Los gusanos podrían salvar el mundo

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Una investigación de la Universidad Swansea de Gales revela que las larvas producidas por las moscas pueden combatir las superbacterias resistentes a los antibióticos. Además, son capaces de biodegradar la basura, servir de alimento en la acuicultura y de insumo para la fabricación de biocombustibles.

Por Paulo César López

Las pruebas de laboratorio realizadas por un equipo de la universidad galesa, liderado por la profesora Yamni Nigam, han arrojado evidencia sobre la eficacia de las larvas de las moscas, llamadas en inglés maggots, en el tratamiento de enfermedades producidas por bacterias resistentes a los antibióticos, refiere una publicación de VOA News, el servicio informativo público de los Estados Unidos.

Los investigadores indican que las secreciones de las larvas pueden combatir varios tipos de bacterias que han desarrollado resistencia a los antibióticos, entre las que cita la SARM (infecciones por estafilococo aureus resistente a la meticiclina). Su mecanismo de acción radica en destruir el escudo protector construido por las bacterias para protegerse de los ataques del sistema inmunológico y los antibióticos, pero al mismo tiempo previniendo su formación.

Nigam explica que su equipo ha constatado que ciertas  muestras de las secreciones de las larvas demostraron una excelente acción antibacteriana, lo cual podría conducir al descubrimiento de un nuevo antibiótico hecho a base de las sustancias segregadas por los gusanos.

“(Las larvas) son pequeñas fábricas que producen todas estas moléculas: moléculas antibacterianas, moléculas antihongos, moléculas que aceleran la curación de las heridas. Hacen todo esto y además digieren el tejido muerto y necrótico liberando una serie de enzimas que digieren toda la carne infectada y muerta”, dijo en declaraciones reproducidas por VOA News. La científica detalla que este fenómeno tiene una explicación sencilla. En un resumen publicado en el portal de la Universidad de Swansea, escribe que los gusanos han compartido su banquete de cadáveres con los hongos descomponedores durante millones de años, por lo que han desarrollado –como producto de un típico proceso de selección natural– su propio sistema antifúngico para protegerse.

Regeneración de los tejidos

Aunque el mecanismo en que favorecen el proceso de cicatrización requiere de más pruebas clínicas, la autora afirma que los ensayos revelan que las secreciones de las larvas, producidas a raíz de que carecen de dientes, tienen componentes y moléculas que aceleran la formación de tejidos nuevos sobre las superficies dañadas.

Los experimentos se han realizado con larvas previamente higienizadas y esterilizadas, lo cual previene el riesgo de aparición de otras infecciones. Nigam destacó como un aspecto alentador que los gusanos solo carcomen el tejido muerto, lo cual aporta un elemento tranquilizador para su potencial uso médico, ya que no dañarían otros órganos o partes del cuerpo más allá del área tratada. Las larvas pueden limpiar una herida en solo dos o tres días, expone. Las maggots producen sus moléculas en el agua y están llenas de propiedades curativas, a las que denominan seraticin.

Expertos médicos ya han prevenido sobre la crisis que traería como consecuencia la creciente resistencia de las bacterias a los antibióticos. En este sentido, alertan que esto se debe tanto a la mutación de los gérmenes con la aparición de superbacterias o superbugs, ante las cuales los antibióticos más poderosos han perdido efectividad, como al abuso y mala utilización de los medicamentos.

Entre las investigaciones al respecto, cabe citar la liderada por el profesor Francois Balloux, del Instituto de Genética de la University College London. Este estudio defiende la hipótesis de que las mutaciones de las bacterias que las hacen resistentes a los antibióticos se han transmitido de los animales a los humanos. Así, apunta como uno de los focos de esta eclosión al uso descontrolado de los anticuerpos en la industria porcina de China, aunque podríamos asegurar que se trata de una práctica mucho más generalizada.

Balloux indica que el poderoso antibiótico colistina era utilizado comúnmente como último recurso en el tratamiento de infecciones causadas por superbacterias. Pero su uso extensivo en la cría de cerdos y pollos, así como el aumento del empleo clínico en la última década, han mermado notoriamente su efectividad. A manera de ejemplo menciona que patógenos mortales como el E.Coli y la salmonella han desarrollado una progresiva resistencia a los antibióticos.

Otro reporte de VOA News cita a la médica británica Sally Davies, quien ha llamado la atención sobre el hecho de que la resistencia de los microbios a los antibióticos podría representar el fin de la “medicina moderna”. En consecuencia, hasta las cirugías más rutinarias, como las cesáreas, podrían representar un alto riesgo para las pacientes ante la creciente inocuidad de los medicamentos utilizados en las cirugías.

El informe añade que existen registros del uso curativo de las larvas que se remontan a los tiempos bíblicos así como en otras culturas tribales. Historiadores de la medicina dan cuenta de la existencia de este procedimiento desde al menos los tiempos de Napoleón. Asimismo, reseña que durante la Primera Guerra Mundial el doctor norteamericano William Baer ya había observado que las heridas tratadas con las larvas presentaban una mejor cicatrización, pero luego la penicilina y otros antibióticos pasaron a reemplazar este método.

Tratamiento de desechos

Por su parte, Wird Magazine cita algunas de las utilidades que brinda este “superhéroe” y que ya son aprovechadas por algunas empresas que buscan nuevas formas de producción y uso de energía sustentable. BioCycle utiliza los gusanos como un ejército que digiere la basura y luego la convierte en biodiesel. Por su parte, EnviroFlight alimenta con los residuos de la producción de cerveza y etanol a las larvas, cuyas heces son un delicioso manjar para los camarones. Además, aseguran que no representan riesgo alguno para los cultivos u otros animales.

Las larvas están constituidas en un 40% de proteínas y son ricas en aminoácidos, lípidos y calcio. A más de ello consumen poca agua y los ejemplares que llegan a la adultez tienen un ciclo de vida de una semana, dedicado exclusivamente a alimentarse y reproducirse, lo que según sus más fervientes defensores reduce a cero la posibilidad de que se conviertan en una plaga.

En tanto, una publicación de Current Biology cita la experiencia de Federica Bertocchini, del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria, España, quien trabajó junto con Paolo Bombelli y Christopher J. Hower en el estudio de las propiedades del gusano de cera o gusano de la miel luego de un descubrimiento accidental.

Bertocchini, luego de haber retirado unos gusanos de las cajas donde cría abejas, descubrió aproximadamente luego de una hora que la bolsa estaba llena de agujeros. Análisis posteriores revelaron  que al cabo de unas catorce horas se detectó una reducción del 13% de la masa del plástico en comparación a las muestras no tratadas.

El informe especifica que las larvas se alimentan de la cera de las abejas, que es una especie de plástico natural. No obstante, las enzimas producidas por las larvas han demostrado ser aptas para transformar el polietileno artificial en glicol de etileno, un elemento orgánico utilizado para la fabricación de anticongelantes para vehículos.

Para finalizar remitámonos nuevamente al principio. Nigam insta a superar la repugnancia que normalmente produce esta especie y empezar a valorar sus extraordinarias cualidades. “Las larvas son pequeños dispositivos médicos, asombrosas e increíbles criaturas con el poder de ayudar a curar y liberarnos de la carga de muchas de las dolorosas y debilitantes infecciones y heridas que amenazan nuestras vidas”, concluye.

Nota del autor: para la redacción de esta nota no fue posible acceder a la lectura íntegra de la investigación debido a las restricciones de la política de derechos de autor de la Universidad de Swansea.

Foto: Current Biology 

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