Las trabas a la diversificación del transporte público

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Por Paulo César López

Tras varios años de demora y boicot de parte del lobby del empresariado transportista, la construcción del metrobús se encuentra en su etapa inicial. Asimismo, desde su diario ABC Color, el empresario Aldo Zuccolillo se ha opuesto tenazmente al proyecto bajo el deseo de que el Estado le construya un monorriel sobre Mariscal López en beneficio de sus centros comerciales de Villa Morra.

En cambio, no existen mayores avances sobre el proyecto del tren eléctrico entre Asunción e Ypacaraí, con un trayecto de 40 kilómetros y un recorrido trazado sobre el trayecto del antiguo ferrocarril. Además, ha sido rápidamente sepultada la posibilidad de aprovechar el potencial vial del río Paraguay, con un ferry de pasajeros para unir Asunción con los barrios del departamento Central con costas sobre el río Paraguay. Los “planes de factibilidad” arrojaron tarifas turísticas de G. 10.000 por boleto, lo cual lo hace inviable para el uso diario.

Un aspecto a no pasar por alto son las actividades clandestinas de todo tipo que sacan provecho del abandono de las costas en municipios como Villa Elisa o San Antonio. Sin duda existen intereses, con capacidad suficiente para incidir en las decisiones del Estado, que prefieren la intimidad y la penumbra en lugar de la luz y el bullicio que generaría un sistema de transporte público en esta hidrovía. Al menos no se han esgrimido razones de peso para aclarar por qué no es rentable transportar personas, pero sí lo es transportar combustible y otras mercaderías.

El tiempo dedicado al traslado del hogar al trabajo ha pasado a ser considerado como un asunto de salud pública, que afecta de manera notoria la calidad de vida de los ciudadanos. El millón y medio de personas que ingresan a Asunción desde el departamento Central dedican al menos tres a cuatro horas del día al desplazamiento de sus hogares a los lugares de trabajo o estudio, especialmente en las horas pico. No obstante, en Asunción existe la impresión de que ya no existen las horas pico y el caos es generalizado en todas las franjas horarias. La falta de calidad y diversidad del transporte público hace que cada vez más gente opte por desplazarse en automóviles y motocicletas, lo cual no hace más que aumentar la congestión vehicular y la polución por la quema de combustibles fósiles.

Según datos del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS), los accidentes de tránsito son la principal causa de las muertes violentas, seguidos por los homicidios y suicidios. Pero más allá de los accidentes de tránsito, las malas condiciones en que viajan las personas, en buses repletos a una velocidad promedio de 10 km/h, y la contaminación por la cantidad de automóviles privados genera un inmenso gasto que no ha sido cuantificado.

Suponiendo incluso que un sistema de ferrys sea costoso y difícil de sostener con una tarifa que se mantenga dentro de la franja de los boletos de los buses, al tratarse de un servicio público elemental el Estado debe hacerse cargo y asumirlo sin ceñirse a los criterios de ganancias del capital privado. Subsidiar un transporte público de calidad y diversificado redundará en ahorros en otras fuentes de gastos y egresos como los servicios de sanidad y la pérdida de vidas humanas.

Al mismo tiempo, con un sistema más diversificado y abierto los empresarios del transporte se verán obligados a mejorar sus servicios para competir en el mercado. A más de ello, tanto el tren como el ferry solo descongestionarán el actual sistema unimodal trasladando a personas que se encuentran asentadas en las proximidades de las estaciones, pues en el transcurso de la semana laboral resulta difícil presuponer que las personas que residen lejos de las estaciones abandonen el uso de los buses.

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