Crónica de la migración brasileña al Paraguay

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A inicios de 1950, los inmensos y espesos bosques del Paraná en territorio paraguayo recibían a los primeros colonos y terratenientes brasileños (Publicado el 16 de marzo de 2010 en E’a). 

Frontera entre Paraguay y Brasil separados por el Río Paraná. Fuente

Frontera entre Paraguay y Brasil separados por el Río Paraná. Fuente

Aquellos bosques vírgenes eran una valla natural infranqueable hasta para el más aventurero colono brasileño residente o nacido en los estados de Paraná, Santa Catarina, Rio Grande del Sur o Mato Groso del Sur, lindantes con el Paraguay.

Pertenecientes a una región despoblada, sin vías de comunicación ni presencia estatal, los departamentos de Alto Paraná, Kanindeju y Amambay eran riquísimas en tierras vírgenes y recursos naturales que parecían inagotables. Existían propietarios de grandes extensiones en miles de hectáreas, como la Compañía MateLarangeira o Jeremías Lunardelliapodado el Rey del café, pero eran inmensos latifundios improductivos que explotaban la yerba mate o las maderas, cuyas comercializaciones iban decayendo, hasta el punto que, en la década del 50, dejaron de ser rentables por diversas razones. En los buenos tiempos, sus propietarios extraían la materia prima explotando a centenares de hombres y mujeres, la vendían y ganaban millones de dólares, pero no podían modificar sustancialmente la política, la economía, la cultura y, fundamentalmente, la población del Paraguay. Eran grandes capitalistas terratenientes que extraían materia prima, la agotaban y luego abandonaban el espacio; no tenían intenciones de colonizarlo. Desde los dos últimos decenios del 1800 hasta los años 50 del siglo 20, la característica espacial de las frontera este con el Brasil era ésta.

Los primeros migrantes brasileños. Para el segundo lustro de 1950, algunos colonos brasileños se arriesgaron a cruzar la frontera paraguaya desde el Estado de Paraná. Eran de origen europeo (hijos de alemanes e italianos preferentemente) cuyos padres o abuelos habían migrado al Brasil durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Se arriesgaban en aquel bosque impenetrable como lo hacían migrantes argentinos y uruguayos, o europeos que ingresaban por el Paraguay. Con algunas maquinas de punta para la época y, sobre todo, con conocimientos traídos de sus culturas occidentales, transformaban escasas hectáreas para vivir de ellas. Nada extraordinaria era esta migración a cuenta gotas.

La agricultura empresarial brasileña moderna da sus primeros pasos. En los últimos años de 1950, el latifundio brasileño sufre modificaciones: al monocultivo de la ganadería y el café se suman el cultivo extensivo e intensivo de la soja, el trigo, el sorgo y el girasol. Terratenientes brasileños en alianza con grandes trasnacionales de Europa y EE.UU. comienzan a comprar miles y hasta millones de hectáreas en los estados brasileños fronterizos con el Paraguay. Vienen con sus poderosas maquinarias y sus conocimientos técnicos. Paulatina pero progresivamente van ocupando grandes extensiones de tierras. A la vez van generando un conflicto social con los campesinos agricultores, que van quedando sin tierras para cultivar y sin lugar para vivir. Al mismo tiempo, los precios de las tierras suben y suben en el Brasil. Los montos de los impuestos y los precios de las maquinarías también aumentan y aumentan. Miles de campesinos empiezan a organizarse. Así, el Estado brasileño se encuentra con un problema que genera el modelo agro exportador impulsado desde los estados centrales capitalistas: campesinos sin tierra, despoblamiento rural, conflictos sociales y políticos. A partir de estos años comienzan en los estados de Paraná y Santa Catarina las primeras ofertas de las empresas inmobiliarias brasileñas de venta de tierras en el territorio este paraguayo, y las primeras transacciones concretadas con latifundistas. El mercado trataba de resolver el problema del encarecimiento y, aún, la falta de tierra en el territorio brasileño.

Un plan de ambos estados, pero con presión brasileña. En 1963 el presidente del Brasil, Mariscal Branco, ordena ocupar militarmente Puerto Coronel Renato, en la zona de los grandes saltos del Guairá. Una zona en litigio con Paraguay. Un litigio provocado por el gobierno militar brasileño. Branco e Itamarati ya se movían con esta ocupación guiados por la teoría de la “las fronteras vivas” del teórico brasileño Goldbery de Cuoto e Silva, que no era otra cosa que ocupar poblacionalmente territorio fronterizo ajeno para luego construir cultura y economía en ella, y a renglón seguido reclamarlo como propio. Stroessner, disuadido por la amenaza y el poder brasileños por un lado, y convencido de que (ante la realidad que se le presentaba) debía modificar la vieja política pendular del Paraguay en el Rio de la Plata, por el otro, decide una alianza estratégica con el gigante vecino. Dentro de ésta estrategia, el primer acto fue (1963) modificar el Estatuto Agrario vigente desde 1940, levantando la prohibición de venta de tierras fronterizas a extranjeros en una franja de 150 kilómetros desde el límite hacia el interior del país; el segundo la construcción del tramo rutero Asunción-ciudad del Este, y el tercero el acuerdo para la construcción con el Brasil del hoy Puente de la Amistad y la aceleración de su ejecución (1965el costo de la construcción lo pagó integrantemente el gobierno brasileño). Luego vinieron el Tratado de Itaipú (1973) y el tratado deAlianza y cooperación (1975) entre ambos países.

La gran migración pionera. Además de que los agricultores brasileños eran expulsados por la gran agricultura empresarial y el precio de la tierra en el vecino país llegaba a los cielos, ahora ambos estados propiciaban la migración brasileña con pactos políticos y acuerdos jurídicos y económicos. Así, la primera ola migratoria brasileña que se derramó en los años de 1960 en los departamentos de Alto Paraná, Kanindeju y Amambay fue extraordinariamente estimulada por el apoyo de los estados, y la segunda y tercera olas ya derramaron (1970-80) a miles y miles de brasileños en territorio paraguayo. Promovidas por las empresas inmobiliarias brasileñas que loteaban y vendían el este paraguayo, llegaron primero los desmontadores de bosques, luego los agricultores, luego los comerciantes, los transportistas…En 30 años, de 1960 a 1990, los colonos brasileños sumaban aproximadamente 400 mil en el Paraguay. Era una realidad la ocupación poblacional y económica del territorio paraguayo.

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