La trampa detrás del discurso de la “violación de la Constitución”

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Por Prabhat Pacuá

Más allá del oportunismo presente en el relato “hegemónico” de la disidencia colorada, un sector del liberalismo, un sector de la izquierda y los principales medios privados de comunicación (en manos de los grupos Vierci y Zucolillo) , ese no es el debate político trascendente del momento al parecer de quien esto escribe. 

De igual manera vale preguntarse: ¿Son éstos sectores los que profesan un profundo amor y respeto a la Constitución?

Para verificarlo revisemos su historial concreto: Liberales y colorados quedan automáticamente descalificados ya que ambos votaron por golpe parlamentario, el quiebre del Estado de Derecho en el 2012.

Por su parte, el sector de la izquierda, el Partido del Movimiento al Socialismo (Pmas) ni siquiera es anti reelección ya que éste promovió un pedido de Enmienda para incluir la figura de la reelección en la Constitución en el 2011, “cuando eran parte del gobierno” de Fernando Lugo.

Por tanto en este momento se oponen a la reelección simplemente porque quieren dejar afuera a Lugo, devenido hoy en adversario político, “el adversario real”, el más popular, el que tiene verdaderas posibilidades de ganar, el que encabeza todas las encuestas desde hace 2 años.

La estrategia mediática para justificar que quieren dejarlo afuera consiste entonces en un cínico apego a la Constitución, y el miedo a la continuidad de Horacio Cartes.

La primera cae por su propio peso, en tanto que el segundo tampoco resiste una breve revisión histórica para fundarlo porque a pesar de contar con la billetera, el aparato del partido y del Estado, Cartes perdió Asunción.

Inclusive cuando era más poderoso ya había sido derrotado en la Gobernación del Departamento Central cuyo padrón electoral es más importante que el de la capital y también en otras ciudades del interior.

Además la izquierda avanzó numéricamente en términos de concejales municipales y hoy goza de un número de concejales que nunca antes tuvo en la historia.

Por tanto la estrategia del miedo y la figura de “el Cartes poderoso” no se sostiene, no resiste el análisis sociológico riguroso, no refleja la correlación de fuerzas real y para colmo contradice olímpicamente todas las encuestas. ¡Un verdadero extravío teórico! Cartes es el candidato menos popular del Paraguay hoy en día y es el que tiene menos posibilidades de ganar en el 2018.

Existe coincidencia de intereses coyunturales entre el Cartismo y el Luguismo en este momento, evidentemente si. Ahora, esta coincidencia es para los dos primeros rounds de esta disputa. Es decir, 1, el debante en el congreso y 2, posteriormente, la realización del referéndum.

En el round 3 esto se termina y comienza el enfrentamiento “la puja real por el Estado” y no está demás enfatizar que en ese escenario se enfrentarán dos modelos de gobierno totalmente opuestos.

Si se es lo suficientemente astuto para interpretar la popularidad de Lugo, entenderemos que esto se debe a que la población paraguaya prefiere un gobierno progresista, prefiere un gobierno que garantize la Salud Pública, la merienda escolar, la defensa de las semillas nativas, la atención a la tercera edad, la entrega de subsidios económicos condicionados a las familias vulnerables, la titulación de asentamientos, proyectos para niños trabajadores y en situación de calle, proyectos económicos y culturales para los pueblos indígenas, etc.

Y esto no es un detalle menor, al menos no sociológicamente, significa que hoy la población paraguaya prefiere un gobierno progresista, es decir, esto habla de un cambio histórico en el sentido común del pueblo paraguayo. Un viraje de la derecha hacia el progresismo. ¡Por supuesto que este no es un detalle menor en el Paraguay!Sin embargo, muchos de nuestros intelectuales prefieren ignorar este “detalle menor” sociohistórico.

Entendemos que el debate debería centrarse en las posibilidades reales de derrotar a Cartes para que la población vuelva a tener un gobierno inclusivo que garantice derechos humanos básicos.

La reelección en el caso que un gobierno poderoso de derecha lo imponga puede significar “abrir las puertas del infierno”, por supuesto, este no es nuestro caso, Cartes ya ha sido derrotado, con toda la plata que tiene, y sigue inamovible en las encuestas como el candidato menos popular para el 2018.

La reelección para dar continuidad a un gobierno inclusivo y progresista es todo lo contrario, como lo demuestran varios países de América Latina, y como lo sigue demostrando Islandia donde el presidente va por su quinto mandato.

Conclusión

La figura de la reelección debe ser consultada vía referéndum al verdadero mandante, al verdadero soberano, el Pueblo, ya que existe una evidente mayoría de la población que asi lo plantea y nadie debe morir por eso. Ese es el ejercicio democrático y ciudadano que corresponde.

Es peligroso que quienes tienen un pesado expediente de violación constitucional, y simplemente quieren dejar afuera a su adversario político, llamen a la violencia. Ese no es el clima cívico y democrático que necesitamos para que el pueblo se exprese en las urnas sobre un tema trascendente para el país.

Sobre todo porque a la luz de la historia, es una convocatoria cínica que tiene como trasfondo real dejar afuera a su adversario político, el candidato más popular del país.

Entendiendo estas razones, es bueno evitar caer en la trampa de la violencia.

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