¿Cartes ha perpetrado su incendio del Reichstag?

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Una extraña permeabilidad del cordón policial, en momentos ausente y vacilante, abrió el paso a poco más de un centenar de personas que consumaron lo que siempre se dice, pero nunca se hizo: quemar el Congreso.

Por Paulo César López

Munido de poderes inconstitucionales que le fueron en parte concedidos por sus actuales rivales, devenidos en defensores de la Constitución, el presidente Horacio Cartes dispone de herramientas para declarar unilateralmente el estado de excepción en todo el país y desplegar las fuerzas militares. Aunque no necesite de mayores razones, encajaría fácilmente como causal la existencia de una amenaza al normal funcionamiento de las instituciones.  (El incendio de la sede de uno de los poderes del Estado puede ser tomado como algo más que una amenaza).

Para ponernos en contexto, remitámonos por un instante al 17 de agosto de 2013, dos días después de la toma de mando de Cartes. Cinco guardias de una estancia ubicada en el departamento de San Pedro, entre ellos un policía que hacía de capanga en su tiempo libre, fueron asesinados en un ataque atribuido al Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). En una semana, la norma 5036/13, que modificó la Ley de Defensa Nacional y Seguridad Interna, fue promulgada tras pasar rápidamente el trámite parlamentario en las dos Cámaras.

Si ponemos a consideración este antecedente, el episodio con que se despidió el mes de marzo también puede ser tomado como un preludio. Del millar de manifestantes antienmienda concentrados en la Plaza de Armas, un centenar se desprendió, cruzó las vallas, burló el cordón policial, ingresó a la sede del Congreso y de un chispazo desató una llamarada que llegó hasta el tercer piso de la sede parlamentaria. ¿Qué pasó con las fuerzas policiales? ¿Qué pasó con esos ostentosos despliegues capaces de disuadir a una suma de varias multitudes? (Algo similar ocurrió con el Ministerio Público. Los fiscales Eugenio Ocampos, Raquel Fernández y Lilian Zayas, designados para investigar los hechos, llegaron al lugar a las 23:00 horas para el levantamiento de evidencias).

Pero antes había ocurrido algo no menor. Parlamentarios opositores, entre ellos el aspirante presidencial y titular del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), Efraín Alegre, en medio de forcejeos recibieron una fuerte descarga policial, que derivó a cuidados intensivos al diputado liberal Edgar Acosta. Entre los heridos también se cuentan varios periodistas y personales médicos.

La primera refriega se dio luego de la dudosa sesión en la que nuevamente el presidente del Congreso, Roberto Acevedo, y el vicepresidente, Eduardo Petta, fueron declarados inhábiles por sus colegas para ejercer sus funciones. En la sesión anterior el diagnóstico fue la incapacidad de controlar el griterío y el desorden. Suponemos que el dictamen no ha variado.

En una rápida movida, la entente conformada por el oficialismo, el conglomerado de partidos liderados por el candidato más popular según las encuestas –el Frente Guasu de Fernando Lugo– y la facción liberal de Blas Llano –en su característico rol pendular de decantarse hacia donde sople el viento y asegurarse el lugar de adlátere– presentó el proyecto de enmienda constitucional para convocar a un referendo sobre la reelección presidencial.  En caso de que triunfe el SI, y al parecer están convencidos de que así será, dos candidatos hasta ahora inhabilitados podrán correr en las presidenciales de 2018, el expresidente Fernando Lugo y el mandatario en ejercicio, Horacio Cartes. Desde la sombra, el expresidente Nicanor Duarte Frutos sigue atento el transcurrir de los acontecimientos sin enlodarse, pero con seguridad conservando al menos en parte sus ambiciones de volver al Palacio de los López.

Claroscuro

Uno de los elementos a resaltar son los contrastes en la intervención policial. Primero la dura y desproporcional respuesta durante el forcejeo con dirigentes liberales. A esto siguió el inusitado “dejar hacer” y posteriormente se desató una cacería que se extendió hasta la madrugada. Pasada la medianoche, la policía irrumpió en la sede del PLRA. Rodrigo Quintana, dirigente de la Juventud Liberal de La Colmena, acusó un disparo en la cabeza. Cerca de las 2:00 AM, los medios de prensa confirmaron su fallecimiento. La expedición terminó con más de 200 detenidos y una cantidad aún indeterminada de heridos.

¿De dónde salió un grupo tan decidido a enfrentar el golpe parlamentario? El periodista Osvaldo Zayas aún no sale del asombro tras haber contemplado la consumación de lo que siempre se dice, pero nunca se hizo: quemar el Congreso. Poniendo el foco en el inédito poder de choque de la centuria que se enfrentó e hizo retroceder a los antimotines y la montada, se arriesga a afirmar que lo ocurrido es una réplica del Incendio del Reichstag de 1933. Este evento sirvió de pretexto al recién asumido canciller de Alemania, Adolf Hitler, para tomar el control del Parlamento y desatar una tenaz persecución contra los comunistas, a quienes atribuyó el ataque.

Siguiendo su lectura, con la quema del Congreso el presidente culmina la sujeción del único órgano del Estado que se le había escapado de las manos, el Senado. El precio a pagar por la imposición de Pedro Alliana como presidente del Partido Colorado fue la rebelión de Mario Abdo Benítez en la Cámara Alta. A su vez, cabe en el campo de la verosimilitud que este grupo de choque sea una suerte de reedición de los “pynandi”, en versión opositora, y que respondería al sector que se reivindica como colorados teete.

Los incidentes llegaron a niveles fuera de lo común. No se ha visto con frecuencia semejante poder de destrucción de parte de un centenar de personas, que saquearon negocios, quemaron patrulleras y se enfrentaron a la policía hasta pasada la medianoche. Los medios se limitaron a identificarlos como chacariteños oportunistas que subieron a pescar en río revuelto. ¿Pero por qué nunca antes lo hicieron? Al menos de esa manera.

Entrevistado por la 970 AM, estación de la cadena presidencial, un vocero policial no identificado, con un discurso fuertemente político,  apuntó como autores de los destrozos a simples “infiltrados” ajenos a la protesta y que serían integrantes de la barrabrava de Cerro Porteño. Sin embargo, a renglón seguido desmintió su propio intento de despolitizar los hechos señalando como líder de la “turba” a un dirigente de la seccional colorada de la Chacarita. Bruscamente recupera la compostura y dice que no puede emitir opiniones porque la policía es una institución obediente y no deliberante.

El juego de dardos

Los bandos en disputa no hacían más que lanzarse mutuas acusaciones. Recién a las 22:00 horas se hizo público el esperado pronunciamiento del presidente. En el comunicado expresó que “el incendio generado en la sede del Congreso Nacional demuestra, una vez más, que un grupo de paraguayos empotrados en la política, y en los medios masivos de comunicación, no escatimarán esfuerzos para destruir la democracia y la estabilidad política y económica del país”. Asimismo, dijo que desde hace meses estos vienen anunciando hechos de violencia y derramamiento de sangre, frente a lo cual aseguró que su gobierno mantendrá “el orden jurídico” de la República.

Por su parte, el (nominal) presidente del Congreso, Roberto Acevedo, leyó un comunicado en el que responsabilizó a Cartes, a Lugo y a Llano de la “brutal represión” contra las personas que se congregaron “pacíficamente” para protestar contra la violación de la Constitución perpetrada por el “mezquino interés de mantenerse en el poder”.  A continuación instó al presidente y a sus aliados a retirar el proyecto de enmienda,  que según sus términos fue presentado en “una parodia de sesión”,  para que esta crisis sea pacificada.

Por el lado del Frente Guasu, manifestaron que recién en la mañana de este sábado se haría público el comunicado en que sientan postura sobre lo acontecido. En cambio, en las redes sociales circuló un informe de la secretaría de relaciones internacionales explicando la situación a las organizaciones aliadas de otros países.  El texto sostiene que los oligopolios de medios y la oligarquía organizaron una manifestación violenta con métodos vandálicos, alquilando barrasbravas, para alzarse contra la voluntad popular. Agrega que la convocatoria del Senado “a la máxima autoridad nacional, la voluntad popular expresada en sufragio”, para decidir si quiere o no que Lugo –al igual que otros expresidentes y el actual en ejercicio– pueda volver a ser candidato genera nerviosismo en los grupos de poder. Refiere que el objetivo de estos sectores no es echar a Cartes, sino impedir el referendo.

Hacia el lado izquierdo del arco político, el Partido Comunista Paraguayo (PCP) hizo un llamado “al pueblo honesto” a no exponerse ni tomar parte de una confrontación en que, según asume en su comunicado, se juegan intereses mezquinos de los grupos de poder y que resultan ajenos a los intereses de las mayorías.  De su lado, el Partido de los Trabajadores (PT) declaró que la carrera por la reelección solo tiene por objetivo lograr la impunidad y potenciar los negocios. Además tildó de “bochornoso y nefasto” que los senadores del Frente Guasu se sometan ante quienes perpetraron el golpe de 2012.

Mientras tanto, las lenguas de fuego iban propagándose con mayor intensidad. Pero el diario La Nación parecía más preocupado porque un grupo de senadores “chateaban y miraban por TV” el avance de las llamas. “Mientras una turba incendia la planta baja del Parlamento y rapiña otros niveles de la sede legislativa, los senadores de la oposición y de la disidencia – que habían prometido ‘resistir’ bajo el modo ‘toiko la oikova’, como lo dijo la senadora Desirée Masi en su cuenta de Twitter – ven los desmanes por televisión, mientras chatean con sus contactos”, exclama en una de sus publicaciones.

El golpe parlamentario

El alarmismo de la cobertura de los medios contrastó con el ambiente de normalidad que impusieron en 2012. Tras finalizar una edición más del telediario, aquella vez pasaron a trasmitir el Baila, el Show de Tinelli y telenovelas. Pero en esta ocasión de manera enfática los medios calificaron de “golpe parlamentario” la cuestionada sesión en que se presentó el proyecto de enmienda, un calificativo que se abstuvieron de emplear respecto al juicio sumario del 22 de junio de 2012 en que un presidente fue destituido por el Parlamento en menos de 48 horas.

Apenas un par de semanas atrás, el diario Última Hora se encargaba de manera insistente en inflar el pecho del luguismo con una serie de cabeceras y tapas que presentaban a Lugo como el candidato favorito en los sondeos. De hecho, la mencionada comunicación del Frente Guasu utiliza como uno de sus argumentos a favor de la enmienda dichas publicaciones periodísticas.

La evaluación del periodista Arístides Ortiz sobre la frontal oposición de los grupos Zuccolillo y Vierci a la recandidatura de Cartes y la publicación de periódicas encuestas que lo ubican en los últimos puestos de intención de votos, se debe a que el jefe de Estado se ha constituido en una amenaza en franco crecimiento en la lucha por el liderazgo económico. En efecto, Cartes ha seguido la estrategia de los dos grandes magnates a quienes pretende desplazar formando una cadena de doce medios, pero que no ha logrado convertirse en referencia informativa.

El ABC Color de Zuccolillo sigue su estrategia de siempre: hacer gala de su poder mofándose de poner y quitar a los presidentes. Habiendo sido uno de los principales actores de la derrota de Duarte Frutos y la victoria de Lugo, también tuvo un rol preeminente en la normalización y supuesta plena vigencia de la institucionalidad democrática con el golpe de junio de 2012.

Lo que en principio fue subvalorado como un acuerdo oportunista y con fines meramente electorales –sea cual sea su desenlace– resultó en un oleaje a contracorriente del proyecto cartista. Este, más allá de cuál sean sus intenciones, se encuentra en medio de un campo de fuerzas que tiende con mayor intensidad al repliegue. Por supuesto, también puede acelerar la marcha y tomar la senda que lo arroje al muere.

Entre el intercambio de lecciones de ética política y disputas por conquistar la dignidad de constituirse en la última reserva moral de la patria, repentinamente irrumpió el ciclón. Unos dicen que han venido del bajo y otros, de Barrio Obrero. Como de hecho ocurre muy a menudo, la realidad es más sencilla que los silogismos mentales y se empeña en imponerse a las representaciones de la conciencia. Los barrabravas pueden más que el pensamiento de todos los filósofos y todos los cientistas sociales.

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