Museo de Arte Sacro: una historia del Paraguay mestizo

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La amalgama de las culturas guaraní y española, ese mestizaje profundo que hasta hoy sigue en nosotros, es la historia que cuentan las 97 esculturas talladas en madera del museo, labradas por los artistas indígenas del Paraguay colonial.

Por Ramón Duarte

 

Si los libros de Branislava Susnik son los que mejor y más cuentan sobre ese encuentro/desencuentro que protagonizaron guaraníes y españoles a partir de 1537 -año de la fundación de la ciudad de Asunción-, la colección de obras de escultura reunidas por el coleccionista Nicolás Latourrette Bo en el Museo de Arte Sacro son las que mejor hablan del arte  indígena guaraní de apropiación y re-interpretación del arte europeo, traído a éstas tierras por misioneros jesuitas y franciscanos. Esculturas que fueron esculpidas entre los siglos XVII y XVIII.

La virgen mestiza. Talla en madera policromada. Siglo XVIII.

La virgen mestiza. Talla en madera policromada. Siglo XVIII.

Todos los prejuicios producidos por el eurocentrismo (cuyos dictados  menosprecian a toda cultura que no pertenezca a la matriz europea) se desarticulan ante los asombrados ojos del  observador al ver el elevado simbolismo que expresan las esculturas talladas en madera, expuestas en las seis salas temáticas del Museo, instalada en un edificio de arquitectura  italianizante cuya construcción data del siglo XIX, denominada Villa Lina.

Cristo de la Paciencia. Talla en madera policromada. Siglo XVIII.

Cristo de la Paciencia. Talla en madera policromada. Siglo XVIII.

 

Extraordinaria sensibilidad y pensamiento lúcido dirigieron las manos de aquellos artistas guaraníes anónimos para describir las imágenes de santos, ángeles, marías y cristos de la religión cristiana.

El arcángel Miguel. Talla en madera dorada y policromada. Siglo XVIII.

El arcángel Miguel. Talla en madera dorada y policromada. Siglo XVIII.

Finos talles con intensos y diferentes colores, intensas emociones y claras expresiones se articulan en las  imágenes para dar vida a una iconografía nueva, diferente a la europea. Esta nueva escritura de la imagen no es otra que la esculpida por la cultura mestiza, de la mano de sus primeros hijos.

San Ignacio de Gonzaga. Talla en madera policromada. Siglo XVIII.

San Ignacio de Gonzaga. Talla en madera policromada. Siglo XVIII.

Queda entonces claro que los personajes sagrados de la literatura cristiana-europea tallados por los artistas guaraníes, no son iguales a los producidos por pintores y escultores del viejo mundo, porque han sido re-releídos y re-escritos a la luz del código mestizo. Han sido utilizados para el diseño de otro artefacto artístico, acorde al interés de otra expresión cultural. Una estrategia que a menudo ha utilizado el pueblo paraguayo frente a poderes externos para su conveniencia. Así, hay una religiosidad paraguaya, un cristianismo paraguayo, un castellano paraguayo, un arte paraguayo; en suma, una particularidad cultural construida.

El Retablo. Talla en madera. Siglo XVIII.

El Retablo. Talla en madera. Siglo XVIII.

Al observar atentamente el arte sacro mestizo-paraguayo expresada en las 97 esculturas expuestas en el museo, nada queda de aquellas infamias que afirman que el indígena “no tiene alma”, “no es capaz de un pensamiento simbólico”, “no tiene sensibilidad”, porque simplemente es un “natural”, “inferior” al hombre blanco, cristiano, occidental y europeo. Aquí está el alto valor del Museo de Arte Sacro: haber reunido y visibilizado obras de arte concretas, irrefutables, que impugnan los prejuicios construidos por el pensamiento colonial, ese pensamiento que tantas veces nos convierte, a los paraguayos, en negadores de nuestros propios saberes y potencias.

Cristo a la columna. Talla en madera policromada. Fines del silgo XVIII.

Cristo a la columna. Talla en madera policromada. Fines del silgo XVIII.

Este museo, esta historia del arte revelada del Paraguay, es fruto de la larga, meticulosa y sensible labor llevada a cabo por el coleccionista Nicolás Latourrette Bo (abajo) durante más de 50 años.

El coleccionista de arte y presidente de la Fundación, Nicolás Latourrette Bo.

El coleccionista de arte Nicolás Latourrette Bo.

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