“La farsa prohibicionista mata y urge legalizar todas las drogas”

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Por Benjamín Saldarria

El periodista, divulgador y activista libertario argentino, Nicolás Morás, brindó una charla en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Este el pasado 17 de setiembre durante una conferencia titulada “Por qué fracasan las prohibiciones”.

Durante su última visita al país de este declarado enemigo acérrimo de la “derecha reaccionaria que profanó el ideario liberal” conversamos sobre prohibiciones, imperialismo, terrorismo, los nuevos desafíos de la izquierda y el futuro de un mundo en crisis.

–Si la guerra contra las drogas no cumple con las expectativas, ¿por qué persisten las políticas prohibicionistas en todos los países?

–Porque sí cumple su propósito original. Ningún funcionario en ejercicio de ningún país desconoce que las prohibiciones generan el efecto contrario a la desaparición del producto restringido. Por el contrario, la persecución –parcial o total– de la oferta incentiva inmediatamente la actividad.

Y es una excelente noticia para quienes participan del engranaje estatal. Los gobiernos necesitan de enemigos grotescos, que el mainstream mediático alimenta e instala en el imaginario popular.

El noviazgo entre política y narcotráfico no se limita a lo que habitualmente llamamos “corrupción”, al soborno. No. El beneficio es muy superior. Tal como expuse en mi última conferencia en Paraguay, los números demuestran cómo la excusa prohibicionista ha permitido duplicar y triplicar partidas presupuestarias en los últimos veinte años, avanzar sobre las libertades de los ciudadanos en nombre de la causa mayor, aumentar dramáticamente la burocracia (desde la policial hasta la hospitalaria) y aceitar incluso las prebendas a empresas privadas proveedoras de armamento, equipo de vigilancia, vehículos, etc…

Ya en un plano filosófico, esta puesta en escena ha servido para generar un problema artificial de proporciones apocalípticas donde no lo había. Los gobiernos rompen piernas para entregar muletas, es una condición maquiavélica indispensable para mantener a la población convencida de que los necesita.

Por último, países productores como México, Colombia, Bolivia y Paraguay se verían muy beneficiados por una legalización. A un punto tal que incluso algún que otro político considera la posibilidad. Pero los proyectos no avanzan jamás, chocan con una directiva imperialista.

Pensadores del siglo pasado temían que avancemos hacia un gobierno mundial. Lamento comunicar que nos encontramos muy cerca de esa situación, que se está dando en forma más sutil que en la literatura, como es de esperar.

–Vos sostenés que la prohibición incentiva la actividad prohibida. ¿No sería al revés?

–Ante una demanda sostenida y una oferta limitada, los precios se elevan drásticamente y con ello los márgenes de ganancia. A su vez la clandestinidad exime al proveedor del producto de someterlo a controles mínimos de calidad. Y fundamentalmente los libra de la fuerza reguladora por excelencia, espontánea, efectiva: la competencia.

–Cómo interactúa un cartel –una suerte de asociación empresarial que monopoliza un sector económico en todas sus etapas (producción, distribución, comercialización)– con el principio de la competencia?

–La única manera de lograr semejante dominio es matando a tiros a la competencia, por cuenta propia o por obra y gracia de tu red de contactos. Gracias a la prohibición, el sistema le da vía libre a esas prácticas o incluso las favorece. ¿No te sorprende que las pocas veces que cae un capo hay detrás otro capo que informa o colabora con los captores? La mafia “privada” y la mafia gubernamental operan en conjunto.

–¿Por qué se beneficiaría el gobierno paraguayo de la legalización de las drogas?

La economía informal tiene un peso crucial en Paraguay. Una correcta legalización de la producción de las drogas, en especial del cannabis (Paraguay es segundo productor mundial) duplicaría la base impositiva de la SET de manera directa, generando además un crecimiento exponencial de la industria del turismo y otros sectores que tributan.

De todas maneras no me parece un motivo relevante para que la población apoye la legalización. La informalidad es un factor sumamente positivo en varios aspectos. El eje del asunto es que la farsa prohibicionista mata y urge acabar con el derramamiento de sangre inocente.

–¿Qué pensás sobre el proceso de la despenalización del cannabis en Uruguay?

–El caso uruguayo es paradigmático. Es un simulacro de despenalización donde se estatizó la cartelización. Ahora el monopolista legal de la marihuana es el gobierno uruguayo, que naturalmente elevó los precios del producto, estableció una dosificación estricta y un registro centralizado de usuarios para seguir alimentando el control sobre la libertad individual y el negocio de la psiquiatría.

Le provee además a clubes de consumidores autorizados, que en caso de recurrir al mercado negro sufrirán penas más duras que diez años atrás. De más está decir que en estas condiciones las bandas narco siguen operando a sus anchas, y la derecha uruguaya se ufana señalando semejante fracaso, pero, como siempre, por razones equivocadas.

–¿Qué ganaría el Paraguay legalizando las drogas?

La sociedad civil paraguaya ganaría paz, libertad y prosperidad en grados significativos por las razones que he expuesto. Ganaría además dignidad e independencia, y los consumidores sin lugar a dudas ganarán salud.

Como te decía, los productos legalizados no podrán eximirse de controles de calidad y pureza. En uno de mis primeros artículos que abordaron esta temática, Degustando la Prohibición, expuse por qué el Paco o “Chespi” es consecuencia directa de la cocaína prohibida. No dejes pasar una cuestión fundamental: la cocaína, la heroína y las metanfetaminas fueron baluartes de la industria farmacéutica que se fueron prohibiendo arbitrariamente a medida que desarrollaron otras sustancias, igualmente nocivas. La heroína se planteó como un sustitutivo de la morfina, que sigue siendo uno de los analgésicos más utilizados. Cuando Bayer descubre un potencial adictivo aún superior, inmediatamente desarrolla otro opiáceo, la metadona, para venderle a los adictos a los morfinómanos y al nuevo target, los heroinómanos.

La estructura molecular del ritalin, medicación publicitada como la cura del “Trastorno de Déficit de Atención” en niños y adolescentes, es casi idéntica al Crystal Meth. Similitud que explica sus perniciosos efectos secundarios.

¿Dónde está la diferencia? En que el gobierno norteamericano, apoyando a la corporación farmacéutica y apoyado por la mafia psiquiátrica, impuso el Ritalin al menos en una ocasión al 36% de los menores de edad escolarizados.

–A raíz de un fallido operativo en que fue asesinada una niña, se planteó la eliminación de la fuerza antidrogas –la Senad– ¿Qué opinás de una eventual eliminación de este cuerpo?

Según veo sería una típica improvisación política dada la coyuntura del momento, que además ya pasó. ¿Derogar para qué? ¿Para que la policía del común, tan corrupta como las fuerzas especiales pero menos instruida en términos tácticos, absorba sus funciones represivas e ilegítimas?

El quid de la cuestión es que la sociedad asiste al fracaso inocultable y sangriento del aparato prohibicionista. Un fenómeno que a su vez ilustra la naturaleza hipócrita del Estado niñera, publicitado como la garantía de seguridad, contención y bienestar de los ciudadanos cuando en efecto es la causa de sus peores desgracias.

"El quid de la cuestión es que la sociedad asiste al fracaso inocultable y sangriento del aparato prohibicionista".

“El quid de la cuestión es que la sociedad asiste al fracaso inocultable y sangriento del aparato prohibicionista”.

Trazaste un paralelismo entre la Guerra contra las Drogas y la Guerra contra el Terrorismo ¿Cómo influenció la masacre de Orlando en las elecciones de Estados Unidos?

–Los primeros sondeos posteriores al atentado demostraron una suba de Hillary Clinton. Es natural. Clinton es a la vez candidata del establishment, exponente de la línea militarista del Partido Demócrata que busca además posicionarse como defensora de las minorías frente al monstruo mediático de Trump. De todas maneras, en este último mes la ventaja se fue diluyendo al ritmo de las torpezas demócratas, qué al fin y al cabo inventaron a Trump.

–¿Qué significa que “inventaron a Trump”?

–Estoy bastante convencido de que los mejores aliados de Trump en la campaña fueron los medios progresistas. Solo un candidato de esas características podía volcar el voto independiente hacia la aristocracia política que representa Hillary, y la totalidad de los demócratas apostaron a él como la antítesis e hicieron lo necesario para que no le falte cobertura. No les ha resultado como esperaban, porque al cabo del tiempo se han anoticiado de que una gran parte del electorado estadounidense es proclive al populismo de derecha.

De todas formas, mejor no hacer futurología ni confiarse en las estadísticas. Por mi parte no me cabe duda de que lo que podemos esperar de ambos personajes ya en el poder es virtualmente lo mismo.

Retomando el tema del terrorismo islámico, la hipocresía occidental es alucinante. Es de público conocimiento que el Estado Islámico fue originalmente una célula de Al Qaeda estrechamente vinculada la CIA durante años, que al día de hoy se financia vendiéndole petróleo a EXXON. Con el fin de la Guerra Fría el islamismo radical, otrora aliado de la OTAN en Afganistán, se convirtió en la coartada favorita del imperialismo belicista para mantenerse en pie. En términos de política interior, sirve para justificar brutales atropellos a la privacidad de los ciudadanos en sociedades supuestamente democráticas.

¿Por qué cree que se está dando con tanta fuerza este fenómeno de políticos millonarios (Cartes, Macri, Trump) o el regreso al poder de políticos tradicionales (Kuczynski, Temer)? ¿Cómo debe posicionarse la izquierda ante al cambio?

–La izquierda estatista es en buena medida responsable de la “restauración conservadora”. Aun así son casos muy diferentes relativos a la realidad de cada país. Temer es un político tradicional servil a la oligarquía industrial y bancaria que domina Brasil. A su vez puedo señalarte que nunca existió tal concentración de riqueza en Brasil como en estos 14 años de gobierno petista.

Kuczynski ganó en un país relativamente estable agitando los fantasmas del miedo a la dinastía Fujimori. Cartes en definitiva compró el poder, escalón por escalón. Macri no es precisamente un “outsider” de la política argentina. Y ahí el gran empresario es su padre, Franco, magnate que construyó fortuna a través de prebendas estatales y por cierto pidió públicamente el voto para el kirchnerismo.

Una muestra de la inutilidad política de Macri es el bombardeo publicitario sobre la corrupción K, cuando a la vez no puede permitirse avanzar en muchas causas donde su entorno está completamente comprometido y asociado en los desmanes de los predecesores. Peor aún, al parecer subestima dramáticamente a los ciudadanos. El show de “la pesada herencia K” no distrae a la masa de los tarifazos o la híper inflación que no logra controlar su equipo de tecnócratas lobbystas profesionales.

La extrema derecha celebró más que nadie la salida de Inglaterra de la UE ¿Es una señal de cambio de rumbo global?

–Por el momento el Brexit es un síntoma del resurgimiento de los nacionalismos y la xenofobia masiva. Un fenómeno que convirtió al Frente Nacional francés en segunda fuerza, y la ultraderecha austriaca en gobierno interino. Pero cuidado, el viraje extremista no contradice per se las necesidades del sistema. Si la comunidad está enferma de miedo y odio hacia lo diferente se vuelve sumisa y maleable. Quizás estemos asistiendo a los preliminares

–¿Cómo definís al libertarismo de izquierda?

–Desde el vamos es un concepto errado. ¿Por qué? Porque implica reconocer la condición de liberales o libertarios en sujetos verdaderamente execrables, cuya ideología reaccionaria es en muchos no diferente sino diametralmente opuesta a los postulados que el movimiento defendió históricamente.

El liberalismo fue y es un bastión de rebeldía contra los abusos de los poderosos, contra la esclavitud y la segregación, contra el imperialismo de ayer y hoy, contra los privilegios que sostienen a las grandes fortunas corporativas, reacias a la libre competencia y un auténtico mercado libre. Y el liberalismo del siglo XXI es, por consecuencia lógica, anarquista. Arribó a la conclusión de que la maquinaria institucional está planteada para crecer sin límites y es utópico pretender que se autorregule. “Libertario de izquierda” es un eufemismo para referirse a muchos libertarios consistentes, quienes para sorpresa de muchos resultamos más fáciles de ubicar en el espectro de la izquierda política que compartiendo un espacio imaginario con tipejos como Alfredo Jaeggli, que ya se han encargado de proferir sus anatemas contra nosotros cada vez que pudieron.

¿Qué autores recomienda para profundizar el tema?

–Suelo recomendar para iniciarse en el tema a cinco prolíficos autores clásicos que ilustran nuestras raíces radicales en una prosa simple, culta y exquisita: Thomas Paine, ilustrado británico que participó activamente de la Revolución Americana y en la Francesa e influyó en el pensamiento de los más lúcidos independentistas sudamericanos; el también inglés Herbert Spencer, indispensable sociólogo y filósofo político; Frederic Bastiat, economista francés, uno de los mejores comunicadores de todos los tiempos; Gustave Molinari, belga, continuador de la obra de Bastiat y finalmente Lysander Spooner, norteamericano, un extraordinario jurista y aventurero.

 

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In : Política