El Chaco, tan grande y tanta expulsión

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Cruzando el puente Remanso. Qué lindos y tranquilos se ven Asunción y sus alrededores desde ahí. Unos edificios, pero también verde, mucho verde. En medio del puente paramos. Un auto se quedó trancado, salió su rueda. Miro el agua debajo de mí. Está sucia, lodosa. Qué lindo sería poder bañarse, solo un ratito, mojarse el cabello, en este día tan caluroso. En mi mente maldigo a las fábricas y las empresas y a todos los otros que se toman la libertad de ensuciar y destruir estas bellezas. Seguimos. Muy pronto entramos en un área menos poblada, más rural. Acá comienza la ruta 9: la Transchaco que, atravesando el Chaco, conecta el norte y el sur de Paraguay.

Un picada sin salida hacia la comunidad indígena, como casi todas las picadas.

Un picada sin salida hacia la comunidad indígena, como casi todas las picadas.

El Chaco paraguayo, árido y también húmedo. Una región inmensa y tan poco poblada. Tanto el ambiente seco como las fuertes lluvias en diferentes épocas del año dificultan el establecimiento de comunidades. Pero sí, hay gente viviendo acá, pueblos que resisten todavía a las grandes estancias de los ganaderos que hoy en día parecen engullir todo.
Nos dirigimos a una intervención fiscal. Los indígenas del pueblo Ayoreo de Cuyabia declaran que ganaderos deforestan su tierra. El territorio ayoreo se encuentra a muchos kilómetros deMariscal Estigarribia, sobre tierra y arena. La camioneta tambalea. Tambalea mucho y levanta polvo. Al lado del camino, tres vacas muertas. ¿Por qué? ¿No es la razón principal de los ganaderos de deforestar el Chaco la alimentación de las vacas? Al pueblo Ayoreo no podemos llegar. Tampoco con la estrategia de la policía de “ atropellar no más” los charcos. Cada rato se queda una camioneta de la delegación trancada en el barro. A la vuelta pasamos por la estancia “El molinero”, acusada de la deforestación ilegal. Escondida detrás de unos pastos y árboles altos nos quedamos, shockeados.

Desolación. El desmonte en el Chaco peligra exterminar las antiguas vidas silvestres y de comunidades humanas.

Desolación. El desmonte en el Chaco peligra exterminar las antiguas vidas silvestres y de comunidades humanas.

Tenemos una vista increíble, increíble porque no hay más nada, ni un árbol parado. Unas 1000 hectáreas quemadas. El fiscal se sube a un palo borracho muerto; ya no tiene más espinas. Mira la destrucción inmensa. El Chaco paraguayo, una de las regiones que más rápido se deforestan en todo el mundo. La multa para una deforestación ilegal no es alta. Al ganadero no le afecta mucho eso. En Paraguay los extranjeros pueden comprar tierras sin problemas. Al lado de “El molinero” deforesta un brasileiro en el territorio ayoreo. Ya tenemos que volver, en un ratito va a oscurecer y el camino está feo.
Al día siguiente miro como pasan las casas de las comunidades instaladas en un pequeño espacio al lado de la ruta Transchaco. Algunas familias tienen vacas, otras cabras que, de vez en cuando, pasan la ruta. Si tienen suerte, llegan al otro lado con vida. Con poca pero intensa lluvia, muchas casas están inundadas. Paramos el auto para hablar con los indígenas. Ellos nos cuentan que después de cada lluvia sus casas quedan inundadas. Con tanto espacio, tanto lugar en el Chaco, ¿cómo puede ser que haya gente que tenga que vivir en el agua?
¿Cómo no se puede llegar a un acuerdo que mejore la situación de todos?
Cruzando el puente Remanso me quedo pensando en estas preguntas. No se me ocurren respuestas.

Chaco seco, en partecitas.

Chaco seco, en partecitas.

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