E’ana, era fácil había sido expulsar un narco

No hay comentarios

Por Julio Benegas Vidallet

Había sido que era fácil, pero tan fácil expulsarle a un narco brasilero. Ahora lo sabemos. Cuando nos hablen y describan el sinuoso enredo judicial para la extradición de algún narco brasilero sabremos que nos están jodiendo y que, una vez, varias veces más, nos están jodiendo.

Los hilos institucionales de este país apestan, huelen a lavado, mafia y cobardía. Ya lo sabemos, pero es bueno comprobarlo en hechos.

Casi el mismo día en que el narco Marcelo “Piloto” Pinhero mató a una mujer pobre de 18 años, Lidia Meza, para, supuestamente, salvarse de ser extraditado a Brasil, el presidente Mario Abdo Benítez -no el cándido Marito- ordenó que lo pongan en un helicóptero y que lo devuelvan a Brasil. E’ana, se podía hacer había sido todo esto.

Jaikuami.

Igusto, hetaite brasilero narcosojero pe ikatu ñamose ra’e tranquilamente.

El próximo podría ser tranquilamente Tranquilo Favero, que usurpa en el país más de 1.000.000 de hectáreas de las mejores tierras. Verdad que puede ser señor Presidente. Decí que sí, decí que sí, qué te cuesta.

La historia del crimen nos recordará por el asesinato de una mujer para evitar, supuestamente, la condena de un narco brasilero.

La historia recordará que este crimen quedó impune.

La historia se comerá este crimen.

La historia nos recordará el tiempo en que la vida de una mujer pobre “no valía nada”.

De narcos, transgénicos y deuda externa

Por eso, vale siempre darle un poco de contexto. Luego del golpe de 2012, con la masacre de Curuguaty, se habilitaron, durante los gobiernos de Federico Franco y Horacio Cartes, 20 variedades de semillas trasgénicas, se endeudó al país cerca de 4 mil millones de dólares con los bancos de Nueva York, se avanzó en la privatización de lo poco que queda, se consagró la militarización del norte y se liberó el país completamente para el contrabando de cigarrillos y la rexportación de la cocaína, a través de los puertos privados, con sello Made in Paraguay.

Estos negocios, trasnacionales, fueron el núcleo real de aquel golpe. El golpe se hizo para avanzar sobremanera en estos negocios.

De estos, algunos, como el contrabando de cigarrillo y la reexportación -se habla de reexportación ya que la mayor parte de la cocaína todavía se procesa en otros países- son considerados ilegales, acá y en todos los países por cuyos mares surfean las barcazas con la bandera paraguaya, entre la carne y la soja.

Liberar completamente los puertos y el tráfico aéreo -algo que se puede determinar ubicando un simple radar- ha sido uno de los grandes acuerdos de aquel golpe sicario que mató a once campesinos, seis policías y desplazó al gobierno de Fernando Lugo.

Lo que hoy vemos y vivimos en escena de un tiempo a esta parte -un desmadre del poder narco- no es otra cosa que la consagración de esa libertad de tráfico de drogas duras Made In Paraguay.

Son montos multimillonarios.

La gente recordará que en ese litigio entre Cartes y Oviedo durante las elecciones del 2013-antes de que este apareciera hecho añicos al igual que su helicóptero- solo de dos intervenciones se consiguieron incautar alrededor de 2.500 kilos de cocaína en puertos privados.

Pero, muerto el litigante del tráfico, litigante menor ya en ese tiempo, el tráfico ya no tuvo por cinco años ninguna dificultad. Es así que ese grupo, con su emisario más importante en la presidencia, amasó una fortuna que, en otras condiciones institucionales, le debió llevar más de 15 años.

En cinco años, se recordará, el Grupo Cartes, por ejemplo, se hizo de 15 medios de comunicación, el Sheraton y otros negocios.

Fue esta expansión con un capital incuantificable la que determinó el alejamiento del primer pacto de los grupos Zucolillo y Vierci. No había cómo competir con un grupo que tenía una inyección de capitales de valores inenarrables.

La recomposición institucional de este desmadre es la que hoy estamos presenciando. En este tiempo de absoluta libertad de tráfico claramente se involucró a todas las instituciones de control, desde la armada, la policía, la Secretaría Antidrogas (Senad), aeropuertos, la fiscalía, los jueces, en todo el tráfico para que nada moleste su expansión.

Ya en la cadena de mandos de la Policía, por ejemplo, debe quedar muy poca gente que no se haya metido directamente en la historia.

El grupo Cartes, que es el grupo visible, acumuló sobremanera. Y el resto de sus grupos de acuerdos no lo sabemos muy bien. Basta con observar como un tipo de 33 años, Reinaldo “Cucho” Cabaña ya tenía un pequeño imperio en el Este, algo que, por ejemplo a Pablo Escobar Gaviria, su ídolo “personal” le llevó décadas.

El gobierno de Mario Abdo Benítez, con el apoyo de otras corporaciones, necesita quebrar ciertas bases acumulación para disputar con algo de igualdad esta recomposición.

Si estas medidas no son simplemente de ubicación de su propios hombres en el control de los negocios, el gobierno enfrentará una tarea bastante complicada.

Muchas muertes más presenciaremos y más desmadre narco.

Ipypuku ha hesava ko asunto.

Comentarios