Cronología de un golpe carroñero

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Por Julio Benegas Vidallet

La escalada golpista fue perfecta. Primero la Organización de los Estados Americanos (OEA), sin informe alguno, recomendaba aquel 20 de octubre, una segunda vuelta.
El gobierno, luego, aceptó que la OEA audite las elecciones y que esa auditoría sería vinculante.
Desde Santa Cruz, un tipo llamado Fernando Camacho, con la biblia en la mano, encabezó unas protestas para que Evo renuncie.
Una parte de la policía se amotinó, dejando desguarnecido el orden público. En ese vacío se dijo que hubo al menos tres muertos, aunque nunca se determinó cómo ni quiénes eran. Todo se precipitó el domingo 10 de noviembre.
Evo Morales convocó a una nueva elección y al rato nomás, Carlos Mesa, el candidato opositor, decía que no aceptarín que Evo se presente.

Ese mismo día paramilitares del grupo opositor quemaban la casa de la hermana de Evo Morales, atacaban las casas de dirigentes sociales y amenazaban de muerte. Para coronar este secuencia, a la tardecita, el comandante del Ejército le recomendaba renunciar a Morales.

Lo que comenzó con una «recomendación» de la OEA, terminaba con otra «recomendación» . Acorralado, amenazado, Evo y su vicepresidente «renunciaban».
Ayer, para retomar la farsa institucional, una tipa, Jeanine Añez, primero se proclamó presidenta del Senado y luego presidenta del país, con una enorme biblia.

Botas, biblias, cruxifijos y el Cristo y la bandera andina quemada fueron parte del escenario golpista.

Una minoría oligárquica, racista, con el aval de la OEA, las Fuerzas Armadas, la policía, Estados Unidos y el grupo de Lima impusieron el golpe de Estado en Bolivia y lo «formalizaron» ayer escogiendo a una oscura e irrelevante personaje de la política boliviana como presidenta.
Esta minoría oligárquica viene por recuperar sus negocios antes de la nacionalización de los hidrocarburos, Estados Unidos va por recuperar el control de los recursos energéticos, incluido el litio que es hoy lo que antes eran las minas de plata de Potosí.
Para intentar darle encaje popular entre los mestizos utilizan la biblia, los rosarios y la imagen de Cristo.
La OEA ha cumplido el papel de ministerio de la Colonia como lo ha descrito alguna vez Ernesto «Che» Guevara.

La derecha continental tiene el plan de desmontar completamente el ciclo progresista, recuperar las altas tasas de ganancias en las corporaciones trasnacionales con apoyo de oligarquías locales que se quedarán con una parte del botín.

De entre los carroñeros de los bienes públicos emerge hoy la figura de Fernando «Macho» Camacho, un tipo que odia a los indios y que odia principalmente a Evo por nacionalizar los hidrocarburos. El y su familia fueron afectados por esta medida.
Así las cosas, no queda otro camino que resistir un golpe más en América Latina.
¿Quién dijo que en Estados Unidos no ha golpe de Estado porque ahí no hay embajada yanqui?.

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