Vega, Kriskovich, el acoso sexual institucionalizado

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Por Eduardo “Coco” Arce

La repugnante y repudiable actitud del director de Migraciones, Julián Vega, que fue denunciado por una traductora taiwanesa por acoso sexual en Taiwán, produjo una saludable ola de indignación. Esta se hizo más profunda y fuerte cuando Vega quiso explicar su actitud de acoso sosteniendo que tocar el muslo “es nuestra costumbre”. Este despreciable acosador, se vio obligado a renunciar a su cargo, renuncia que fue aceptada por su jefe, el ministro del Interior.
Hay otro acosador tan o más despreciable que Vega. Es un docente universitario y no de cualquier universidad, sino de la Universidad Católica. Pero además es presidente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM). Es el abogado Cristian Kriskovich.

Kriskovich envió más de 1.600 mensajes de texto al teléfono de una alumna suya en la Facultad de Derecho de la Universidad Católica: “Rompé con tu novio”, “te falta hombre”, “mandámena una foto más sexi”, “te vendría bien un masaje”. “Ofrecerle amistad a quien pide amor, es como darle un beso en la mejilla a quien quiere cogerte salvajemente contra la pared”. “La verdad que creo que te escondiste hoy”, “¿No te gustó verme?”, “¿Te latía más fuerte el corazón?” ¿Por qué me tenés miedo? “Te pondrías este disfraz” (foto erótica de mujer). “¿Y para cuando la aventura?” “Por los menos tenemos que encontrarnos”… Estos son solo algunos de los mensajes.

La situación se volvió humillante para la alumna quien ya harta del acoso sexual del “profesor”, realizó la denuncia ante la fiscalía. Kriskovich no solo no renunció a su puesto de docente sino que amparándose en su cargo de presidente del JEM, influenció para que se desestime la denuncia, evadiendo su responsabilidad penal.

En un volante que circula por la UC, se explica que “burlándose de la situación padecida por la alumna, Kriskovich admitió que sí existieron esos mensajes (o sea es autor confeso), pero presionó a la fiscalía para que no permita que se lleve a peritaje el teléfono de la alumna acosada y que el hecho de un flagrante caso de acoso sexual sea encarado como una situación inocente y sin mayor importancia. Cristian Kriskovich admitió de manera desvergonzada que lo ocurrido fue un “cortejo y galanteo”.

La comunidad universitaria de la UC tiene la palabra

“La obsecuencia de la fiscalía quedó patentada al reducir el claro hecho punible de acoso a la interpretación dada por el docente. En otras palabras, la fiscalía encuadró las circunstancias del hecho -de clara relevancia penal- a la frase insólita mencionada por el denunciado (“cortejo y galanteo”), para así, desestimar sin ningún sustento jurídico la denuncia”, sostiene el volante.

El “profesor” no renunció y las autoridades de la UC tampoco le pidieron su renuncia, con lo que la Iglesia, a través del arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela y el rector de la UC, el sacerdote Narciso Velázquez, protegen y encubren a este acosador y machista.

Esta situación también es indignante por lo que profesores y alumnos de la UC deben pronunciarse y condenar estos hechos o se vuelven cómplices.

Aquí no cabe otra salida: Es el momento de exigir que el “profesor” Cristian Kriskovich sea expulsado de la Universidad Católica.

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