vicente Ojeda, 25 años, cuñado de los Jara Larrea, considerados los cabecillas del grupo armado ACA. El estaba en su casa, con sus hijos y otros familiares el sábado, cuando fueron rodeados por un allanamiento de grandes proporciones.

Una comisión de la comunidad de Arroyito se trasladará la próxima semana para denunciar el “permanente acoso y terrorismo de Estado” a que son sometidos desde que militarizaron la zona.
Ojeda se sumaría así a otros “falsos positivos” de Arroyito. Uno de ellos, sordomudo, Agustín Ledesma (22), que luego de ser acribillado por la ocupación militar, le pusieron un uniforme de camuflaje y extendieron sobre el cuerpo una metralla para afirmarse muerte en enfrentamiento.

Espantado por la  intervención militar (11 de abril del 2012) corrió a resguardarse en un bosquecillo. Los militares no pudieron darse cuenta de que era sordomudo, ni sabían que había quedado traumadísimo de la movilización en una manifestación en que fuera reprimido. No. No tuvieron mejor idea que arroparlo de combatiente y presentarlo como muerto en enfrentamiento.

 

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