Empleadas domésticas marchan exigiendo igualdad salarial

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Por Alejandra Gómez

Trabajadoras domésticas de Asunción y el interior del país, organizadas en varios sindicatos marcharon por la capital reivindicando sus derechos laborales. La movilización contó con la participación de numerosas personas en conmemoración del Día Internacional del Trabajo Decente.

La igualdad laboral fue la principal consigna de las trabajadoras quienes hace mucho tiempo solicitan al Estado mejores condiciones salariales y una jubilación digna.
Las mujeres, algunas con 40 años de trabajo en su haber, exigen al ejecutivo la promulgación de la Ley de Empleo Doméstico. Ese es el caso de Celsa Barrios de 62 años, quien trabaja como empleada doméstica desde los 16 años. La mujer, madre de seis hijos y abuela de seis nietos comentó la difícil situación en la que se encuentra su gremio. La trabajadora refirió a la explotación a las que son sometidas la mayoría de sus pares. Al igual que muchas de las presentes, coincidió que los sueldos son ínfimos para todo el trabajo que ellas realizan en los hogares y que la cargas horarias son casi siempre más de 10 horas.
Trabajo doméstico, única alternativa para las jóvenes.

Las trabajadoras domésticas marcharon para exigir igualdad salarial. Foto: Jorge Sáenz.

Las trabajadoras domésticas marcharon para exigir igualdad salarial. Foto: Jorge Sáenz.

Según el informe publicado por el Centro de Documentación y Estudios (CDE), en la actualidad el trabajo doméstico se constituye en la puerta de entrada del mercado laboral de las mujeres jóvenes. Datos indican que el 45% de ellas tiene menos de 30 años y que el 19% son menores de 19 años. La falta de oportunidades obliga, sobre todo a las residentes en el interior del país, a migrar hacia la ciudad en busca de mejores oportunidades.

“Muy pocos son los casos de las chicas que pueden estudiar una carrera universitaria”, mencionó Celina Barrios, una de las tantas jóvenes que se unió a la marcha. «Yo trabajo desde que tengo 16 años, y en los cuatro años de experiencias, pasé por momentos muy difíciles desde explotación, maltrato y discriminación» comentó.

Celina cuenta que no se avergüenza de trabajar como doméstica, todo lo contrario, se siente orgullosa, ya que su madre Librada Maciel, mantuvo a toda su familia con el mismo empleo. «Mi mamá trabajó en esto desde muy joven, en mi casa éramos diez niños entre hermanos y primos y todos logramos salir adelante gracias a mamá; nunca nos hizo faltar nada» cuenta la joven, quien asegura que la labor no es fácil, sobre todo teniendo en cuenta las condiciones en la que trabajan la mayoría de sus compañeras.

«Primero nos contratan como niñeras, y después nos van cargando con más actividades, al final por el mismo sueldo terminamos lavando, planchando, cocinando, limpiando la casa» explica relatando que los salarios rondan entre los 400 a 500 mil guaraníes.

«La mayoría de mis amigas no pudieron siquiera terminar el colegio debido a que el tiempo no les da, y tampoco el dinero les alcanza», lamenta la joven, quien considera que trabajar en casas de familia es una de las pocas alternativas laborales que tienen las mujeres y que es por ello que urge una ley que las ampare.

Celina, a diferencia de muchas de sus pares, hoy tiene la posibilidad de estudiar una carrera universitaria. Eso se debe a que encontró unas personas que la apoyan y la respetan. Orgullosa, comenta que quiere ser abogada justamente para alguna vez podes ayudar a las personas y hacerlas conocer sus derechos.

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