“The Post”: la marginación política en Los Oscars

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En medio de un juego de espías y una nueva Guerra Fría, la Academia habría preferido evitar cualquier posible sospecha de alentar la filtración de secretos de Estado en un contexto en que, además, Hollywood fue sacudido por numerosos escándalos sexuales.

Por Paulo López

Reconociendo la brillante interpretación de Gary Oldman en el papel de Winston Churchill en “Darkest Hour” y no haber visto aún “The Shape of Water”, en mi opinión el hecho de que “The Post” se haya quedado con las manos vacías en los Premios Oscars obedece a razones más políticas que cinematográficas.

Dirigida por Steven Spielberg y protagonizada por Tom Hanks y Meryl Streep, “The Post” recrea con una fuerte carga emotiva el periodismo de los años setenta teniendo como tema de fondo el litigio del New York Times y el Washington Post con la administración de Richard Nixon tras la publicación de informes del Pentágono, filtrados por el analista militar Daniel Ellsberg, que demostraban cómo el Gobierno estadounidense mintió durante una década para seguir con la Guerra de Vietnam y no reconocer la derrota. El resto lo dejo a cargo de los críticos.

Daniel Ellsberg, el analista militar que filtró documentos del Pentágono sobre la Guerra de Vietnam. Foto: NPR.

Daniel Ellsberg, el analista militar que filtró documentos del Pentágono sobre la Guerra de Vietnam en los años setenta. Foto: NPR.

Con una ceremonia centrada en mensajes de inclusión y de repudio a los escándalos sexuales que sacudieron a Hollywood, la Academia habría asumido que sería inconveniente abrir un tercer frente, más aún considerando la creciente tensión bélica y la amenaza de un nuevo desastre nuclear. No parece ser un momento adecuado para premiar la filtración de secretos militares o dar pie a que alguien decida emular a Julian Assange, Chelsea Manning o Edward Snowden. Repasemos brevemente estos tres casos que pusieron en aprietos al Gobierno norteamericano.

Julian Assange

A pesar de que la fiscalía sueca desistió de los cargos por supuesta coacción sexual contra el fundador de WikiLeaks, este sigue refugiado en la embajada de Ecuador en Londres y, aunque le fue otorgada la ciudadanía ecuatoriana, las autoridades británicas se niegan a concederle el estatus diplomático e insisten en detener al australiano por, según los oficiales de justicia, haber violado las condiciones de su arresto domiciliario. Desde un principio Assange denunció que el proceso en Suecia era un montaje para extraditarlo a EEUU, donde afrontaría cargos por espionaje y podría ser condenado a prisión perpetua.

Julian Assange lleva más de cinco años refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres: Foto: Sputnik.

Julian Assange lleva más de cinco años refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres: Foto: Sputnik.

El presidente Donald Trump ha cambiado en varias ocasiones su posición al respecto. En una entrevista en el 2010, declaró que las publicaciones de cables diplomáticos de parte de WikiLeaks constituían espionaje y que todo el equipo debería ir a prisión de por vida o enfrentar la pena de muerte. Sin embargo, más recientemente, en su carácter de candidato para las elecciones que se realizaron en noviembre de 2016, Trump declaró: “I love WikiLeaks” (Yo amo a WikiLeaks). Esto cuando el sitio publicó correos electrónicos de miembros del Comité Nacional del Partido Demócrata que pusieron al descubierto maniobras poco transparentes contra Bernie Sanders para beneficiar a Hillary Clinton, que terminaría ganando la nominación.

Luego el escándalo terminaría afectando a Trump ante los informes de inteligencia que alegaban que dichos correos fueron obtenidos por agentes rusos y proporcionados al sitio de filtraciones para favorecerlo en las elecciones. A esto se sumó el descubrimiento de que integrantes de su equipo de campaña se reunieron con agentes rusos, que mintieron a agentes del FBI que investigaban la supuesta intromisión rusa y que el propio presidente Trump obstaculizó las pesquisas.

Poco después de asumir, el Departamento de Justicia de la administración Trump declaró que el arresto de Assange es una prioridad. Fiscales acusaron a WikiLeaks de ser un servicio de inteligencia no estatal hostil que actuaba con frecuencia en complicidad con potencias extranjeras, como Rusia, amenazando la seguridad nacional. Por ello, los oficiales de justicia norteamericanos señalaron que Assange y su equipo no gozaban del resguardo de la primera enmienda de la Constitución norteamericana, que protege la libertad de prensa, a lo que se suma el hecho de que no se trata de ciudadanos estadounidenses.

Chelsea Manning

En el 2013, el soldado Bradley Manning fue condenado a 35 años de cárcel por filtrar miles documentos clasificados a WikiLeaks, incluyendo un video del 2007 que registra un ataque en Bagdad desde un helicóptero apache, que se cobró la vida de varios civiles, entre ellos niños y dos corresponsales de la agencia Reuters. Arrestado en el 2010, cuando tenía 23 años, Manning intentó suicidarse en dos ocasiones y en el 2015 inició un tratamiento de cambio de sexo para ser mujer y adoptó la identidad de Chelsea Manning. Durante el proceso se declaró culpable, pidió disculpas y alegó que su intención no era dañar a su país, sino abrir un debate público sobre el rol de los EEUU en el mundo. Dijo sentirse turbado por la guerra en el tiempo que prestó servicios en Irak, a lo que agregó una crisis personal provocada por el régimen disciplinario militar y problemas en asumir su homosexualidad. Tras estar siete años preso, fue liberado en mayo de 2017 tras el perdón otorgado por el ahora ex presidente Barack Obama. Actualmente busca una banca en el Senado por el estado de Maryland en representación del Partido Demócrata.

Chelsea Manning busca ganar una banca en el Senado por el estado de Maryland. Foto: Washington Examiner.

Chelsea Manning busca ganar una banca en el Senado por el estado de Maryland. Foto: Washington Examiner.

Edward Snowden

En junio del 2013, el ex contratista de la Central Intelligence Agency (CIA) y la National Security Agency (NSA), filtró a los medios de comunicación pruebas sobre los programas de vigilancia masiva a través de internet y comunicaciones telefónicas que llevaban a cabo con total discrecionalidad los órganos de inteligencia. Las operaciones de espionaje incluían desde gobiernos rivales como China hasta países aliados de la Unión Europea y Asia. Según las revelaciones, el fin era obtener de antemano informaciones y posiciones relativas al comercio y temas militares, sacando de esa forma ventaja en las negociaciones.

El presidente Trump pidió la pena de muerte para Edward SnowdenFoto: American Civil Liberties Union

El presidente Trump pidió la pena de muerte para Edward Snowden. Foto: Laura Poitras.

Snowden se encuentra actualmente refugiado en Rusia y pesan sobre él cargos por espionaje, robo de información gubernamental, divulgación sin autorización de información de defensa nacional y documentos de inteligencia clasificados. Trump lo ha calificado como un “terrible traidor” y señaló que debe ser ejecutado.

En defensa de la democracia occidental

Si bien no pueden discutirse los méritos del genial filme “Darkest Hour”, dirigido por Joe Wright, la premiación de una película que representa la lucha en defensa de la democracia liberal contra la tiranía fascista también tiene un trasfondo fuertemente político. El Reino Unido de la Segunda Guerra Mundial, aliado de los EEUU, suma a su favor la coyuntura de una cruzada civilizatoria de iguales dimensiones emprendida en nuestros tiempos por la primera potencia mundial frente a gobiernos considerados como una amenaza a la democracia occidental. Se trata en este caso, por citar algunos, de Irán (y su programa nuclear), Corea del Norte (y su programa nuclear), Rusia (con sus armas supersónicas) y China (su principal competidor comercial).

A más de ello, EEUU lleva a cuestas el fracaso de las campañas “democratizantes” en Irak y Afganistán, el caos en que quedó Libia tras la incursión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para derrocar a Muammar Gaddafi y la amenaza terrorista de parte de grupos que habrían sido financiados por el propio Gobierno norteamericano para derrocar al presidente de Siria, Bashar Al-Assad. Muchos elementos se conjugan para advertir que premiar la divulgación de secretos de Estado sería asimilable a un acto de traición.

Por último, este comentarista no puede dejar de reconocer sus propias emociones y motivaciones personales, que me llevaron a sentir como propio el fracaso de “The Post” en los premios de la Academia. ¿Quién, entre aquellos que jugamos a ser periodistas, no abriga en lo más íntimo el deseo de tumbar con sus publicaciones a presidentes u otros altos funcionarios por el mero placer de hacerlo o pasar a la historia. Los golpes pueden asestarse tanto con verdades como con mentiras, con calidad profesional o sin ella. Así, queda un amplio campo abierto y minado que es preciso discernir cotidianamente. “The Post” es un merecido homenaje al buen periodismo que ha sido injustamente relegado por razones políticas.

Imagen principal: Escena de la película “The Post” (Taos News).

Fuentes

The Guardian

BBC News

The Washington Post

CNN

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