Dispersión presupuestaria y descoordinación administrativa caracterizan a cultura dentro del Estado

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El Cabildo, FONDEC, IPA, SNPL, DINAPI y SENATUR  son entidades estatales que tienen presupuestos y gestiones relacionados a asuntos culturales por fuera de la Secretaría Nacional de Cultural, la que debiera ejecutar y regir la política cultural del Estado desde el Poder Ejecutivo.

Por Arístides Ortiz Duarte

La Ley 3051 Nacional de Cultura, redactada a partir de los derechos culturales constitucionales, es muy clara en sus 22 artículos: la Secretaría Nacional de Cultura (SNC) debe ejercer el diseño, la ejecución y la rectoría de las políticas culturales del Estado.

Sin embargo, en la práctica estatal, no es así.

Un ejemplo contundente de que la SNC no ejerce el mandato de la Ley Nacional de Cultura son el presupuesto y la gestión del Centro Cultural de la República El Cabildo.

Este programa administrativo del Congreso dirigido por Margarita Morselli tiene un presupuesto (21.500.000.000 Gs.) equivalente al 54% del total de presupuesto de la  SNC (37.971.000.000 Gs.). Y su gestión cultural parece incluso superior a la del SNC, con cerca de 150 funcionarios y siete edificios, incluido el antiguo edificio del Cabildo.

El extraordinario crecimiento institucional del centro cultural del Congreso y su desbordante acción atropellan el equilibrio de los poderes y sus funciones en el Estado, establecidos en la Constitución Nacional. Este da al Poder Legislativo la función de legislar y no de ejecutar las políticas culturales del Estado, la que sí tiene el Ejecutivo.

Otro caso que contribuye al desorden institucional de lo cultural en el Estado es la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual (DINAPI).

Al ocuparse de un asunto de propiedad intelectual de las creaciones culturales, sean materiales o intangibles, esta instancia debe caer dentro del ámbito institucional de la SNC. Su carácter es de trámite administrativo. Sin embargo, la DINAPI tiene un exagerado presupuesto (21.300.000.000 Gs.) también equivalente al 54% del presupuesto de la SNC. Además, en el organigrama del Poder Ejecutivo está lejos de la SNC, como si nada tuviera que ver con ella.

El Fondo Nacional para las Artes y la Cultura (Fondec) es un caso extraño: su ordenador de gastos, es decir el que da cuenta del buen o mal uso de su presupuesto, es la SNC, pero tiene autonomía ante ésta en las decisiones administrativas: sus máximas decisiones las toman por mayoría los cinco miembros de su Consejo Directivo, y no el ministro o ministra secretario de cultura.

La Secretaría Nacional de Políticas Linguísticas (SNPL) debería, a todas luces, formar parte de la SNC, ya que su asunto es nada menos que las lenguas del país, y nada más cultural que la lingüística. Sin embargo es autónoma de la SNC y tiene un presupuesto, aunque escaso, de 4.661.380.505 Gs.

El Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA) está dentro del Ministerio de Industria y Comercio. En la artesanía prevalece su lado cultural sobre su aspecto económico, razón por la cual lo correcto sería que el IPA esté dentro de la SNC. El IPA tiene un presupuesto de 10.462.347.267.

Por último está la Secretaría Nacional de Turismo (SENATUR), cuyo asunto de ocupación cultural y económica no necesita de toda una secretaría para cumplir sus fines; puede ser una dirección de la SNC. La SENATUR tiene un presupuesto muy superior al de la SNC: 53.039.442.844 Gs.  No lo une ningún vínculo institucional con la SNC.

Los asuntos culturales en el Estado necesitan estar bajo la rectoría institucional de la SNC, para que haya mayor coordinación presupuestaria y de gestión y más eficacia en la ejecución de las políticas culturales.

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