Las traiciones de Lenin Moreno

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Luego de traicionar su palabra, al pueblo que lo votó y a sus compañeros reiteradas veces el presidente del Ecuador Lenin Moreno se enfrenta a la segunda semana de movilizaciones en su contra.

Por Miguel Ángel Méndez

     Si el presidente brasileño Jair Bolsonaro es un peligro para la humanidad, el ecuatoriano Lenin Moreno no es menos, un ser sin palabra, comparado por su propio pueblo con el bíblico Judas Iscariote.

     Moreno llegó a la presidencia del Ecuador de la mano del ex mandatario Rafael Correa a quien llamaba “compañero Rafael”, envuelto en la bonanza de los 10 años de gobierno correísta Lenin Moreno representaba para la población ecuatoriana que lo votó la posibilidad de continuar con el progresismo económico, social y político de su antecesor ante la contingencia de la asunción al poder de otros candidatos reconocidos abiertamente como neoliberales.

     Lenin Moreno asumió el poder levantando las banderas del progresismo de la denominada Revolución Ciudadana, sin embargo al poco de situarse en la presidencia transó con sus adversarios permitiendo que su compañero de fórmula el electo vice presidente Jorge Glas Espinel sea encarcelado por supuestos hechos de corrupción hasta ahora no comprobados por la justicia ecuatoriana.

     Contra el ex presidente Rafael Correa comenzó una campaña mediática de difamación, calumnia y persecución hasta lograr sacarlo del país amenazándolo explícitamente con ser encarcelado si vuelve a pisar suelo ecuatoriano.

     Poco después Moreno, a espaldas del pueblo que lo votó, pactó con los sectores neoliberales históricos otorgándoles puestos de poder en empresas y medios públicos del país, comenzando un rápido giro traicionando las promesas con las cuales había llegado al Palacio Presidencial de Carondelet.

     La semana pasada Moreno emitió un decreto presidencial por el cual se terminan 40 años de subsidio a los combustibles, esto por recomendación de sus nuevos amigos, los del Fondo Monetario Internacional (FMI), y para poder llevar este decreto a la acción promulgó el estado de excepción en el país por 60 días.

     El fin de los subsidios a los combustibles elevará drásticamente el costo de vida de todos los ecuatorianos directamente al doble. Lenin Moreno no niega que esto lo  realiza por recomendación del FMI y sin desparpajo alguno completa la receta con una serie de reformas laborales que involucran la disminución de sueldos en el sector público y la pérdida del aguinaldo (décimo tercer sueldo) por parte de los empleados más nuevos del estado ecuatoriano, así como la disminución de vacaciones.

     La justificación de estas medidas económicas es la misma que su homólogo Mauricio Macri (también aconsejado por el FMI) hizo en la Argentina, “achicar el gasto público para pagar la supuesta fiesta” del anterior gobierno progresista. Para el FMI y para los neoliberales, los derechos sociales y económicos de los pueblos son la denominada “fiesta”. El FMI otorga créditos recetando achicamiento del estado para luego sacar enormes intereses por el dinero “prestado”, dejando a los pueblos sin derechos y en la miseria, es lo que pasó con la Argentina de Macri, es lo que pasará con el Ecuador si susciten estas medidas.

     El valiente pueblo ecuatoriano; indígenas, artesanos, obreros, estudiantes, amas de casas ya cansados de las traiciones de Lenin Moreno, lejos de amilanarse por el estado de excepción salió a las calles en las diferentes ciudades del país, Quito, Guayaquil, Cuenca entre otras; habiéndose declarado el jueves y el viernes un paro transportista que sumió en el caos a la sociedad ecuatoriana cerrando diferentes rutas nacionales e internacionales.

     Para la semana que empieza hoy se tiene prevista la llegada de miles de indígenas a la capital para protestar en contra de este oscuro ser de nombre Lenin Moreno que a más de traicionar la significancia de su propio nombre, traicionó su palabra, al voto de su pueblo y a sus propios compañeros, un ser de verdad deleznable para la política internacional de los últimos tiempos.

     Recordemos que en el pasado la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador) ya fue protagonista de la caída de otros gobiernos neoliberales, ojalá esta multitudinaria movilización de esta semana no sea la excepción, nomás por el bien de la palabra y de la política de nuestros pueblos. Lenin Moreno para quienes lo votaron representa lo más tenebroso en lo que se ha convertido la política continental en estos años, una gran traición. 

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