El transgénico que puede ayudar a curar el cáncer cerebral

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Una investigación del Centro de Tumores Cerebrales del Instituto del Cáncer Duke, Estados Unidos, ha realizado pruebas con el virus de la poliomielitis modificado genéticamente para tratar a pacientes con cáncer cerebral. Algunos de ellos han dado muestras de una recuperación notable nunca antes vista, lo cual ha alentado a los científicos a seguir con más pruebas.

Por Paulo César López

Los organismos genéticamente modificados (OGM) son motivo de una fuerte controversia a nivel mundial. En el caso de Paraguay, el doctor José Luis Insfrán, de la cátedra de semiología médica de la Universidad Nacional de Asunción, relacionó el aumento de las enfermedades hematológicas con el auge de los OGM en su estudio “Enfermedades hematológicas y transgénicos” del 2012, mientras que en el 2015 la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó como potencialmente cancerígeno al herbicida glifosato, utilizado en el cuidado de los cultivos transgénicos, en especial la soja. En tanto, a nivel oficial la Comisión Nacional de Bioseguridad (Conbio) asegura que los eventos de uso agrícola autorizados en nuestro país no representan riesgo alguno para la salud humana, animal o vegetal.

No obstante, al margen de la discusión sobre su inocuidad o no en la alimentación humana, la ingeniería genética ofrece una multiplicidad de posibilidades que incluso podrían tener utilidades médicas.

El virus transgénico

Hace más de 20 años, Matthias Gromeier, profesor de neurocirugía, genética molecular y microbiología de la Universidad Duke, planteó la idea de que el virus de la poliomielitis podría ser controlado para combatir los tumores cerebrales. Esto luego de haber observado que las células cancerígenas poseen un receptor mediante el cual el virus de la polio podía introducirse como una llave a través de la cerradura de una puerta, reseña la Revista Breakthroughs en un artículo titulado “¿Pueden los científicos aprovechar la poliovirus para matar el cáncer?”. Los resultados del estudio fueron presentados en la Conferencia Internacional sobre la Investigación y Tratamiento del Tumor Cerebral llevada a cabo en Noruega el pasado junio.

Los experimentos consistieron en modificar el virus sustrayendo el gen que provoca la poliomielitis y reemplazándolo por una pieza del resfrío común a fin de que no afecte las células del cerebro y solo ataque los tumores. Luego de años de ensayos con ratones y primates, en el 2012, dados los resultados positivos, fueron autorizadas las pruebas en humanos. En el 2016, la Food and Drug Administration (FDA) calificó el poliovirus como una “terapia de avanzada”, lo cual es un reconocimiento de la existencia de elementos que prueban su efectividad terapéutica, pero no garantiza su aprobación para el uso general.

El ensayo consistió en inyectar directamente el virus modificado a los tumores de pacientes con glioblastoma, un agresivo tipo de cáncer cerebral que tiene un alto porcentaje de recurrencia, es decir, frecuentemente vuelve a aparecer luego de la remisión que podría darse tras una cirugía.

Las personas que padecen este tipo de tumores tienen una expectativa de vida de unos 20 meses contados a partir del primer diagnóstico. En contrapartida, los pacientes recurrentes normalmente no pasan de los 12 meses, detalla la publicación.

Aumento del periodo de supervivencia

El examen  incluyó a 61 pacientes que fueron tratados con el poliovirus entre el 2012 y el 2017. Estos fueron comparados con 104 pacientes sometidos a los regímenes convencionales como la quimioterapia y la radioterapia. El primer grupo presentó un promedio de supervivencia de 12,5 meses en comparación a los 11,5 meses del segundo.

A primera vista la diferencia parece exigua. Pero a largo plazo la brecha se ensancha. Tras dos años, el 21% por ciento de los pacientes tratados con el transgén del virus seguían viviendo frente al 14% del otro grupo. Aumentando el lapso de observación a tres años, los primeros se mantenían en el 21%, pero los segundos bajaban drásticamente al 4%.

Corriendo el velo de la máscara  

Los científicos afirman que el cáncer es producto de una falla en el sistema inmunológico, pues la enfermedad puede camuflarse engañando a las defensas. Sin embargo, el virus modificado, además de atacar los tumores, funciona como un sistema de alarma que provoca una “reacción furiosa” de las defensas contra los tumores. Aun más, uno de los descubrimientos más sorprendentes fue el efecto descrito como “less is more”, pues las dosis más bajas resultaron ser más eficaces, pues el principal mecanismo de acción radica en poner al descubierto al cáncer para que las propias defensas del cuerpo hagan su trabajo. Por ello, los médicos notaron que podían utilizar esta respuesta como método terapéutico.

“Yo creo que el cáncer es el resultado de una falla en el sistema inmunológico. El tumor tiene una especie de marca –una proteína o un antígeno– que el sistema inmunológico puede ver, pero el cáncer encuentra la forma de ocultarlo. El poliovirus, además de matar las células cancerígenas, libera el antígeno del tumor y provoca una inflamación que provoca una respuesta inmunológica”, puntualiza Smita Nair, inmunóloga del Instituto Duke.

En efecto, esta fue la razón por la cual los médicos optaron por la polio para las pruebas, ya que además de atacar el sistema nervioso y provocar parálisis, el virus genera una impetuosa reacción de las defensas.

La paciente estrella de la investigación es Stephanie Hopper, quien a los 20 años fue diagnosticada con cáncer cerebral y luego de ser operada para extirpar el tumor, este volvió a aparecer luego de dos años. A los 22, fue sometida al tratamiento con el poliovirus y desde entonces el tumor no ha parado de retroceder hasta volverse apenas visible. Actualmente tiene 27 años, ha culminado sus estudios y trabaja como enfermera de niños con cáncer.

No obstante, el equipo de investigadores advierte que el nuevo tratamiento plantea muchos desafíos, pues el virus tiene la capacidad de replicarse, infectar y matar los tumores cerebrales, pero también puede llegar a afectar las células sanas.

Entre los efectos adversos fueron detectadas reacciones inflamatorias debilitantes, especialmente en los pacientes recurrentes, lo cual puede ser a causa del debilitamiento producido por la quimioterapia y radioterapia, sostienen los médicos. Sin embargo, los efectos no deseados pudieron ser controlados bajando la dosis y combinándola con otros medicamentos.

En suma, aunque el equipo ha corroborado que el poliovirus modificado genéticamente funciona en algunas personas, el principal reto es que funcione para todos, concluye el informe.

Imagen: Instituto del Cáncer Duke

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