Niños y adolescentes trabajadores piden a OIT que los deje ser parte de Conferencia Mundial

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Los colectivos organizados en el Movimiento Latinoamericano y del Caribe de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores (Molacnats), amparados en el Artículo 12 de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, solicitaron participar de la IV Conferencia Mundial sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que se realiza en Buenos Aires (Argentina), del 14 al 16 de noviembre del corriente año.

Dicho evento contará con la participación de más de 1.500 delegados de los 193 países miembros de las Naciones Unidas.

Para protestar ante la exclusión los niños y adolescentes trabajadores realizarán un “Gritazo, por el protagonismo de la niñez” a llevarse a cabo este 16/11 de 17 a 19 en la Plaza Congreso de la capital argentina.

Gritazo

De acuerdo a lo que explicaron, “mo sólo nos negaron la participación a nosotros, niños, niñas y adolescentes organizados, sino a cualquier persona menor de 18 años “por razones de seguridad”. Sin comprender totalmente los motivos de semejante violación a nuestros derechos, nos preguntamos, ¿nos quieren proteger a nosotros o se quieren proteger de nosotros? ¿Será que no quieren escuchar lo que nosotros y nosotras tenemos para decir? Nos parece grave que las personas sobre las que se hablará (nosotros y nosotras) tengamos prohibida la entrada, ya que así, además de ser violado el Artículo 121, se incumple el 22, porque no podemos evitar sentirnos discriminados: se nos impide el ingreso pura y exclusivamente por nuestra edad”, expusieron en una carta presentada a la propia OIT y al Comité de la Organización de Naciones Unidas sobre la Convención de los Derechos del Niño.

En ella señalan que la OIT, “con el establecimiento de edades mínimas para la admisión al “empleo o trabajo”, viola el Artículo 323 de la CDN, el cual no prohíbe de manera general nuestro trabajo, sino que consagra el derecho a ser protegidos contra la explotación económica en todas las actividades que puedan ser perjudiciales para nuestra educación, salud, o desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social”, recordaron.

En la misiva agregaron: “Que tengamos derecho a ser protegidos ante aquellas actividades económicas que puedan perjudicarnos, quiere decir que existen formas de trabajo que no son igual a explotación. Sin embargo, la OIT, violando este derecho nuestro, impone globalmente la prohibición de cualquier forma de trabajo por la simple razón de no tener una “edad mínima”.”

El paraguayo Carlos Flecha, coordinador del Molacnats recordó que dicha política tenía como objetivo “terminar con el trabajo infantil en el año 2025, cuando según proyecciones de la misma organización para ese año se tendrán unos 121 millones de niños y adolescentes en situación de trabajo infantil”.

En la carta se dejó claro que “independientemente de nuestra edad, es necesario hacer una distinción precisa entre la explotación económica y el trabajo como una actividad que produce bienes y servicios vitales para nosotros, nuestras familias y la sociedad. Luchamos con nuestras organizaciones contra cualquier forma de explotación, violencia y abuso, pero creemos que las prohibiciones generales no están diseñadas para protegernos de todos estos males. En cambio, esperamos ser apoyados por medidas positivas en esta lucha y en nuestros esfuerzos de ayudar a nuestras familias además de estudiar y jugar”, se señaló.

Según datos presentados en septiembre durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, se calcula que en la actualidad hay 152 millones de niños víctimas de trabajo infantil y 25 millones de personas en situación de trabajo forzoso, incluidos 5,7 millones de infantes. Desde 1997, la Conferencia se ha celebrado en distintas ciudades del mundo, siendo algunas de ellas Oslo, La Haya y Brasilia.

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