“Las mujeres se fueron convirtiendo en hombres para ganar el espacio de los hombres”

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Nilo Azul viaja hace 12 años por países de América Latina. Ha realizado varias experiencias de 21 días en los que no comió una partícula de alimento sólido. Es yoguini tántrica y se declara “servidora planetaria y partidaria del amor libre”. Una mujer poco convencional.

Entrevista de Arístides Ortiz Duarte

 

Su voz es suave y cadenciosa, pero el contenido de esa voz se escucha firme, sin quiebres. Ojos negros, un tanto estirados, vivaces, de muy contados parpadeos, las dos ventanas de un cuerpo a un mismo tiempo delicado y duro, curtido por el yoga y la danza contact.

En un lugar del barrio Sajonia de Asunción, Nilo Azul charla conmigo, sentada sobre un sofá con las piernas entrecruzadas, el torso recto y la cabeza erguida, como si estuviera meditando. Desde esta posición, habla en un estilo breve, casi aforístico.

“El Cosmos nos acepta tal y cual somos, porque somos parte de él. Por esto no tiene sentido preocuparnos en llamar la atención de los otros ni del Universo para ser aceptados y queridos. Este es un vano juego mental. Nada más”, dice Nilo, aludiendo a las millones de personas que hoy pueblan el planeta desesperadas por un poco de atención y amor.

“No hay porque preocuparse. Dejemos la angustia y la ansiedad producidas por la necesidad de ser aceptados y queridos por los otros. Porque todo lo que hagamos cada uno de los seres vivos, resuena en el Cosmos”, explica, cortando el aire con finos movimientos de la mano derecha.

¿Cómo han sido esas experiencias de no comer durante 21 días?

Nilo sonríe levemente, y responde:

Esa experiencia tiene su nombre: “El proceso de 21 días”. Y va mucho más allá de un ayuno. Es una experiencia física, espiritual y cósmica. La realicé varias veces, pero la inicié con un grupo guiado por Víctor Truviano, un pránico argentino que no come ni bebe hace 10 años, un ser que literalmente vive del prana. Para darte una explicación fácil, él es como las plantas (sonríe), se alimenta como ellas. Sé que no es fácil creer esto, pero ya hay varios pránicos en el planeta.  Puedes entrar a buscarlos en Youtube, incluyendo a Víctor. Hay ya mucha información sobre ellos.

Nilo escaló sola las montañas del Parque Nacional Torres de Paine de Chile

Nilo recibe saludos por su graduación como yoguini tántrica en San Paulo, Brasil.

La propia Nilo ha orientado algunos “procesos” aquí en Paraguay, en la cordillera del Ybytyruzu, en el Departamento de Guairá. Varias personas que se sentían preparadas lo han realizado. La experiencia consiste ir a un lugar apartado, natural y silencioso; aquí se empieza el primer día sin beber líquido ni comer nada sólido. Al octavo día se vuelve a tomar agua, pero se continúa sin comer hasta el día 21.

“Ojo: esta experiencia la hacen solo las personas con el cuerpo y la mente preparados. Porque si no se está bien, hay riesgo de pasarla muy muy mal”, aclara para evitar malos entendidos.

El Capitalismo

Nilo Azul no se queda solo con la experiencia de lo íntimo, lo espiritual del ser humano. Habla en el contexto del Capitalismo, el Gran Bicho en cuyo vientre todos vivimos.

“Las frecuencias del Capitalismo nos desconectan de la vida”, afirma, y luego explica:

Esta frecuencia esta recorrida fundamentalmente por el consumismo desaforado de estos tiempos. Este consumismo lo devora todo, incluyendo al propio planeta.

“El consumismo y el ruido producidos por el Capitalismo nos ayudan a llenar nuestros vacíos y silencios, de los que huimos con espanto. Es un sistema oportunista. La tarea entonces es reducir nuestro consumo y aumentar nuestro tiempo de silencio todo lo que podamos”, comenta.

Y agrega: “…y sin embargo en el silencio del Cosmos hay mucha paz, mucha vida, solo que no nos damos la oportunidad de experimentarlo y saberlo. Si experimentáramos viviendo en él, dejaríamos de sentir tanta ansiedad y angustia, y no necesitaríamos consumir demasiado”.

Otro aspecto que, según Nilo Azul, debemos aprender para revelarnos ante el Gran Bicho es a no depender del dinero.

“Yo utilizo mi tiempo para hacer arte, no para hacer dinero. Yo no vendo mi tiempo como trabajo. Y he aprendido siendo pequeña a no depender del dinero”, dice.

Nilo Azul (en la punta de la puiramide) en un curso de Acroyoga.

Nilo Azul, en la punta, durante un ensayo de Acroyoga.

Y es para creerla: Nilo Azul viajó por los países latinoamericanos durante 12 años seguidos, sin descanso, viviendo cinco meses acá, tres meses allá, seis meses en otro país. Su medio de trasporte es el viaje a dedo por vía terrestre. En todos los países que visitó, vivió en casa de amigos, en hostales y muchas veces en comunidad, en medio de la naturaleza, realizando retiros espirituales. Y se gana su pan realizando talleres de acroyoga, de respiración, de meditación y danza contact por los países que visita.

Aunque ese tono cantado con el que habla delata su origen colombiano, Nilo se siente ciudadana del planeta. “Todo el planeta es nuestra casa y debemos recordar que podemos vivir en el lugar que nos vibre momento a momento”, afirma convencida.

¿Y qué significa para vos viajar?

“El viaje es para mi una forma de vida. Con él, aposté a crear otras realidades”, responde.

Nuestra entrevistada es yoguini (femenino del yogui masculino) tántrica. Luego de muchos años de procesos de vida interior y alimentación vegetariana –ayunos, prácticas de yoga y de conciencia corporal y meditación- se formó y graduó en una escuela de yoga integral en Sao Paulo, Brasil.

“Vivir en el presente, en el aquí y ahora es una habilidad inmortal. Lo importante para iniciar este camino es ser conscientes de que salimos del presente, para luego volver a él…”, explica.

 ¿Inmortalidad?

Si (sonríe). Es una elección tanto de vida como de muerte,  momento a momento, desenvolviendo toda la capacidad humana divina.  Existen y existieron muchos inmortales en el planeta, uno de los más conocidos es Babaji.

 ¿Y quién es Babaji?

Es un yogui que tiene la capacidad de vivir el eterno presente, los instantes infinitos de la vida sin ir al pasado ni al futuro. La figura está inspirada en varios libros sagrados escritos por yoguis hindúes que afirman haber sido discípulos de Mahavatar Babaji, un hombre de años desconocidos que viviría en las nevadas alturas del Himalaya.

El Tántra y el matriarcado

Nilo escaló sola las montañas del Parque Nacional Torres de Paine de Chile.

Nilo escaló sola las montañas del Parque Nacional Torres de Paine de Chile.

Nilo siente en sus células su lado femenino, pero también su lado masculino. Es a un  mismo tiempo delicada y dura, frágil y fuerte. Recuerda que miles de años atrás reinaba el Matriarcado. Hasta que apareció el Patriarcado.

“El patriarcado se está devorando el planeta. Su Ego insaciable no tiene límites y afecta tanto a mujeres como a hombres”, afirma, añadiendo que los gestos del Padre erigido milenios atrás por la humanidad convierten en víctimas a cada vez más mujeres de nuestro tiempo actual.

“Las  mujeres se fueron convirtiendo en hombres para ganar el espacio de los hombres. Ahora hay que volver a aprender a ser mujeres en “espacios” de hombres,  reaprender a ser hombres entre mujeres, y reconocer a los espacios como nuestra tierra madre”, dice Nilo.

¿Porqué ocurre esto?

El Patriarcado cultural, histórico, arrincona y obliga a las mujeres a utilizar su estrategia de poder, varonil, para generar vida, relaciones afectivas y políticas. Por esta razón cada vez más mujeres feministas de nuestro tiempo “quieren ser iguales a los hombres”.

La yoguini da otro ejemplo de la invasión de los gestos patriarcales en el cuerpo, el espíritu y la mente de las mujeres: “somos tan posesivas como los hombres. El Padre nos ha trasmitido el hambre por poseer. En vez de esta actitud que se quiere apropiar del otro ser, el supuesto amado, deberíamos aprender el amor libre, que no necesita poseer el cuerpo del amado.”.

Nilo, sin embargo, reconoce las pesadas manos, opresivas, de los hombres sobre el cuerpo de la mujer: “los hombres nos someten a las mujeres, es claro, pero hay que tener estrategias de mujeres, más inteligentes, para salir de esa opresión sin caer en el juego cultural del Patriarcado”.

¿Y cuál es la salida del Patriarcado?

La salida es el rescate de un sistema de vida matriarcal-tántrico para sacar de nosotros, hombres y mujeres, nuestras energías femenina y masculina. El Tantra –una filosofía que integra las energías femeninas y masculinas con técnicas de meditación y ritualización sexual- es el Todo. El Tantra es reconocer la belleza en todo lo que hay en la vida. Es la respuesta de Nilo.

Y concluye: “El feminismo de hoy, por ejemplo, debería luchar para que la sociedad reconozca a la mujer su derecho a la menstruación, y no tanto para usar pantalones”.

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