Ocupaciones, poner el cuerpo y la esperanza

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Para mover procesos en nuestras instituciones de justicia y redistribución social, el poder tiene la carta del tráfico de influencias; el pueblo, sus cuerpos, la movilización.

Por Patricia Lima Pereira

Este lunes y martes acompañé dos jornadas de vida en la ocupación del predio de Reducto, San Lorenzo, apoyando un censo de condiciones de salud. Me quedaba ese par de días de vacaciones y la libertad de no depender de un reloj marcador que establezca mis prioridades vitales.
Fue movilizador y curativo. Vi dignidad, lucha, fortaleza, visión, alegria, confianza. Conocí a mujeres y hombres con liderazgos genuinos, solidarios y sencillos. Sentí intensidad democrática, incipiente, colectiva, fértil.
Recibí mucho en esas pocas horas que compartí en ese espacio el sueño de una Patria Nueva.
Lo escribo porque algo tengo que dar a cambio. Al menos palabras.
Tan burda y de forma infame han mercantilizado las palabras los medios de comunicación, que algo hay que hacer por reivindicarlas.
Aunque nos lastimen tanto que tengamos recelo a usarlas. Habrá que animarse.
Desigualdades y garantías
El 90% de la tierra en este país está en manos del 5% de los propietarios (1)
La Senavitat, por su parte, lleva entregadas 25.000 viviendas y tiene 6.500 en ejecución. El déficit en viviendas está estimado en más de 1 millón (2).
Es en este escenario, donde núcleos de familias fragilizadas, se han unido para conformar la Coordinadora por la Vivienda Digna, para poner en agenda la necesidad de hacer valer el Art.100 de la Constitución Nacional, que garantiza su acceso. Con programas sociales insuficientes, empleos precarios, acceso a educación de mala calidad, y sin programas integrales de protecciones sociales, la opción individual de endeudarse en una inmobiliaria o esperar en listas de espera eternas, es un panorama derrotador. En contrapartida, la opción de reclamar atención a través de acciones colectivas, recupera esperanza.
Para mover procesos en nuestras instituciones de justicia y redistribución social, el poder tiene la carta del tráfico de influencias; el pueblo, sus cuerpos.

Intereses en conflicto
Inmobiliaria del Este oferta hoy en su página web 324 loteamientos solo en el Departamento Central. En 40 años la empresa ha otorgado más de 20.000 títulos de propiedad y actualmente posee una cartera de 50.000 clientes activos. Cuenta con más de 300 loteamientos propios, 290 urbanizaciones de terceros administradas y más de 600 hectáreas en proceso de ser parceladas. Cuenta además con 300 hectáreas en venta (3).
Ha cuadriculado la zona metropolitana con proyectos insostenibles, sin sentido comunitario, sin suficientes servicios de transporte que deprime la calidad de vida.
Es del mismo grupo empresarial del diario ABC, que en sus tapas y editoriales exige el desalojo y las imputaciones a los ocupantes del predio. El resto de la prensa le sigue la agenda. Y se siguen asignado el derecho de definir la línea de las acciones de gobierno.
En lugar de discutir los problemas de fondo del acceso a la vivienda, y hacer semblanzas de los hombres y mujeres que decidieron unirse para esta causa, los medios de comunicación, en descarado conflicto de intereses, estigmatizan a los ocupantes.
“Vecinos rechazan invasión”, se ha titulado. Mientras el acceso a la ocupación se hace por los patios de los vecinos, quienes además prestan sus duchas y baños.
Se los presenta como “haraganes, y drogadictos”. Mientras, los que son padres se despiertan a las 3:00 para que sus hijos no pierdan clases, y después de volver de sus trabajos, donde con suerte ganan el mínimo, se juntan para cavar las letrinas que faltan. Si da tiempo, se arma el volley.
Pero estas historias no se narran en la prensa. De verdad, es necesaria otra mirada.

(1) Arantxa Guerreña y Luis Rojas (2016) Yvy jara. Los dueños de la tierra en Paraguay http://www.quepasaenparaguay.info/wp-content/uploads/YVY-JARA_Informe_OxfamenParaguay.pdf
(2) https://www.senavitat.gov.py/
(3) https://www.idesa.com.py/

 

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