Los buscadores: ¿una búsqueda perdida?

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Por Agu Netto

Cuando pienso en la dupla Maneglia-Schembori junto a Richard Careaga, suena grande. Pienso en la suma de las partes, me ilusiono.

No puedo dejar de mencionar la influencia que tuve de ellos, cuando miraba sus primeros trabajos personales, cortometrajes extraordinarios, con personalidad, con magia, con arte, con desafíos, con osadías, con búsquedas y con experimentación: ese lado B, esa voz guardada de Juanca, con Presos, Espejos,Todos conocemos el final, Say yes, tabúes, sexo, denuncia, secretos, oscuridad; la caracterización de personajes de Tana, su humor, Extraños vecinos, Out gorda, los gestos y las vueltas; y el ímpetu, el diseño, la ingeniería y el despliegue de un Richard intrépido y pujante, en El desafío, Caos total, Paye, con temas como el patriotismo, la juventud y las creencias.

Luego se afianzaba la dupla Maneglia-Schembori, y aparecían La clase de órgano, Artefacto de primera necesidad, Horno y Amor Basura, potenciándose en sus modelos de producción y ambiciones, denotando la influencia de cada uno en el todo, pero también diluyéndose en otros aspectos. Richard avanzaba con grandes publicidades, videoclips con despliegues peliculescos, con un equipo de producción y logística envidiable.

Al cabo de un trecho,Tana y Juanca incursionaban nuevamente en la televisión, con comedias tipo series, tipo novela y unitarios, Villa Ko’eju, Cándida, González vs Bonetti y La chuchi. Con esto iban formando y conociendo, sobre todo a su público, gran mérito en nuestro medio. Y las marcas depositaban su confianza en ellos, a cambio de gags, chistes, situaciones y temáticas un poco trilladas. Synchro Image, productora de Richard Careaga, poseía los equipos más modernos y hacían publicidades ambiciosas y atractivas, a nivel nacional e internacional.

Y así fue que llegamos a 7 Cajas, que será mencionada varias veces aquí por sus semejanzas con Los buscadores.

Después de todo esto, las apuestas y expectativas se dispararon hacia ellos, tal como dice la frase“Se encienden las ilusiones”en Fórmula 1, cuando el semáforo da la luz verde de partida.

7 Cajas en Los buscadores

Los buscadores tiene la misma fórmula, la misma ecuación estructural de personajes, motivaciones y secuencias narrativas (comedia y acción) que 7 Cajas:

  1. Protagonista:marginal, carácter reservado, perfil bajo, ambición grande, relación persona-contextodemográfico (mercado / chaca),en busca de un cambio drástico a su situación social, salir a “flote”: $.
  2. Co-protagonista:Socio/a o compinche, persona “kachiai” (clave para el humor, modismos, gestos, reacciones, jopara),
  3. Co-protagonista 2: en Los buscadores se suma un dúo (buscador y chica’i), completando un trío (secuencias) que unen fuerzas, torpezas y astucias.
  4. Secundario 1:Pariente con moral (hermana-madre), casi el único personaje que no solo se mueve por algo material, sino que reflexiona sobre su situación, busca una salida. Lastimosamente, este personaje -que creo es el más interesante en“Los buscadores”-, la madre,desaparece antes de la mitad de la película.
  5. Secundarios 2 – Villana: en “Los buscadores” uno de los secundarios se convierte en la villana, lo cual también quita fuerza al guión, ya que en “7 Cajas” el villano era un personaje principal.
  6. Secundarios 2.1:Policías, guardias “tembolos y buenudos”; cocineras, servidumbres buenas y malas (caracterizaciones exageradas).Extras:También tenemos la presencia de travestis en las dos películas, como un tema de humor y excentricidad.
  7. Recursos narrativos: Cámaras de seguridad, textura y color; dos o tres secuencias de persecucionesy corridas de los protagonistas y compinche, planos de altura.Música trepidante.

Foto de la producción de Los buscadoresUna vez que tenemos la estructura (personajes, escenario y acciones), el tema es qué contamos, y desde dónde y cómo.

Mirando las dos películas vemos que la fórmula pobreza-dinero-éxito-ambición es el motor de los protagonistas, jóvenes ellos, adolescentes. Y ahí, me hago las primeras preguntas:¿cómo salir adelante en este tipo de situación?;¿y qué estoy dispuesto a hacer para vencer la “pobreza”? Esto resulta una cuestión delicada, ya que, tanto los directores como yo mismo, venimos de lugares privilegiados, y en este caso solo tenemos teorías o suposiciones sobre la base de ciertos conocimientos de cómo sería estar en esa situación y cómo sería atravesarla y encaminarla.

Frente a esto vemos marcadamente en estas dos películas que la cosa pasa más por un plano material y monetario que por cualquier otro para los directores. ¿Será que los jóvenes de estos barrios piensan así? Esto mismo se había cuestionado en algunas críticas a 7 Cajas, y aquí aparece nuevamente. En Ciudad de Dios, el personaje principal se planteaba lo mismo, pero con otro pensamiento, que para muchos también fue demasiado idílico.

Está claro que estos guiones tienen un mensaje de sobreponerse a la adversidad, pero en cuanto a los entornos sociales, solo son un decorado para el fin mayor.

La falta de empatía con los personajes

Un gran problema en el esquema de Los buscadores es que no llegamos a conocer y empatizar con los villanos y villanas, ni saber qué les mueven (clave en cualquier estructura), lo cual estaba muy claro en 7 Cajas (familia, remedios, secuaces), al comprender sus situaciones y empatizar en los momentos de desespero. Un antagonista es quien mantiene latente el conflicto en una historia, lo que la hace cautivante, y al dispersarse, como este caso (primo-servidumbre-amante), tanto en tiempo como en presencia, la fuerza opuesta se vuelve demasiado floja.

A su vez, en Los buscadores vemos otro punto llamativo, que es uno de los mayores conflictos a la que es sometida ILU (compinche también del protagonista) y es que es fea…  repiten esto varias veces, desde el guardia hasta los compañeros de trabajo; y el segundo giro (fin del conflicto del secundario y comienzo hacia el clímax) está dado por la frase“fea y pobre”, que es cuando ella se decide a arriesgar todo con una serie de situaciones insostenibles: todo lo que ocurre en la Embajada es incómodo, forzado y sacado de varias generaciones y referentes de novelas latinoamericanas, desde los embajadores extranjeros, su forma de hablar hasta los cuchicheos de pasillos. Y aquí está el otro punto desperdiciado en la película: la famosa Chacarita, su situación actual, sus historias y personajes; los pasillos, museos y paredes, que aparecen al comienzo suponiendo una gran travesía de travesuras, acción y emociones, pero se van desvaneciendo con unos excelentes planos de la inundación, tomas desde arriba, desde los pies, desde las espaldas (lo mejor de la película para mi gusto), pero que terminan solo por “decorar” un contexto sin sumar realmente a la historia.

En 7 Cajas nos paseábamos por el mercado de día y noche, corríamos, trepábamos (hermosa escena), llorábamos, besábamos. En cambio, en esta película el desarrollo pasa de una esquina, demasiado pobre como escenario, a una embajada donde tanto la iluminación, el vestuario como la utilería se igualan a estas novelas españolas, colombianas, turcas, tan de moda desde hace años, ya que por supuesto tienen muchísimo oficio y profesionalismo. Pero, en este caso, no se expone casi nada de lo personal en los personajes, no conocemos a nadie.  Encima se hace hincapié en una joya perdida de la señora embajadora, es decir, otra vez los pobres ladrones, y frente a esto una resolución demasiado floja, demasiado decepcionante. Cuando en 7 Cajas escuchábamos esas carretillas, esos gestos, ese sudor, en Los buscadores hay miradas a cada final de plano, situaciones demasiado cortadas. Así es imposible entrar a escena. Los diálogos aquí no dicen nada; en 7 Cajas las miradas decían mucho.

A nivel narrativo, de fotografía, clima y atmósfera, Los buscadores está demasiado clipeada, cada escena empieza con planos detalles, que en una o dos situaciones es interesante visualmente, pero después ya cansa.  Acompañando la película de música rimbombante en todo momento, y con un tono casi épico en lugares y situaciones donde no ocurre mucho, las imágenes no descansan, no se sostienen, no contemplan. En 7 Cajas teníamos una cámara menos pulcra y estable, que pasaba bajo mesas, planos inclinados, mirando la textura de las carpas de diferentes colores al viento; pasaba por recovecos, pasillos, días, noches, corridas, carretillas. Era una cámaraq ue miraba, se quedaba, esperaba… y nos hacía sentir.

¿Cómo nos entretiene Los buscadores?

Ocurre que cuando uno va a ver este cine, espera aventura, misterio, intriga, secretos, imágenes impactantes algo oscuro, algo oculto (repito, lo mejor de Los buscadores son los planos, los establishment shots del barrio Ricardo Brugada, por la composición y por lo que denota para los asuncenos, sobre todo). Y yo, que vengo de una generación que tuvo tele en la casa, porque es la televisión la que no da lugar -ni en tiempo ni en narrativa- a esos silencios y a esa oscuridad más cinematográfica, porque todo tiene que estar digerido, claro (interpretación), limpio (imagen), y no debe ser tan perturbador para poder seguir haciendo nuestros quehaceres del hogar (cocinar, lavar, jugar, ordenar). Pienso que de la pantalla grande, en cambio, hay que salir conmocionado, afectado, feliz y temeroso. Hay que salir un poco fuera de sí. Y esa adrenalina está en los sucesos finales de 7 Cajas, aquí –SPOILER-, termina con una persecución (cine indio, acción y comedia), ya totalmente “tirada” y burlesca, que la convierte en un anti-clímax. Y, sobre todo en el final, la acción final de los protagonistas nos deja boquiabiertos, pero no por la sorpresa, no por lo emotivo, no por la extrañeza, sino por la ligereza emotiva y lo cortante. Uno queda en offside, mirando a sus costados.

Los buscadores divierte, entretiene, dicen. Pero,¿diciendo qué?, ¿haciendo referencia a qué? “El paraguayo se siente identificado con la película”, “al paraguayo le gustan los chistes”, y sabemos que la mayoría de nuestros chistes se fundan sobre la discriminación: las opciones sexuales, las debilidades y las diferencias de clases.

El primer plano me ilusionaba, hasta que escuché que “el buscador” iba a “comprar para su kilombo, para tenerle a todas las minas” -¿incluida a su señora, hermana e hijas?, me pregunto-, para luego pasar al muchacho con moto nueva “porque así les gusta a las pendejas” y el otro es un “arruinado en su bici”. Demasiado ruido.

MEGA SPOILER. La escena de baile de los travestis, sorprende, llama la atención, despierta una risa, pero la resolución me picó, me molestó ver un plano detalle del celular del embajador marcando *911, ¿cuál es el mensaje de esto? Hay guardias, personal de seguridad, mayordomos, que pueden buscar alguna solución a un imprevisto, antes que llamar en auxilio a la policía, a no ser que sea un hecho grave visible o criminalizable.

Tanto en 7 Cajas como en Los buscadores existen tres películas, tres miradas que se opacan; varios estilos narrativos, estructurales y actorales. Creo que no se potenció su cine, veo retazos, veo situaciones de gran potencial diluidas, veo planos majestuosos sueltos, veo motivaciones, personajes, y pienso en voz alta: quiero una ver una peli de Juanca, otra de Tana y una de Richard, y garantizo el resultado, garantizo la mirada, los toques, porque Juanca tiene misterio, Richard tiene tenacidad y adrenalina, y Tana tiene a la persona, tiene la confianza, eso quiero ver, todo el conjunto, más personal, más cercano, más sentido.

Juanca, Tana, Richard, todos maestros y referentes en mi andar audiovisual, entre otros, todos solidarios, amigos, conocidos. Los conozco desde hace mucho. Y la idea es seguir construyendo el audiovisual, con ellos y otros, los que me enseñaron a cuestionar cada plano, cada luz. Cuando antes hacíamos nuestros guiones en papel y teníamos una cámara dos o tres días para un cortometraje, de por sí ya era una aventura aparte. Y siempre les preguntaba, cuando quería aprobación de planos, personajes, giros, siempre preguntando. Ahora expongo mi visión, mi mirada. Claro, las películas las dirigen ellos, no yo, y no quiero que se vea ni se cuente como yo me imagino. Obviamente, me inclino hacia un cine más social y político, que tampoco es una obligación en ninguna película, en ningún arte. Es más, al contar como contamos ya estamos tomando una postura. Tampoco el cine tiene porqué cambiar vidas, no es su función. Ni tener ese compromiso que tanto debatimos, y en el que algunos creemos. Pero tampoco el arte puede estar reforzando estereotipos, prejuicios y actitudes discriminatorias, y sí espero mucho más en sus búsquedas cinematográficas: por el presupuesto implicado, por la calidad del trabajo, por la experiencia y el camino recorrido; por los realizadores y por el gran equipo que hizo esta película, que es un ejemplo de trabajo, oficio y tenacidad. No se puede negar que la película cumple su cometido: gusta, divierte, entretiene, atrae a la multitud, se puede considerar un “éxito”. Pero…¿El padrino (USA) entretiene?, ¿Fresa y Chocolate (Cuba) entretiene?,¿La vida de los otros (Alemania) entretiene?.

Trabajar con ellos es un placer. Todos lo sabemos. Cuando uno piensa en el conjunto, se nota el equipo, el despliegue, el esfuerzo, el montaje, el sonido, el arte, la post, miles de detalles cuidados, pero superpuestos (ojo’aripa). Pero eso no bastó, y voy a seguir preguntándoles, me voy a seguir preguntando y cuestionando, acudiendo a ellos para trabajar, para pensar, para aprender y, sobre todo, para seguir atendiendo a “las señales”, para seguir buscando.

Observación: recomiendo el visionado de la película rumana “Comoara” (TheTreasure), de CorneliuPorumboiui.

https://www.youtube.com/watch?v=Rw5Gs7-cAAk (avance)

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In : Baldío