“Los seis campesinos vincularon la tradición revolucionaria con la tradición de lucha social de la iglesia”

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Por Fabricio Arnella

Roque Rodríguez, Gustavo Lezcano, Basiliano Cardozo, Arístides Vera, Simeón Bordón y Agustín Acosta son seis dirigentes campesinos que a la fecha llevan casi diez años de injusta e ilegal prisión preventiva en cárceles argentinas y paraguayas. A excepción de Roque Rodríguez, pertenecieron al Partido Patria Libre y en el 2012 fueron condenados en primera instancia a veinticinco años de prisión más diez años de “medidas de seguridad” por el secuestro y muerte de Cecilia Cubas, hija del expresidente Raúl Cubas Grau y la actual senadora Mirtha Gusinky.

Durante el programa radial Mandioca Radioactiva, especial sobre el caso de “los seis campesinos” emitido el 31 de octubre pasado, José Schulman, Secretario Nacional de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH), abordó los orígenes y causas del conflicto por la tierra en Paraguay y en particular el proceso de criminalización del campesinado que encuentra en este caso una síntesis esclarecedora.

Al decir de Schulman, la cuestión de la tierra y del campesinado es inseparable de toda la historia del Paraguay que “intentó un camino distinto al resto de las colonias liberadas de España a principios del siglo 19 cuando se encontraba sometido a un doble colonialismo: de parte de España y la capital del virreinato del Río de la Plata, que en buena medida vivía de los impuestos a la yerba mate industrializada en Paraguay”. “Con Gaspar Francia, Paraguay organiza cien años antes que la revolución rusa granjas estatales para la producción agrícola y respeta la tradición de la propiedad comunitaria de los pueblos originarios”.

Al explicar los orígenes de la acumulación y concentración de tierras en Paraguay, afirmó: “Por ese intento, y por negarse a subordinarse al sistema financiero internacional entonces hegemonizado por Gran Bretaña y por los esfuerzos de desarrollo autónomo que consigue organizar un sistema de producción industrial propio, que produce hasta acero de manera bastante artesanal pero de manera independiente y autónoma, lo que hoy es Paraguay va a ser duramente castigado por la oligarquía porteña, brasilera y la traición de la propia oligarquía paraguaya en lo que se conoce como la guerra de la triple alianza”.

“Fue una masacre, un verdadero genocidio. Esta derrota del pueblo paraguayo va a producir el primer proceso de concentración de la tierra en ese país. Durante los 35 años de dictadura de Alfredo Stroessner se produce el segundo proceso de concentración y apropiación de casi ocho millones de hectáreas de tierras.”

Prosiguió el contexto sentenciando: “La post-dictadura no produce una reparación de la concentración de tierras, sino todo lo contrario, la potencia. La aparición de la soja transgénica produce una transformación radical en el campo paraguayo al punto de que el 75% de las unidades agrícolas en Paraguay producen soja. La producción sojera, ganadera extensiva y de marihuana avanza sobre el campesinado paraguayo matando con fuerza armada del estado y de los latifundistas y narcos.

José Schulman, en su carácter de militante político y luchador por los DDHH, ha realizado varias visitas a cárceles y comunidades campesinas paraguayas en los últimos años.

“En Paraguay se está produciendo la destrucción de una clase social, el aniquilamiento de una clase social. Para poder aniquilar a una clase social, es que ellos necesitan asesinar a sus dirigentes o encarcelarlos como a los seis campesinos. Hay un proceso económico de concentración de la tierra para producir soja, carne y droga que requiere expulsar a los campesinos de la tierra y entonces necesitan destruir la organización de los campesinos y asesinar a sus dirigentes o encarcelarlos”, denunció.

 

Los seis: Persecución, extradición y condena

Para José Schulman, Agustín, Arístides, los seis fueron parte de la generación que inició las más maduras expresiones de la organización campesina: “Ellos vincularon la tradición revolucionaria, socialista, con la tradición de lucha social de la iglesia. Ahí está el pecado de los seis, y tantos otros, y la razón de su prisión.”

Continuó el relato resumiendo parte del proceso de judicialización: “Los seis fueron perseguidos hasta que un juez paraguayo (Pedro Mayor Martínez) decidió que no tenían vinculación alguna con la causa. Ante la persistencia de las persecuciones, los seis ingresaron legalmente y sin orden de detención alguna a la Argentina a tramitar el refugio político.”

“El caso de los seis es un compendio de violaciones a los DDHH de modo tal que es difícil imaginar algo más grotesco. La única prueba contra estos compañeros es un testigo falso que confundió sistemáticamente las fechas durante su declaración. Durante su prisión se organizó una amplia multisectorial en solidaridad con los compañeros”.

La LADH, la Asociación Gremial de Abogados y otros organismos de DDHH de la Argentina siguieron muy de cerca el proceso durante los dos años y siete meses que los seis campesinos soportaron proceso de extradición. “Durante el juicio de extradición al que fueron sometidos nosotros fundamentamos largamente de que en Paraguay no había condiciones para un juicio justo. El gobierno argentino debe asumir la responsabilidad de haber extraditado a seis campesinos que fueron sometidos a una farsa de juicio, que fueron condenados, pero que además de todo esto, asumir que se violó el tratado de extradición entre Argentina y Paraguay al no computar el tiempo que guardaron reclusión en la Argentina. Las leyes “antiterroristas” que la Argentina aprobó plantean que hay que liquidar la institución del asilo político para los ‘terroristas’”, explicó Schulman.

Para el activista, la extradición y condena de los seis campesinos se enmarca y justifica ideológicamente en la estrategia global norteamericana del llamado combate al terrorismo. “Toda la ideología de lucha contra el terrorismo que lanza los EEUU en el 2001 después del atentado de las torres y toda esa construcción jurídica y discursiva apunta a plantear de que el terrorista no tiene derechos como el resto de los ciudadanos. La negativa al asilo político para los compañeros paraguayos si bien no se funda en la ley antiterrorista, se asienta en el concepto de la ley antiterrorista, es la ideología de la ley antiterrorista. En realidad es el primer acto que el gobierno argentino hace de subordinación al gobierno de los EEUU en la gran guerra contra el terrorismo que sostiene al espíritu represivo y las bases militares norteamericanas en el propio Paraguay que son las que terminan provocando la masacre de Curuguaty y volteando a Lugo”.

El caso de los seis campesinos hoy aguarda resolución de la apelación a la condena presentada por la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (CODEHUPY) y el Ministerio de la Defensa Pública ante la Corte Suprema de Justicia. Mientras, Roque Rodríguez, Gustavo Lezcano, Basiliano Cardozo, Arístides Vera, Simeón Bordón y Agustín Acosta siguen cumpliendo una arbitraria e ilegal prisión preventiva de casi diez años en virtud al carácter provisorio de la condena en primera instancia.

La segunda parte de este especial co-producido entre Mandioca Radioactiva, del Movimiento 138 (Colectivo de resistencia cultural de la migración paraguaya en Argentina) y Barricada TV se realizará este sábado 7 de noviembre por Radio Sur desde Buenos Aires con la participación de Claudia Korol, Eduardo Soares y Cecilia Rodríguez.

Programa del 31 de octubre completo aquí: http://www.radiosur.org.ar/index.php?id=4861

Más información sobre el caso en http://www.libertadalos6.org/

 

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