Hace 11 años, Fidel Castro dejaba la presidencia

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Por Fernando Del Corro

El 19 de febrero de 2008, hace once años, el entonces presidente cubano Fidel Castro, quién desde julio de 2006 cuando se sometiera a una cirugía intestinal no hubiese sido visto en público, hizo saber a través del diario oficial Granma que no estaba en condiciones físicas para continuar en el cargo y que, por lo tanto, presentaba oficialmente la renuncia al mismo.

Castro, que había asumido el poder real en Cuba en 1959 tras el exitoso proceso revolucionario, en diciembre de 2007, en una carta que hiciese pública, había señalado que no aspiraba a seguir en el cargo de por vida. De hecho su hermano Raúl se había hecho cargo del mismo, como presidente interino, tras la referida intervención quirúrgica.

En dicha carta, el presidente en retirada, había señalado que no se debe frenar el avance de los jóvenes aferrándose a los cargos sino que se trata de coparticipar a través de las experiencias ya vividas por los mayores con los ímpetus renovadores de aquellos. Algo que puso en práctica ocho meses después y hasta su muerte el 25 de noviembre de 2016. “Afortunadamente nuestro proceso cuenta todavía con cuadros de la vieja guardia, junto a otros que eran muy jóvenes cuando se inició la primera etapa de la Revolución”, comentó en su momento.

“Les comunico que no aspiraré ni aceptaré – repito – no aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe”, señaló en el anuncio de su renuncia en vista de la reunión del nuevo parlamento, reunido cinco días más tarde, el 24 de febrero, oportunidad en la que resultó designado para ello Raúl.

Fidel, el único gran supérstite de la Guerra Fría tras la desintegración de la ex Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas y la desaparición del bloque socialista liderado por ella, ´señaló oportunamente: “Traicionaría por tanto mi conciencia ocupar una responsabilidad que requiere movilidad y entrega total que no estoy en condiciones físicas de ofrecer. Lo explico sin dramatismo”.

La renuncia tuvo una gran repercusión mundial. En los Estados Unidos de América los precandidatos demócratas Barack Hussein Obama, a la postre presidente, y Hillary Diane Rodham Clinton se pronunciaron en favor de un proceso de acercamiento con las autoridades de la isla mediante una suerte de suavización del embargo económico aplicado al país a poco de concretada el primero de enero de 1959 la Revolución Cubana liderada por Fidel Castro quién tuviera como gran colaborador al argentino Ernesto “Che” Guevara.

Pero no fue esa la postura planteada por los republicanos. El presidente George Walker Bush a la espera de un “principio de la transición democrática en Cuba”, por lo que, mientras tanto, se debía mantener sin modificaciones el embargo que por entonces ya llevaba 48 años. En igual sentido desde el Departamento de Estado se pronunció el vicecanciller John Negroponte.

También el candidato republicano John McCain ratificó la postura pro embargo mientras el portavoz del mismo Departamento de Estado, Tom Casey, descalificó a Raúl Castro, el sucesor, con el apelativo de “pseudo Fidel” y la afirmación de que se trataba de “un dictador de poca monta”.

“No me despido de ustedes. Deseo solo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título ‘Reflexiones del compañero Fidel’. Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso”, señaló en su retirada.

Su hermano Raúl Modesto Castro se mantuvo en el cargo hasta el 19 de abril de 2018 cuando, al concluir su mandato, también renunció a una nueva reelección tras lo cual se inició en Cuba un proceso de cambios importantes bajo la conducción del presidente Miguel Díaz Canel que incluyó la sanción de una nueva constitución nacional el 22 de diciembre de 2018. Constitución que será sometida a un referéndum el próximo 24 del corriente, dentro de cinco días, y en el cual deberán pronunciarse ocho millones de cubanos.

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