El rock mbarete de Revolber

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“El Concierto” es el nombre de la fiesta que Revolber está preparando para el viernes 2 de Setiembre, en el Ferrocarril.

Juan Pablo Ramírez y Patrick Altamirano, miembros originales de Revolber, hablaron con E'a en los estudios de la Rock and Pop.

Por Roque Martínez

Revolber tiene una historia intensa, lo suyo es real y eso se nota. Desde el comienzo, Patrick Altamirano (voz) y Juan Pablo Ramírez (bajo), vienen peleando por ésta banda que tanto adoran. Originarios de la ciudad de Presidente Franco, ambos reconocen que no fue nada fácil el camino que recorrieron para llevar al grupo al lugar que ocupan dentro de la escena de rock nacional. Las limitaciones económicas estuvieron siempre a la orden del día, pero Revolber es uno de aquellos grupos trabajadores que todo lo que consiguieron, lo hicieron con mucho esfuerzo.

Hablar con Patrick y Juan Pablo es como sentarse a conversar con un par, ningunos de los dos  tiene aires de músicos encumbrados que te hacen el favor de contar en que andan. Con una excelente predisposición contestaron a dos voces a las preguntas de E’a. Las instalaciones de la Rock and Pop sirvieron como punto de encuentro para que nos cuenten acerca del concierto que dieron en la penitenciaría de Tacumbú, sobre los inicios de la banda, el nuevo disco y el show del próximo viernes.

Es así que los muchachos se encuentran ultimando los detalles de la fiesta que están preparando a la que denominaron “El Concierto”, que se realizará el 2 de septiembre en el Ferrocarril Central, en donde también presentarán el documental “Adentro”, incluido en el DVD “Vivo en Tacumbú”, durante una función previa al show.

Recordemos que Revolber cuenta con tres discos editados y 11 años de trayectoria, la formación de la banda se completa con Robert Bernal en batería; Willy Chávez en guitarra y Rolfi Gómez en los teclados. Todos ellos se presentaron ante más de 700 reclusos del Pabellón Esperanza de la cárcel de Tacumbú hace exactamente dos años, en un poderoso e intenso show, en el que tocaron canciones de todos sus discos y que ahora se pueden revivir en este DVD.

Un mundo paralelo

¿Cómo se dio el concierto en Tacumbú?

Lo que impulsó hacer el DVD fue haber visto el videoclip “St. Anger” de Metallica. Un día lo vimos con nuestro manager y él se preguntó: ¿cómo sería hacer aquello en Paraguay? porque no creía que los perros ingresen a Tacumbú con tanta seguridad encima, ni que los internos estén uniformados. Le dijimos: “vos sos loco, acá ni en pedo vamos a poder hacer una cosa así”, pero él se empecinó y empezó a preguntar, aunque sin éxito alguno. Cuando desistimos de la idea, un día me llamó Felipe Vallejos, de parte del Centro Cultural de España Juan de Salazar, y me cuenta que estaban arrancando un proyecto. Me preguntó si queríamos tocar en la cárcel, que contaban con todos los permisos y que no habría ningún problema. Fue muy loco. Nos vino como anillo al dedo y así empezó ésta historia.

Los Revolber a pleno: Juan Pablo Ramírez, Robert Bernal, Rolfi Gómez, Willy Chávez y Patrick Altamirano.

¿Qué recuerdan del momento de ingresar a Tacumbú?

Antes de entrar, la gente nos metían miedo, no había nadie que nos diga: “tranquilo que no pasa nada”. Al contrario, le decían que era muy jodido y que nos cuidáramos. Esperamos más de dos horas para entrar. Llegamos a las 11 de la mañana, pero recién pudimos entrar a la 1 de la tarde. Al principio íbamos a tocar en el patio, pero una vez adentro nos avisaron que el concierto se hacía en el Pabellón Esperanza que es un pabellón de reintegración.

Debe ser difícil entrar y encontrarse de golpe con esa realidad que es Tacumbú.

Nosotros no estamos haciendo apología al crimen con esto, lo que queremos es transmitir que todos somos seres humanos, que podemos equivocarnos y que está bueno querer reintegrarse. No sé si perdonar por lo que hicieron, porque seguramente hay gente que hizo cosas muy malas. La idea es llevarles música a esos seres humanos y que traten de reincorporarse, porque este es un sistema con el que si no estás de acuerdo te hacen a un lado y vas a parar a ese mundo paralelo que es Tacumbú. Hay mucha gente que ni siquiera tiene sentencia ni proceso alguno, gente que no sabes si es culpable o no. Tacumbú es como la facultad del crimen, porque el tipo que entró por robar una radio, se vuelve pasillero y adentro aprende cosas que antes no sabía.

Una vez que empezaron el concierto, ¿cuáles fueron las reacciones de los internos de la penitenciaria?

Habían dos muchachos que estaban en la primera fila que se notaba conocían Revolber, pero después nadie más. Al principio, escuchamos un montón de cosas, empezaron a gritarnos: “Toquen pues los Rolling Stones” o si no nos silbaban. Arrancamos a tocar muy fríos y eso se nota en el DVD. Pero la cosa se fue calentando de a poco, hasta que en un momento dado nos olvidamos de que estábamos en la cárcel. Cuando arrancamos con “Jahapa” empezaron a ponerse las pilas con las canciones, especialmente con aquellas que tienen coros en guaraní, se soltaron un poco y a mitad del concierto ya estaban a full, tocamos temas más fuertes y al final hasta nos aplaudieron de pie.

Teniendo en cuenta que la audiencia no estaba compuesta por seguidores de Revolber justamente, fue una buena respuesta. ¿Y la dinámica del DVD en que se basa?

El concierto en Tacumbú fue en agosto de 2009, tardamos dos años en fabricar y editar el DVD, costó muchísimo. Lastimosamente carece de muchas cosas. Por ejemplo, el show no tiene luces, porque todo fue bastante complicado. Tuvimos que convencer a unos amigos de que nos alquilen sus equipos,  porque no había nadie que quiera meter sus cosas en la cárcel. En definitiva, el DVD está compuesto por el  documental, el show y los extras. Ya que también fuimos al Buen Pastor un día antes de Tacumbú, pero con una sola cámara y por eso sólo lo incluimos en los extras.

Tocar en el Buen Pastor seguro fue más fácil.

Por increíble que parezca, nos costó un poco más en el Buen Pastor, pasó que mientras tocábamos las chicas se nos tiraban encima. Fue una locura. Eran como grupies de la densidad. Pero la reacción de ellas se entiende, no entran hombres ahí, viejo. Es lo mismo que meter mujeres en Tacumbú.

Avanzar siempre

Revolber tuvo una época de éxito importante cuando empezó a sonar “El solo” en las radios, en aquél tiempo la banda tocaba en todas partes. Recuerdan a Willy Suchar como un padrino musical, además que los integrantes de Paiko fueron quiénes les prestaron sus instrumentos para poder grabar su segundo disco: “Kaimonomacaco”, disco al que Patrick considera realmente el primero. Ellos tienen bastante presente que recién en aquél  momento pudieron hacer algo de dinero, sin embargo, no lo usaron para comprar mejores instrumentos o equipos, porque se presentaron necesidades un tanto más urgentes que atender.

Hace años que Revolber viene haciendo lo suyo, ¿qué recuerdan de aquella primera época de la banda?

Nosotros tuvimos mucha suerte con Revolber. Todos venimos de familias muy humildes y nos costó muchísimo conseguir lo que conseguimos. Ninguno de nosotros trabajamos de hijo. Me acuerdo que  si Juan Pablo quería comprarse un bajo, él se tenía que conseguir la plata, no era que su viejo se lo iba a comprar. Ojalá hubiese sido así, sino capaz hubiésemos hecho más cosas. “Kasero, sucio  y barato” se llama así porque vos escuchas los temas y suena horrible, pasa que no teníamos el equipo necesario para sonar lo suficientemente bien, pero si teníamos  la autocrítica de decir: “que mal que suena esto”, de ahí el título.

¿Económicamente hablando había muchas limitaciones?

Sí, aunque en un momento dado, hicimos algo de plata, pero en vez de invertir en la banda, nosotros lo gastamos en otras cosas. Nos compramos cocinas, heladeras, productos para llenar esas heladeras, cosas para nuestras casas. Además, el costo de los pasajes que implicaban los viajes de Ciudad del Este a Asunción. Imagínate, en eso se fue nuestro dinero, ni siquiera en instrumentos. La necesidad era la básica, teníamos que comer y todo se fue dando de esa manera.

No es fácil la vida del músico, tal como mucha gente imagina.

A nosotros nos pasó de tocar en un pub y que no vaya nadie. Tardamos mucho tiempo en llegar a este punto en nuestra carrera, para poder hacer solos nuestro primer concierto, en un recinto importante. De aquél tiempo a ésta parte pasaron muchas cosas. Pero ojalá nos vaya bien ésta vuelta,  porque si la gente va a este concierto, vamos a poder seguir haciendo esto, sino por lo menos cumplimos un sueño.

Y el gusto de hacer esto nadie les va a poder sacar.

Si sólo llegan a ir 200 personas, igual nos vamos a emocionar y seguramente hasta vamos a llorar. Porque nos vamos a poder dar el gusto de poder tocar para la gente con invitados, pantallas LED y todos los chiches que van a hacer de ésta una fiesta muy especial. Ahora sí que nos podemos dar este gusto, porque nuestros trabajos actuales nos permiten ahorrar algo de guita e invertir en éstas cosas.

¿Y cómo ven la actualidad de la banda?

A veces, hay gente que todavía nos pregunta; ¿che, ustedes pio no quieren pegar afuera? A nosotros se nos pasó eso.  Ahora todo lo que nos pasa es consecuencia de lo que nos gusta hacer nomás. A nosotros nos encanta estar en este grupo. Todos laburamos en otras cosas, pero eso lo hacemos para seguir manteniendo a Revolber vivo, porque nos encanta poder decir cosas a la gente. Si tenemos que gastar guita, lo vamos a gastar para hacer discos o conciertos. Si la gente puede comprar el disco, genial y si la gente tiene que bajar el disco porque no tiene guita para comprar, lo vamos a entender porque sabemos lo que es eso.

Juan Pablo Ramírez (bajo); Robert Bernal (batería); Rolfi Gómez (teclado); Willy Chávez (guitarra) y Patrick Altamirano (voz).

Real peso guaraní

“Kasero, sucio y barato” es el nombre del primer disco de Revolber, un título que tiene mucho que ver con los inicios de la banda, pues refleja  lo mucho que les costó empezar a tocar. En cambio, “Kaimonomacaco” representa lo que es la vida en Ciudad del Este, la vida en las tres fronteras, la mezcla del guaraní, el español y el portugués.  En tanto, “Sacoleiro Mágico”, es un disco con nada menos que 22 canciones. Ese es el sacoleiro, aquél que cruza el puente, alguien que lleva muchas cosas de un lado a otro. “Como el Robin Hood de las tres fronteras”, al decir de ellos.

¿Cómo viene la mano con el nuevo disco?

El disco que viene es un disco muy maduro, consideramos que nuestra infancia y adolescencia como grupo pasaron en estos 11 años, creo que recién ahora estamos maduros como para hacer algo un poco mejor de lo que veníamos haciendo. Se va a llamar “Peleando contra lo que ya perdió”. Las canciones la tenemos maquetedas y en base a eso también tenemos el arte de tapa. Nosotros le damos sentido a todo, el arte y las canciones siempre tienen que ver con todo.

La fiesta de Revolber

Y si hablamos del show del próximo viernes, podemos adelantar que la gente tendrá a su disposición una tienda de artesanías, con trabajos  hechos en la cárcel de Tacumbú. Además de una exclusiva Feria de Rock Nacional, a cargo de la gente de “Cosecha Nacional”. Será un espectáculo de luces de última generación. El sonido estará a cargo de Electrosoni, quienes también estuvieron a cargo de los equipamientos que utilizó Limp Bizkit. En el escenario estarán montadas dos Pantallas LED, donde se proyectarán videos por cada tema que el grupo vaya tocando.

Se nota que no es un concierto más el del próximo viernes. ¿Cómo se están preparando?

Vamos a contar con un DJ, quien estará ambientando el lugar pasando música, además, en el medio del show vamos a tener un “acting” de parte del grupo formoseño Nde Ramírez. En casi todos los temas vamos a tener un invitado, el setlist será un recorrido desde los comienzos hasta el último disco de Revolber, y todos los temas van a contar con imágenes de fondo. Es un concierto muy planeado, pasa que hoy en día, el público está muy exigente y no te queda otra que ofrecerle algo diferente. Un buen show con un sonido de calidad, además de una buena puesta en escena.

Dentro de lo que nos da el cuero tratamos de variar, pero es difícil porque nos cuesta, yo por mi parte te puedo decir que no me considero todavía músico. Siempre estamos estudiando y tratando de mejorar, antes en los primeros discos yo ni siquiera podia entonar, apenas rapeaba, hoy ya puedo entonar algunas notas.

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