Una verdadera hazaña

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El Gobierno impulsó el proyecto PROEZA para lograr durante los próximos 10 años la implantación de cerca de 25.000 ha de monocultivos de eucalipto para proveer de biomasa (leña) a las empresas que demandan leña en su producción.

Por Inés Franceschelli y Miguel Lovera*

Ellos han puesto un nombre a su proyecto estrella: “PROEZA: Pobreza, Reforestación, Energía y Cambio Climático”. Una proeza es una hazaña, es decir, según el diccionario, Acción o hecho, y especialmente hecho ilustre, señalado y heroico. ¿Y por qué le habrán llamado PROEZA? ¿Cuál es el valor especial de lo que están haciendo?

Ellos son las empresas y gremios sojeros, junto a los funcionarios del gobierno de Horacio Cartes; especialmente responsables de la hazaña son José Molinas Vega, Ministro de la Secretaría Técnica de Planificación – STP; Eladio Loizaga, Ministro de Relaciones Exteriores, y Fredis Francisco Estigarribia Cardozo, Presidente del Instituto Forestal Nacional – Infona.

Ellos diseñaron e impulsaron su proyecto PROEZA, para lograr durante los próximos 10 años la implantación de cerca de 25.000 ha de monocultivos de eucalipto para proveer de biomasa (leña), a las empresas que demandan leña en su producción. Estas plantaciones de eucalipto van a ser impulsadas en las tierras de 30.000 familias campesinas, a razón de 0,8 ha por finca, en 64 distritos de la Región Oriental[1].

Ellos son los principales responsables de la deforestación casi total de la Región Oriental del Paraguay, donde ya casi 4 millones de hectáreas de selva han sido reemplazadas por los desiertos verdes de la soja transgénica, con su impacto tenebroso sobre la vida diversa, la pureza del agua, y las personas que históricamente las habitaban: familias campesinas e indígenas que constituyen la base demográfica y cultural del Paraguay.

Ellos llaman a estos monocultivos de eucalipto “sistemas de producción forestal climáticamente inteligentes”, aunque muchas personas en el planeta sabemos que los monocultivos forestales son climáticamente estúpidos, en particular los de eucalipto: desertifican; contaminan (porque se fumigan tanto o más que la propia soja); y por sus características alelopáticas no dejan crecer nada a su alrededor.

Ellos secan en sus grandes silos los granos de soja a ser exportados, con leña. A pesar de que el Paraguay cuenta con enorme cantidad de energía eléctrica proveniente de las hidroeléctricas, ellos no están dispuestos a invertir en tecnología para cambiar la leña por electricidad. Por eso, necesitan más leña, a la que llaman biomasa, y piensan que es una buena idea que esa leña sea producida por las familias campesinas e indígenas, que pueden, según ellos, “salir de la pobreza” vendiéndole leña al sector sojero. No han pensado en la necesidad de producir más y mejores alimentos, de instruir a las familias en mejores técnicas productivas sanas y sostenibles. No, parece que consideran más importante usar la fuerza de trabajo de la población más pobre, y su tierra, para tener leña barata.

Ellos han decidido solicitar al Fondo Verde del Clima (Green Climate Fund – GCF) financiación para llevar adelante su proyecto. Lo hicieron con el patrocinio de la Agencia de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), a inicios del 2017. Una fuerte campaña de la Coalición Mundial por los Bosques (Global Forest Coalition – GFC[2]) logró que no se aprobara esa financiación. Este año volvieron a presentar ese pedido, con algunos cambios en el proyecto, y esta vez sí lograron una financiación de 25 millones de dólares no reembolsables, más otros 50 millones que se ofrecerán como créditos para fincas medianas, a través de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD). Esto ha sucedido en una reunión del Fondo Verde en Songdo, Corea, en una reunión que ocurrió entre el 26 de febrero y el 1 de marzo. Allá fueron los ministros Molinas y Loizaga a vender su proyecto, y lograron, como en tantos casos anteriores en la historia reciente del país, que la comunidad internacional destine dinero al gobierno paraguayo. Dinero que no suele llegar a destino, menos aún en periodos electorales, dinero que los ciudadanos de a pie solemos ver convertido en lujosas camionetas, fiestas fastuosas, o en cruceros contratados en Miami.

Ellos, con la complicidad de la FAO –que en definitiva está promoviendo monocultivos de árboles para la producción de leña– están proporcionando un gigantesco subsidio a los sojeros, lo que es simplemente obsceno a la luz del fulminante ataque que el gobierno actual le propinara a los últimos bosques que quedan en Paraguay,  acelerando la expansión de la producción de soja y carne. Cabe recordar que menos de un mes antes de que PROEZA se presentara al Fondo Verde, el presidente Cartes revocó una moratoria de deforestación de 13 años de antigüedad, otorgando a los presuntos propietarios de  tierras un permiso explícito para eliminar los bosques naturales y, si lo consideraren conveniente, reemplazarlos por monocultivos de árboles. Cartes taló no menos de 2 millones de árboles en su propiedad privada en octubre de 2017[3], amparándose en ese decreto.

Ellos cuentan con que esta forma de incluir el trabajo campesino en la cadena de valor del sector sojero disminuya la resistencia campesina e indígena a su modelo productivo. Ellos saben que la población paraguaya se encuentra dividida entre quienes apuestan a la renta de unos pocos (sin importar el padecimiento de muchos) y quienes buscan preservar el país y sus condiciones naturales para la reproducción de la vida. Saben también que, para profundizar la condición colonial del Paraguay, es necesario terminar con la lucha del pueblo, de las comunidades afectadas por sus monocultivos y sus venenos.

En ese contexto de conflicto nacional, ellos han logrado más dinero para avanzar, pero han logrado mucho más, lo que en verdad puede considerarse una proeza, una hazaña digna de mención: han logrado legitimidad gracias al apoyo explícito de sus mismas víctimas, quienes, a pesar de decir que representan a grupos campesinos, que defienden los derechos de la gente, emitieron cartas de apoyo al programa.

Nosotros sabemos que la aprobación de PROEZA sienta un precedente muy preocupante para el Fondo Verde del Clima, ya que significa que financiará la expansión de monocultivos de árboles para la producción de leña, en lugar de actividades concretas para avanzar en su objetivo fundacional de mantener el aumento de la temperatura en nuestro planeta por debajo de los 2 grados centígrados. Investigaciones recientes demuestran que la “bioenergía” es peor para el clima que el carbón fósil, por eso los observadores oficiales del GCF han pedido a sus directivos que rechacen todos los proyectos que podrían incentivar la expansión de la producción y el uso de la bioenergía.

Nosotros también sabemos que es urgente frenar el avance del agronegocio en Paraguay, particularmente la producción de soja y de ganado con elevado impacto ambiental. Nosotros también sabemos que la mayoría de la población está verdaderamente comprometida con la lucha de las víctimas y no adoptará este nuevo rubro productivo en sus fincas. Y sabemos que solo cuando la mayoría comprenda que no es el dinero el que alimentará a la gente, podremos lograr nuestra propia proeza: la de un Paraguay sustentable, libre, independiente y soberano

 

*Heñoi, Centro de Estudios y Promoción de la Democracia, los Derechos Humanos y la Sostenibilidad Socioambiental

Notas

[1] Gestión social y ambiental del Proyecto PROEZA. Disponible en: http://www.stp.gov.py/v1/wp-content/uploads/2017/01/PROEZA-ESMF-TRAD-Espa%C3%B1ol-22-setiembre-2017.pdf

[2] La Coalición Mundial por los Bosques es una coalición de 92 ONG y Organizaciones de Pueblos Indígenas de 60 países diferentes, con la misión de “observar y restaurar los ecosistemas de bosque y los conocimientos tradicionales, defender y promover el respeto de los derechos y territorios de los pueblos indígenas y las comunidades locales, promoviendo para ello medios de subsistencia sostenibles que permitan la coexistencia de las personas y los bosques, con el fin de lograr una calidad de vida duradera para las generaciones actuales y futuras”. Para más información visitar: www.globalforestcoalition.org

[3] ABC Color, 15 de noviembre de 2017. Disponible en: http://www.abc.com.py/edicion-impresa/economia/horacio-cartes-tumbo-dos-millones-de-arboles-de-su-estancia-en-un-mes-1649785.html

Imagen principal: Fepama

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