Los rostros del desempleo en plena pandemia

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Por Estela Núñez*

Asunción. Paraguay está enfrentando la pandemia del Covid-19 con un cierre de fronteras y cuarentena desde el 11 de marzo pasado, con índice de casos muy bajo. Pero el costo social es muy alto: muchas empresas, con apoyo del Ministerio del Trabajo, suspendieron a sus empleados hasta por noventa días, y otras aprovecharon para despedirlos. Uno de los sectores que sintieron el impacto de los despidos masivos fue el de los trabajadores de prensa, en especial los de los grupos multimedios del país.

“Lo que más me dolió fue que lo hicieron en un momento de pandemia, que no hay trabajo, que todo es más difícil. No esperaba esto”, dice Cecilia Noemí Espínola Ramos, “pero nadie me conoce así…”. Yo tampoco… prefiero contarles que ella es Tuky, la joven siempre sonriente, con tesis del 2016 en Ciencias de la Comunicación en una universidad pública. La productora, redactora, cronista, presentadora, y mucho más, hasta hace poco en AbcTv, que forma parte de uno de los grupos mediáticos más grandes de Paraguay.

Tuky es una de los más de 250 trabajadores de prensa que quedaron sin empleo durante la pandemia: muchos de ellos fueron suspendidos durante varios meses, sufrieron recortes en sus ingresos, o fueron “convocados” a negociar sus años de antigüedad, en su mayoría empleados de los tres grandes grupos económicos de Paraguay, las familias Zuccolillo, Cartes y Vierci.

El pasado 1 de mayo, el Ministerio del Trabajo informó que entre marzo y abril, 8.000 personas quedaron desempleadas, desde el inicio de la cuarentena, 11 de marzo,  para evitar contagios del Covid-19 en Paraguay.

Aquel día, Tuky estuvo trabajando, y al terminar la convocaron al departamento de Recursos Humanos. La abogada le dijo: “Nadie cuestiona tu trabajo, pero la empresa está en crisis”. “Quedé en el aire, muy shockeada. Después bajé a mi lugar, y al juntar mis cosas, me quebré”. Sus compañeros –los que quedaban– la abrazaron.

Poco antes de llegar a su casa, aguardó en la calle y se quedó a llorar. Al ingresar, sus dos madres la abrazaron: “Tranquila, che memby, ani rejepy’apy, koa ko petei vacacionen te, py’ae retopata otro” (no te preocupes, mi hija, estas son unas vacaciones nomás, pronto vas a encontrar otro [trabajo]), le dijo en guaraní, muy segura, su abuela con quien vivió desde pequeña cuando su madre fue a trabajar a la Argentina. Y su madre, muy tranquila, le recordó que estaba con su familia… y que no se preocupara, que pensara más bien en sus compañeras de prensa que quedaron desempleadas y con hijos.

Y es así. Solo en este año, en el gremio de los trabajadores de prensa, 120 fueron suspendidos, 117 despedidos, veinte llegaron a “acuerdos” para un retiro voluntario que generalmente es el resultado de diversas estrategias empresariales, y tres sufrieron recortes salariales.

Cerca de 260 trabajadores y trabajadoras de prensa fueron afectados entre el 13 de abril y el 5 de mayo. Son cronistas, productoras, redactores, camarógrafos, técnicos en sonido, luces y maquillaje, periodistas de diarios impresos y digitales, presentadores de programas periodísticos y de entretenimiento, así como humoristas.

El Sindicato de Periodistas del Paraguay expresó su repulsa a pocas horas de los despidos, con una manifestación en el centro de Asunción y exigencias de intervención al Ministerio del Trabajo. También manifestó su repudio la Red de Mujeres Periodistas y Comunicadoras, con cierre de calles en el microcentro de la capital. Tuky analiza que en el gremio “existe mucha precarización, estamos muy desprotegidos. Un día te quitan y no puedes decir nada. Es una situación que debemos replantearnos.”

Mientras, Tuky iniciaba una etapa de encierro porque sintió el impacto del despido, “ya que con el tiempo el trabajo es como tu casa, y tus compañeros tu familia…”. Las cuentas seguían. Ella es la mayor de tres hermanos, y con su trabajo era la responsable de las compras del supermercado y el pago de los servicios públicos. Hoy, ese ingreso ya no existe. Su hermana menor, con un hijo, está con una de las tantas suspensiones laborales –implementadas por muchas empresas y aprobadas por el Ministerio del Trabajo– en una de las grandes tiendas del país. Su padrastro es pintor, pero solo realiza algunas changas (trabajo temporal), porque todo paró por la pandemia. Su madre, quien siempre dio de comer a obreros de la zona, también sintió la disminución de su clientela.

“Ahora estamos resistiendo con mi indemnización. Lo que más preocupa en la familia es la comida y la salud. Mi abuela, con enfermedad base de neumonía, no sale de la casa. Pero ella es una luchadora, ya nos pidió ver en Internet cómo se fabrican tapabocas y empezó a realizarlos en diversos diseños.”

Le preocupa también la atención y medicamentos contra la diabetes, que deben estar garantizados para su madre. Tuky sigue relatando que “ella no se entrega, porque al tiempo de ser cocinera de una de las tantas ollas y meriendas populares de barrios vulnerables del país, quita su cartel de pizzas frente a la casa o pone servicio de comidas en su estado de Whatsapp. Y yo soy su ayudante operativa. Esto me ayudó a sentir que no estoy sola.”

Ella está segura de su capacidad para continuar en el mundo de la Comunicación, pero no teme empezar en todo tipo de trabajo para ayudar a su familia.

Para Tuky esta es una etapa de afectos y aprendizajes. El pasado 15 de mayo, Día de la Madre en Paraguay, “fue la primera vez que pude compartir con mi madre y abuela. Volví a contactar con algunos amigos después de muchos años, me alientan por video llamadas, desde diversos países, otros me escribieron en Twitter. Y aunque no crean, ese mensajito cambia mucho el estado de ánimo, saber que  valoran tu trabajo. ¡La solidaridad te fortalece!”.

*Es miembro de la Asociación de Comunicadores Católicos de Paraguay- SIGNIS Py, publicado originalmente en su sitio web.

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