La siembra de Francisco

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Por Julio Benegas Vidallet*

Es el 21 de setiembre. Amaneció fresco y avanzó cálido. Si no fueran por las humaredas que se apoderaron por estos días de las ciudades a consecuencia de los incendios forestales en el Chaco, el cielo hubiese reinado con su azul celeste impecable. Es sábado. El centro de Asunción no está copado por la juventud como otros 21 de setiembre. Las actividades centrales por el día de la primavera y la juventud se llevaron a cabo a la noche y hubo varias actividades en la semana. En el marco de los incendios forestales en el Chaco -se estiman unos dos mil focos de incendio-, el Jardín Botánico se ha convertido en un punto de resistencia. El plan de cortar unos 300 árboles para construir una avenida en forma de viaducto que una la calle Artigas con la Avenida Costanera ha convocado a un sector de la población urbana. Para este domingo se tiene prevista una cadena humana en contra de la medida impulsada por la Municipalidad de Asunción y el Estado paraguayo.
La línea 21 Zona Sur se hace esperar. Entonces, un 20 convencional no es mal negocio. Caminar esas siete cuadras de la Avenida Eusebio Ayala por Soldado Ovelar hasta la Calle Doctor Sosa parece una muy buena opción en ese clima de primavera, con el cuerpo todavía impregnado humo de quemazones.
Este sábado, en Conat Róga, de Fernando de la Mora, Zona Sur, los adolescentes trabajadores de calle organizados tienen su propio encuentro, de entretenimiento y formación. Ahí están los chicos discutiendo sus cosas, sus necesidades, las situaciones actuales del trabajo en la calle, en los barrios y en las casas.
En la pared del corredor está inscripto El Toko. La merienda ya está preparada: yogurt con banana. Es bueno ver caras conocidas que desde la niñez siguen la organización. Daniel Cardozo, por ejemplo, ha crecido muchísimo para arriba y todavía le gustan los tallarines. Ahora es delegado con participación internacional de la CONNATs.
-Se comió tres platos de tallarines de Ña Tere-, comenta, entre risas, Andrés Maidana, parte de ocho hermanos que fueron lustrabotas en la terminal. Él, con 14 años también, es el penúltimo de los hermanos lustrabotas, de padre taxista y madre empleada doméstica.
Daniel Cardozo piensa que si no se hubiese organizado con otros niños él hubiera terminado como una buena mayoría de sus pares, sin terminar el colegio y ligado a las drogas. En la calle “hay por todos lados”, comenta este adolescente.
-En la organización aprendí a valorarme, a defenderme, aprendí mis derechos y el derecho de otros-, agrega.
Elan Morínigo lo mira atentamente. Él tiene ya 18 años y en la actualidad es un colaborador adulto de la CONNAT’s. Desde los 10 años fue lustrabotas. Unos meses atrás consiguió un trabajo nocturno en una agencia de viajes, en la misma terminal de ómnibus de Asunción. Allí trabaja de 7 de la noche a 8 de la mañana. Le queda poco tiempo para él mismo y para la organización, pero los sábados, sus únicos días libres, sí o sí los dedica a acompañar el proceso de los más nuevos.
En su calidad de delegado de la CONNAT’s, Elan iba a acompañar a Francisco en aquel viaje a Ginebra, Suiza. No fue fácil conseguir esa vez el permiso de los padres, ya separados y con distanciamiento difícil. Fran tuvo que hablar con cada uno de ellos para conseguir, por separado, el permiso.
Elan viajó solo con escala Sao Paulo y Alemania. En Alemania, sin inglés y sin alemán, se enredó tanto que de los apuros salió como tocado por un ángel guardián. Él asegura que en todo ese enredo de perder el vuelo, de salir del aeropuerto para hospedarse en hotel de escalas a la espera de otro vuelo, y así, con señas, llegar a destino, su ángel guardián fue Francisco.
Pero Elan en la adolescencia tuvo que conseguir otros laburos extras para seguir en la Terminal como lustrabotas. Hacía mandados.
-Es que cuando empezás a crecer, la gente cree que lustrás zapatos para comprar drogas y otros vicios. La gente prefiere lustrarse el zapato con los más chicos- interviene Dani.
Ahora, por ejemplo, Dani, como extra, le ayuda a Ña Blanca, la matera, día de por medio. La ayuda a instalar sus cosas y luego a recogerlas.
-Cuánto se gana lustrando zapatos en La Terminal
-Y varía de acuerdo al clima, al día y a la hora- comenta Dani, con precisión de doctorado.
-¿Pero un promedio?
-Y un promedio, o por lo menos lo que se espera, es un G. 30.000 por turno, aunque de mañana se pude alcanzar alrededor de G. 50.000.
-Yo, por ejemplo, cuando trabajaba de lustrabotas aportaba G. 6.000 guaraníes por día en la casa para el alimento-, interviene Orlando Maidana (Chovano), ya con 26 años, que sigue acompañando el proceso de organización de los más chicos.
En un costado de la mesa, Samira Ramírez, 16 años, con unos anteojos que en su cara chiquita parece ocupar gran espacio, tiene la cabeza completamente apoyada en sus manos. Ataja en la otra mano un anotador. No ha intervenido en el conversatorio, pero se la siente con un interés extraordinario. También delegada nacional de la CONNAT’s, se unió a la organización como niña trabajadora no de calle si no de casa, como ocurre a muchísimas niñas y adolescentes de familias pobres. Samira es del asentamiento San Antonio de Villa Elisa. Desde muy temprano se vinculó al centro de refuerzo escolar y a la CONNATs desde su condición de niña trabajadora.
-En el asentamiento hacen falta muchas cosas pero el problema mayor es la titulación. Nadie tiene título y la sensación permanente es que en cualquier momento nos pueden echar de ahí-cuenta.
-Y Fran qué fue para vos, cómo lo recordás
El silencio se apodera completamente de Samira, que se aferra a su anotador. Sus compañeros comparten en silencio el golpe energético de la pregunta.
-Yo no puedo hablar, no puedo hablar-, se excusa. Escribí algo en mi anotador, pero no puedo hablar.
-Cómo lo recordás, qué es lo primero que te salta a la memoria cuando lo recordás
Su fuerza, sus cánticos en las movilizaciones. Él transmitía la fuerza que todos necesitábamos para seguir.
-Síii-, se suma Dani. Y su alegría. Y cuando yo estaba decaído, él me pasaba la mano, me abrazaba y me daba la fuerza para seguir. “Vamos, Dani, vos podés”, me decía. Él era mi modelo a seguir. Entonces, cuando murió yo no quise más estar en la organización. No quería asumir que él ya no estaba. Hasta que hace poco lo asumí y entonces me dije: “Franko no iba a querer que estés así. Franko iba a decirte seguí”.
-Y comiste tres platos de tallarines de Ña Tere, nde-, suelta Andrés Maidana, con un dejo rapero, sin sacar completamente de la boca la taza de yogurth, en relación con los tallarines del ñembo’e paha, a un año de la muerte de Fran.
En ese momento, Juan Pablino Insfrán (Juan Pi) interviene en la conversación. Andaba con esa atención de gente que ya puede concentrarse tanto en un diálogo como en el celular. El ahora colaborador adulto de la CONNAT’s tiene 22 años. En los últimos años andaba pegado a Fran y Fran a él. Vecinos en San Antonio, Juan Pi también fue lustrabotas en la Terminal y parte de la ONALTOA. Luego, cuando terminó su colegio, Fran le recomendó que estudiara Comunicación para el Desarrollo. En Comunicación para el Desarrollo fue parte de Ñe’engatu y luego del programa El Destape, en Radio Fe y Alegría. Andaban pegados, “éramos cuates, kapés, y nos decíamos: nde, váiro”.
-El grave problema con Fran es que a él sólo le gustaba el vino con gaseosa. No le gustaba la cerveza-, dice, entre risas. A veces, para ahorrar, íbamos a Asunción en su moto o en la mía. Ah, siempre y cuando no le tocaba llevar a Vivi.
Tan pegados andaban que el último viaje a Aguerito, donde vivía Eirete, hija de Fran y de Gloria Ocampos, él se fue con Fran en una misma moto, en la Kenton de Fran. Juan pi quería ir con él pero no se atrevía. Lo insinuaba. Fran quería y no quería llevarlo, tampoco lo decía. Insinuaba. Hasta que, sin decirse, sin haberse formulado formalmente, Francisco le dijo unos días antes: Jaha katu.
Así emprendieron un viaje en moto de 320 kilómetros al corazón del noreste paraguayo y 320 kilómetros de retorno.
-Asy paite cheve la che…, ja- ríe, travieso.
En el camino quedaban a cada tanto a observar los esteros de la Ruta 3, las garzas y el horizonte abierto. Ya en el Norte, como siempre lo hacía Francisco, desde uno de los mojones del puente hizo un clavado en el arroyo Aguaray Guasu. A su llegada, de la mochila Francisco sacó un montón de regalos para Eirete y sus primos: juegos didácticos y anteojos coloridos de plástico. Los chicos anduvieron todo el día con los antejos, “ni siquiera a la noche no quisieron sacarse”•
Eirete Estigarribia Ocampos es hija de Gloria Ocampos, del clan familiar que fundó Aguerito, en unas 3.000 hectáreas recuperadas del antiguo latifundio Mate Laranjeira. Los Ocampos son a Aguerito lo que los Benítez a Tava Guarani. Hace poco, a sus 26 años, Sandra Ocampos, hermana de Gloria, se convirtió en la primera médica del lugar luego de haber terminado la carrera en Cuba. Pero lo que Juan Pi imaginaba más como una excursión con su amigo pronto se convirtió en tareas. Es que el 17 de setiembre se conmemoraba el aniversario de Táva Guarani, asentamiento vecino de Aguerito. Fran y Juan pi con sus cámaras de celulares se convirtieron en cronistas del encuentro, enviando fotos, cortos vídeos y relatos.
-Nunca dejaba de militar ese Fran-, sentencia con los ojos crispados.
Por su parte, Elan se ha puesto muy tenso. En su cabeza se atraganta aquel día. El día en que finalmente decidió no negar más lo había pasado. Al otro día del fallecimiento de Fran, él estaba en el colegio, en Ava Mba’e, Lambaré. La información le había dejado sin respuesta, lo había sumido en un limbo, en un no ser. No podía llorar algo que él no aceptaba ni asumía hasta que, en un grupo de wasap de sus compañeros trabajadores latinoamericanos, alguien envió un cántico de Francisco: “Alerta, alerta, alerta que camina el antiimperialismo por América Latina”.
Sin avisar a su profe ni despedirse de sus compañeros salió corriendo del colegio. Ya en la calle, empapado de lágrimas, decidió sumarse a los familiares, a los compañeros y a los amigos de Fran en el velorio más grande que hayan presenciado los vecinos de Fran, en Salinas Cue, San Antonio.
Los días del velorio y del entierro fueron de pleno sol de primavera. Sol cálido, aire despejado, olores penetrantes de flores y un verde intenso acompañaron estas jornadas.
Ahora, este 21 de setiembre, a un año de esas jornadas, ahí están Samira, Elan, Andrés, Dani y los demás chicos de la CONNAt’s retomando la jornada de formación con Carlos Bazzano, Gladys González, Purita Zayas, Orlando Maidana. Basílica Espínola, fundadora y una de las madres del proyecto Callescuela, atiende casi sin intervenir las tareas.
Como un año atrás, este 21 de setiembre amaneció fresco y avanzó cálido. Aunque el humo de los incendios forestales había tomado por varios días las ciudades de Gran Asunción, las flores amanecen por todos lados en su máximo esplendor y el verde inmenso va ganando terreno a las hojas marchitas.
Es un 21 de setiembre. Entonces, a este cronista se le aparece uno de los tantos discursos pronunciados por Fran en las marchas y en las asambleas:
-Si sus recursos naturales son extraídos por trasnacionales, si produce soja para el mundo mientras que el 42 por ciento de la gente está bajo la línea de la pobreza, y si no puede explotar su energía, y todo esto gracias a los mismos que hoy levantan la bandera de un Paraguay libre, independiente y soberano…

*Es periodista y escritor. Prepara un libro sobre la vida de Fran que se presentará en octubre próximo en la Terminal de Omnibus de Asunción (TOA) donde el entrañable dirigente comenzó su tarea organizativa como niño trabajador.

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