En dónde están los ojos del Poder en internet

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El filósofo coreano Byung Chul Han piensa y narra el Panóptico Digital en el que cada vez más vivimos.

Por Arístides Ortiz Duarte

 

Los dieciséis o más libros publicados por Byung Chul Han articulan un cuerpo filosófico. Uno que se ocupa del presente. Una filosofía estimulante y empática para aquellos que lo lean, porque el coreano sistematiza en una narrativa breve, casi aforística, lo que estamos viviendo ahora. Un vivir que discurre entre la realidad social y material y su capa virtual, in-material.  Dos planos que se adentran cada vez más hacia un proceso simbiótico.

Varios pilares verticales sostienen el armazón del pensamiento de Han. O si se prefiere, líneas horizontales que atraviesan toda esa armazón. Una estructura filosófica que tiene muchas caras y que por ello lleva a múltiples enfoques e interpretaciones.

Una de esas líneas, una de esas caras, es la vieja pero siempre vigente cuestión de Poder.

Han llega a la conclusión de que el Poder que hoy, ahora, se manifiesta es el del Panóptico Digital. Es un poder “amable, seductor, permisivo y completamente invisible”. Es sobre todo un Poder “sutil” que sabe decir “Sí”, que está cargado de positividad y que hace uso de la libertad misma del sujeto para dominarlo.

Para que se comprenda bien de qué Poder habla, cómo opera, cuáles son sus dispositivos, Han lo hace dialogar con las formas y manifestaciones de poderes de otras épocas.  Los hace dialogar sobre todo en tres de sus textos:  “Sico-política”, “Sobre el Poder” y “La sociedad de la transparencia”.

El filósofo francés Michel Foucault.

El filósofo francés Michel Foucault.

El insistente interlocutor de Han es Michel Foucault, el que tal vez es el filósofo del poder del siglo XX. Citando a éste,  describe el poder que literalmente reinó hasta el Mil setecientos. Era el Poder Soberano, transferido por el mismo Dios a algunos reyes y príncipes. Un poder dueño de la vida de súbditos, esclavos y siervos; una propiedad que confería el poder de explotar a sus dominados hasta la aniquilación, al no haber derechos ni consciencia de personas de los aniquilados. Hubo rebeliones y resistencias, pero eran violentamente aplastadas, naturalmente extinguidas por el “privilegio natural” del poder del soberano. Era, más bien, un Poder de Muerte. El ejercicio de éste poder estaba condicionado por el modo de producción de su tiempo: el agrario y su particular economía y explotación.

Este Poder Soberano da paso, desde el Mil Ochocientos, al Poder Disciplinario, cuyo legado teórico se atribuye precisamente a Foucault.  La diferencia sustancial entre  ambos poderes estriba en que el segundo ejercerá un Poder de Vida. Al cambiar el modo de producción, del agrario al industrial, el nuevo poder necesitaba otras formas, otras manifestaciones, otros mecanismos de dominación.

“El Poder Disciplinario no es un poder de Muerte, es un Poder de Vida cuya función no es matar sino la imposición completa de la vida. El viejo poder de la muerte cede ante la administración de los cuerpos y la gestión calculadora de la vida para beneficio del capitalismo industrial”, recuerda Han en su artículo “Biopolítica”.

Para Foucault (citado en Han), este poder es “Ortopédico”. Es decir, corrige las desviaciones, malformaciones o deformaciones de las costumbres y hábitos sociales de los sometidos. Son, en realidad, normas sociales que el Poder inscribe en los cuerpos de los sujetos para convertirlos en obedientes. Esta inscripción corporal da al sometido un sentido de vida que cree es suyo, cuando en realidad es del Poder.  Así, el Poder Disciplinario vuelve “derecho” las “desviaciones” de los rebeldes y los in-sumisos.

El panóptico benthamiano

Una comparación de cómo opera el Poder Disciplinario es el concepto de Panóptico (Ojo que todo lo ve) ideado por el filósofo inglés Jeremy Bentham. Un modelo arquitectónico-carcelario en el que las celdas de los reclusos están in-comunicadas y en posición circular en torno a una torre central. En ésta están los vigilantes desde donde se iluminan todas las celdas con potentes reflectores. Los reclusos saben que son mirados y vigilados por el vigía, pero, por la distancia y la irradiación de la luz, no pueden ver al vigilante. Así los prisioneros internalizan el control que se ejerce sobre ellos desde afuera, esté o no el vigía en la torre. Es un poder casi invisible cuyo espacio, el afuera,  puede ser ubicado por el dominado, sea éste lugar la torre, la escuela, la fábrica, el manicomio o el hospital.

Un instrumento que -destaca Han- era utilizado por el Poder Disciplinario para indagar y conocer a sus dominados es la estadística demográfica. Saber todo sobre las poblaciones era el objetivo: cantidad, número de nacimientos y muertes por año, control de natalidad…etc. Un conocimiento externo de los cuerpos sociales y sus comportamientos. Informaciones objetivas para, finalmente, controlar y explotar.

Un modelo de cárcel ideado por el filósofo inglés Jeremy Bentham

Un modelo de cárcel ideado por el filósofo inglés Jeremy Bentham

Hay, sin embargo, según Han, algo que tanto el Poder Soberano como el Disciplinario comparten: la negatividad. Un concepto recurrente en la obra de Han que remite a la dialéctica del amo y el esclavo de Hegel, al poder externo que entra en conflicto con la libertad del dominado; esa negatividad a través de la cual el poder presiona, amenaza, coacciona y, si fuere necesario, reprime con violencia. Una diferenciación en la que hay un adentro/afuera, en la que la libertad del otro está siempre acosada, limitada o arrebatada, según la necesidad del Poder.  Es un poder, el de la negatividad, que dice permanentemente “No”. Por ello es un poder cuyo espacio, el afuera, puede ser ubicado por el sometido, aunque el Poder disciplinario sea más refinado que el Soberano.

El Panóptico digital

Han afirma que al inicio de la década de 1990 comienza un nuevo modo de producción que inaugura la última etapa del Capitalismo, al que llama Capitalismo tardío. En aquel año aparece internet y con él comienza el modo de producción in-material, simbólica; es el de las ideas, las marcas, los programas; es sobre todo el de los datos y las informaciones.

Ante este cambio del modo de producción, se necesitó otra forma de Poder. Surge entonces, según Han, la Sico-política, la nueva técnica de poder del capitalismo tardío, del régimen neo-liberal, que se manifiesta a través del Panóptico Digital.

El Poder de ahora es radicalmente diferente de los dos anteriores. Si el Poder Soberano y el Disciplinario se ejercían, con diferentes dispositivos, desde fuera de los dominados, éste, el de la Sico-política, se ejerce desde dentro del sometido: los dispositivos del poder se instalan, no ya en todo el cuerpo, sino específicamente  en la siquis, en la mente de las personas y operan sutilmente. Es un ejercicio que ya no tiene en cuenta la prohibición, la coerción ni la coacción externas ni mucho menos la represión. Es un poder que deja de decir “No”, que prescinde de la negatividad. Es –dice Han- “un Big Brother amable, seductor y permisivo” que se sostiene, no ya en el Deber, sino en el Poder Hacer. Un Poder hacer que estimula y alienta la libertad de los dominados; una libertad sin límites en donde fluya sin muros ni barreras la información, la comunicación, el emprendimiento individual, la emoción y el juego de los seres humanos; un fluir sin límites de toda la vida de la gente en el infinito espacio de la red, la gran estructura de la economía in-material. Estimulados y motivados por las nuevas técnicas de poder, los dominados entregan voluntariamente a la red sus datos e informaciones de vida. Se desnudan -según Han- sin ninguna coacción ni coerción externas, porque se sienten libres. Porque contrariamente a los anteriores poderes, la Sico-política usa la propia libertad de sus dominados para controlarlos y explotarlos.

Byung Chul Han

Byung Chul Han es profesor de filosofía en la Universidad de Berlín.

¿Cómo penetra el nuevo poder en la mente de sus sometidos? La estadística demográfica del Poder disciplinario no le es útil para este objetivo, que solo puede conocer al Otro subyugado externamente. La Sico-política tiene en sus manos un instrumento mucho más poderoso: el Big Data, algo que deja como inocentes a las tele-pantallas del Gran hermano en el Estado Vigilante de Jorge Orwell  y al panóptico de Bentham. Gracias a la voluntaria entrega de los bio-datos de los miles de millones de internautas, los algoritmos cada vez más inteligentes drenan en la red esas informaciones y datos, los clasifican y los segmentan. Luego los venderán como precisos perfiles políticos y de consumidores a las industrias materiales e inmateriales del Capital y a sus Estados. Al tener una capacidad de medición y cuantificación sin límites y una disponibilidad infinita de información que se descarga en la red, los algoritmos intervienen en los procesos mentales, conscientes y pre-reflexivos, de las personas. Así conocen más que nosotros mismos nuestros miedos, alegrías, iras, enfermedades y deseos. Y los convierten en dinero, en el marco de la nueva Economía de la atención: cuánto más atención en tiempo recibe un sitio de un internauta, más datos le sustraerá, más plata producirá y lo controlará mejor.

La ideología de la transparencia

Aquel Ojo que Todo lo Ve pero no es visto por el sujeto observado, el de Bentham y el del Poder Disciplinario, ya no está. Lo han reemplazado miles de millones de Ojos, los nuestros, los que vivimos en la red. Hoy un dominado es vigilante de otro dominado, y éste de otro, y éste de otro…hasta extender una infinita red de vigilancia mutua. Porque los nuevos prisioneros ya no son los in-comunicados de las celdas de la cárcel de Bentham, iluminados por los reflectores del poder para ser vistos.  Los de ahora tienen una fluida comunicación entre sí. La comunicación sin límites, la exposición casi pornográfica en internet,  es vivida como una honda necesidad introyectada en la siquis. Y aquellos que no expongan sus vidas  enteras en la red (su intimidad, su privacidad, sus deseos y necesidades profundos),  aquellos que no tengan celular o tableta, aquellos serán sospechosos, además de quedar aislados. Así que los reclusos de hoy se iluminan a sí mismos y a los otros reclusos. Y contra los que no se iluminen a sí mismos, contra ellos operara lo que Han denomina “La ideología de la transparencia”, implantada en la siquis de los sometidos por las sutiles técnicas de poder neo-liberal, ya que en la sociedad de la transparencia impera la des-confianza hacía lo íntimo, hacia lo no conocido del ser humano. Todo debe ser expuesto, todo debe ser descubierto hasta la transparencia total, dicta la ideología.

Para el Panóptico Digital no hay ángulos muertos en la observación de sus vigilados, porque sus lentes son multifocales desde fuera y desde dentro mismo del observado.  Porque dentro del nuevo panóptico todos son al mismo tiempo vigilantes y vigilados.

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In : Baldío