Sospechas y acusaciones soporta la gestión de Morselli al frente del Cabildo

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La directora general del Centro Cultural de la República El Cabildo sortea hace años críticas y acusaciones de gestores culturales, artistas y legisladores, las que van desde repartir dinero público sin concurso público, hasta una sospecha de corrupción por un millonario contrato del grupo musical Il Divo.

Desde que fue designada en la dirección del programa cultural del Congreso Nacional en el 2004 por el entonces presidente del Senado Carlos Mateo Balmelli, Morselli ha decidido personalmente a quién dar y a quién no dar los recursos económicos que se le asigna al Cabildo en su presupuesto anual para apoyar actividades y productos culturales en el país.  Son incontables las personas, entidades y organizaciones que recibieron dinero público de Morselli, y también a las que negado estos apoyos.

Morselli está habilitada a dar estos “favores” gracias a los rubros presupuestarios 800 (Transferencias), 840 (Transferencias al sector privado) y 842 (Aportes a entidades educativas e instituciones sin fines de lucro) de la Ley 5.554 de Presupuestos. Dentro de estos rubros se dan “las transferencias monetarias directas” de El Cabildo a las iniciativas culturales. Esta fuente, según la Ley, exime a la entidad que usa los recursos públicos de la obligación de llamar a concurso mediante convocatoria de proyectos para seleccionar, mediante jurado, a los mejores. Este es el caso de los 23 mil millones de guaraníes (4.181.000 dólares al cambio actual) que Morselli dio en los últimos 7 años a quien ella considere. Esta práctica se inició en el mismo momento de la creación de El Cabildo.

La directora del centro cultural del Congreso ha repetido, en varias declaraciones públicas ante los medios, que los proyectos culturales que reciben los aportes económicos son seleccionados por los cinco asesores de áreas culturales con los que cuenta. En las instituciones del Estado las decisiones no las toman los asesores, las toman las máximas autoridades ejecutivas, y los funcionarios de menor rango las aceptan. En este caso, es la directora general del El Cabildo –tal como varias personas beneficiadas o no con recursos de esta institución han relatado a este medio- la que decide dar o no el dinero a tal o cual proyecto cultural.

Un sonado caso de sospecha -publicado en la prensa y en las redes sociales- por supuesta falta de transparencia en la gestión de El Cabildo es la contratación, en el 2011, del cuarteto multinacional de música clásica Il Divo. La directora de El Cabildo gestionó ante la Itaipú Binacional el dinero para dicha contratación. El cuarteto actuó en aquel año en el marco del cierre de los festejos por el Bicentenario de la Independencia. El 2 de noviembre del 2017, en sesión ordinaria de la cámara de Senadores, el senador colorado Juan Carlos Galaverna lanzó estas sospechas, expresando sus dudas sobre el monto real que el Centro Cultural El Cabildo pagó por la actuación del grupo musical Il Divo.

En su intervención de aquel 2 de noviembre en el pleno del Senado, el legislador relató que le llamó la atención que el grupo musical cobrara la suma de 80 mil dólares por un concierto que realizó día atrás en la sede de la Comebol, ubicado en Luque. Porque lo comparó con los montos que Morselli dijo –a través de los medios- había pagado El Cabildo por la actuación del mismo grupo años atrás. Primero se hablaba -narró Galavera- en los medios que en ocasión de los festejos del Bicentenario se pagó 1.100.000 dólares por el grupo musical. Luego Morselli afirmó que se había pagado 850.000 dólares. Y la última versión de la directora general del Cabildo –añadió Galaverna- es de que se pagó 550 mil dólares por la actuación del grupo. Y a renglón seguido solicito al entonces presidente del Senado, el senador Fernando Lugo “…que por favor provea a la cámara, de toda la información en relación al caso del grupo musical internacional Il Divo que actuó durante los festejos del Bicentenario pagado por el Congreso”.

Otro caso es la supuesta compra de la guitarra original de Agustín Barrios robada en la ciudad de San Pablo, Brasil, por parte de la directora de El Cabildo, publicada profusamente  por los medios y compartida en las redes sociales. La denuncia de este supuesto había sido arrimada en el 2017 al Senado por Lorenzo Orué.

Su inamovilidad en el cargo de directora general de el Cabildo, es otro aspecto criticado por organizaciones y ciudadanos. Morselli cumplió 15 años al frente del programa cultural del Congreso. Es la que dirige el programa desde su creación, en el 2004. Este no conoce como directora general a otra persona desde su creación. Cada presidente del Senado electo cada año -15 en total- la confirma en el cargo.

Morselli había planteado una acción de inconstitucionalidad en el año 2016 -a través del abogado Arsenio Aguayo- ante la Corte Suprema de Justicia contra  los artículos 108 y 113 de la Ley 5554, del “Presupuesto del 2016”; la Ley 4252 que modifica los artículos 1, 3, 9 y 10 de la Ley 2345/03 de la “Reforma de la Caja Fiscal”.

Todos estos artículos hablan de la jubilación obligatoria para los funcionarios públicos una vez cumplidos los 65 años. La directora del Cabildo estaba entonces próxima a llegar a esa edad límite. Los miembros de la Corte admitieron la acción de Morselli el año pasado, razón por la cual no puede ser obligada a abandonar su cargo por una cuestión de edad.

El martes 29 de agosto del 2017, los artistas y gestores culturales Ricardo de la Vega, Emilio Barreto, Joel Filártiga y Rocío Ortega, entregaron al entonces presidente del Congreso, Fernando Lugo, una nota en la que solicitaban la destitución de Morselli de su cargo de directora general del programa cultural del Congreso, para que se desarrolle una política más plural e incluyente en el apoyo que el Cabildo ofrece al ámbito de la cultura en el país.

 

 

 

 

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