EEUU: Surgieron por la pesca, crecieron por el proteccionismo y se independizaron por los impuestos

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Por Fernando Del Corro

Los Estados Unidos de América, de cuya independencia de la corona británica se cumplen hoy 241 años, constituyen un paradigma de como la historia de los países está fuertemente marcada por los procesos económicos en los que se vieron involucrados desde su aparición como tales hasta su extinción o hasta nuestros días, según los casos.

La declaración de la Independencia, elaborada por Thomas Jefferson, luego su tercer presidente, se produjo el 4 de julio de 1776, apenas 22 días después de que el notable pensador escocés Adam Smith diese a conocer su monumental obra “Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones” (An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations).

Jefferson, uno de los “Padres Fundadores” del país, agrupando entonces trece de las colonias británicas, falleció el 4 de julio de 1826, cuando se cumplían, exactamente, 50 años de la declaración de 1776.

Resulta por demás interesante que el sistema político conocido como democracia implementado en la constitución sancionada en 1787, como lo señalaran el propio Jefferson y Benjamín Franklin, entre otros, surgió de los 117 artículos de la constitución iroquesa del Siglo XII, tema profundamente estudiado en 1987 al cumplir aquella 200 años, durante el seminario organizado por la Cornell University, de Ithaca, Nueva York, titulado “The Iroquois Great Law and the U.S. Constitution” (La Gran Ley Iroquesa y la Constitución de los Estados Unidos).

La iroquesa, de las seis naciones aborígenes del centro este de América del Norte, es la segunda constitución de que se tienen noticias luego de la vikinga de Islandia de 930.

Claro que para llegar a la declaración de la Independencia de 1776 que tuvo como jefe militar y primer presidente al virginiano George Washington, se sucedieron las diferentes andanzas de navegantes europeos, comenzando por los propios vikingos en el Siglo X hasta las del galés Richard Amerike a mediados del Siglo XV.

Los últimos estudios en los propios Estados Unidos y en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte tienden a mostrar que el nombre de América para el continente tiene como epónimo a Amerike según los documentos hallados en Bristol, Inglaterra, del mismo Siglo XV cuando, entre otras cosas, contratara al marino genovés Giovanni Caboto para que viajase a través del Océano Atlántico y bautizase como Amerike las tierras a las que arribara.

Amerike poseía una flota pesquera que llegaba hasta las costas del actual Canadá y regresaba a Bristol cargada de bacalao salado, una técnica de conservación aprendida de los aborígenes quiénes probablemente la habían conocido de los vikingos que ya la practicaban desde siglos atrás en Escandinavia.

Cabe señalar que el escudo de armas de la familia Amerike, cuyos marinos enseñaron a Cristóbal Colón la ruta hacia América, es muy parecido a la actual bandera de los Estados Unidos de América, cuyas tierras se fueron colonizando bajo la hipotética búsqueda de la isla Brassyle.

Las colonias británicas utilizaban políticas de producción similares a las de sus metrópolis por lo cual crecían de manera similar y ello se profundizó a partir de 1651 cuando el gobierno republicano de Inglaterra (que incluía a Gales) de Oliver Cromwell, sancionara las “Actas de Navegación”, a las que Adam Smith puntualizara como “quizá la más sabia de todas las regulaciones comerciales de Inglaterra”.

El esquema proteccionista de las “Actas de Navegación” impidieron que barcos de otras banderas comerciasen tanto con la metrópoli como con su mundo colonial pero si permitían que naves radicadas en el segundo pudieran hacerlo con la metrópoli y demás colonias.

Durante los 125 años transcurridos entre la norma establecida por Cromwell y la declaración de la Independencia las colonias británicas en América habían crecido significativamente siguiendo el camino de la industrialización en el Reino Unido del que fueron importando tecnología a la par que desarrollaban la propia.

Pero a partir del tercero de los reyes de la casa de Hannover, que gobernaron el RU desde el Siglo XVIII, se produjo un mayor control político como anular disposiciones de los estados de Carolina del Sur y Virginia y regular la justicia de todas ellas como también se adoptaron medidas económicas de carácter tributario que irritaron a los habitantes de las Trece Colonias.

Entre ellas estuvieron la Ley del Azúcar de 1764 que gravó a numerosos productos como la propia azúcar y a otros como el café, el hierro, el potasio, la seda y el vino y la Ley de la Estampilla que puso impuestos a las publicidades en medios periodísticos, a los testamentos y otros documentos.

El rechazo por parte de los colonos a esas medidas dio lugar a reclamos que fueron reprimidos al punto de que murieron algunos de los que protestaban como ocurriera el 5 de marzo de 1770 como “La masacre de Boston”, relacionada con medidas aduaneras, y la violenta acción de los colonos, provocada por razones impositivas, en “El motín del té”, en diciembre de 1773, a partir de los cuales el ideario independentista cobró mayor fuerza hasta su concreción el 4 de julio de 1776.

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