Manifestantes denunciaron que fueron secuestrados y asaltados por la policía

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El tradicional “apriete policial” fue una vez más protagonista de las detenciones arbitrarias de personas que circulaban por la vía pública y se les atribuyó supuestos actos vandálicos, pero luego fueron liberados tras el pago forzado de la “fianza” más barata para no ser llevados a la fiscalía.

Varios manifestantes que fueron detenidos durante las protestas del viernes contra la enmienda denunciaron haber sido víctimas de robos y extorsiones de parte de la policía, una tradicional práctica de los uniformados a manera de una “fianza” debajo de la mesa para soltar a las personas detenidas en la vía pública sin motivo alguno.

Ronald Rolón Cabral, estudiante de Psicología Laboral de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), relató en su cuenta de Twitter el secuestro del que fue víctima, junto con otros cuatro compañeros, de parte de cinco policías. Estos los aprehendieron sobre la avenida 25 de Mayo mientras se dirigían a sus vehículos para volver a sus hogares.

La víctima detalló que apenas los abordaron los policías ya les sustrajeron un millón de guaraníes. “A uno le rompen la cabeza, nos rompen los relojes y piden no mirar a la cara”, dice en uno de los tuits. Añadió que fueron llevados hacia el estadio Defensores del Chaco, donde se encuentra la sede de la fiscalía de Seguridad y Convivencia de las Personas.

Esta dependencia fue creada para investigar hechos punibles cometidos por barrasbravas de clubes de fútbol, pero por extensión fue asignada a cubrir manifestaciones públicas, una función para la cual no está preparada, pues su papel es eminentemente represivo y no contempla el derecho a la manifestación pública de los ciudadanos, sostienen especialistas en derechos humanos.

Rolón Cabral siguió con su relato contando que, luego de varias vueltas en la patrullera, fue subido a un auto particular y el resto fue derivado a la Agrupación Especializada. “A mi amigo lo tienen en una patrullera y le hacen dar vueltas, le sacan el teléfono y le piden toda la plata que tiene. A mí lo mismo”, detalla en otro de los tuits.

Prosigue señalando que los policías les exigieron cuatro millones de guaraníes, pero las víctimas les rogaron que bajen el monto porque no contaban con ese dinero. En respuesta, los uniformados les advirtieron que si no entregaban ese monto serían presentados ante el fiscal Emilio Fuster, quien les exigiría una suma más elevada. Al percatarse de que no contaban con esa suma en efectivo, los efectivos los escoltaron hasta un cajero automático para retirar el monto requerido.

“Mi amigo está en la patrullera en otro lugar, yo voy en un auto particular. Al entregarle todo lo que teníamos nos ‘liberan’. Nuevo rumbo. /No puedo dormir, no puedo cerrar los ojos, aterra pensar que policías van a venir por mí y hay gente que dice que fue falso lo que nos pasó”, fue el último tuit publicado a las 8:00 de la mañana.

El tuitero @ortizde10, por su parte, quien estaba denunciando por las redes las detenciones arbitrarias practicadas por la policía, escribió en su cuenta: “La policia dice que los 211 detenidos estaban incurriendo en actos vandálicos, mentira, alzaban a cualquiera que estaba en la calle”.

En efecto, el registro de detenidos se disparó exponencialmente de un momento a otro incluso luego de finalizados los enfrentamientos. Hasta casi el amanecer el registro de detenidos se mantuvo en treinta personas, pero bruscamente trepó a más de doscientos. Asimismo, se registraron varias denuncias sobre violaciones a garantías constitucionales para las personas detenidas, que es la de comunicarse con una persona de su confianza. Sin embargo, estos fueron mantenidos en aislamiento y no se les permitió comunicarse con sus familiares.

Las protestas se iniciaron el viernes a la tarde tras una sesión de dudosa legalidad en que la alianza ente el cartismo, el llanismo y el luguismo introdujeron un proyecto de enmienda constitucional en una sesión presidida por el vicepresidente segundo del Senado, Julio César Velázquez, saltando al presidente del Congreso, Roberto Acevedo, y al vicepresidente Eduardo Petta. El estallido de la crisis tomó a Fernando Lugo en Ecuador, donde se encuentra como veedor internacional en la segunda vuelta de los comicios presidenciales del país andino.

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