Trabajo Social, su lucha por ser Facultad y la discriminación de la mujer

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Por Ana Valdez*

Trabajo social es una profesión que se ha construido durante más de 80 años de historia, de los cuales más de 54 años son de existencia como carrera universitaria. Otra profesión con estos años de historia ya sería una Facultad en la Universidad Nacional de Asunción (UNA), pero no es el caso, porque esta carrera ha sido, desde sus inicios, una carrera de mujeres; compuesta en algunos tiempos solo de mujeres y en otros, como ahora, mayoritariamente de mujeres, esto podría explicar la discriminación y el menosprecio de nuestro derecho a ser una Facultad por parte de la cultura patriarcal
El Trabajo Social forma parte de esas tareas que en la división socio técnica del trabajo son feminizadas, por sus fines, sus roles y sus funciones, y también por el salario que percibimos por este trabajo. Es normal ver que otros profesionales con igual nivel de formación y las misma s horas de trabajo, obtienen un salario muy superior al de una Trabajadora Social.
Las postergaciones y discriminaciones que sufren nuestra profesión y nuestro Instituto han hecho que tengamos que valernos de la organización, la lucha, el debate y la construcción colectiva permanente para superar las barreras que nos imponen. Hemos sabido construir procesos profesionales, profundizarlos teóricamente y llevar adelante luchas por y para la democratización de los espacios.
Somos una disciplina, que por sus años, camino recorrido mucho ha aportado a las ciencias sociales en Paraguay y a la democratización de la Universidad Publica. Somos la suma de varias batallas, y luchas que han ido sumando en un proceso de construcción mas democrático, mas participativo, menos des igual.
A modo de ejemplo podemos ver que tras la caída de la dictadura, -creo que debemos ser la única carrera de la UNA – trabajo Social logró remover a todo su plantel de docentes que hasta ese momento actuaban de pyragues del régimen.
Otra muestra de las luchas por la construcción de espacios democráticos es también que hoy por hoy, la Carrera está orientada por un Consejo Consultivo, donde en forma partiría se tratan y recomiendan las decisiones a tomar en la institución.
Otro ejemplo más, durante el proceso de “UNA no te calles” el reclamo de las y los estudiantes eran los concursos públicos para los cargos técnicos y administrativos, y en Trabajo Social incluso los cargos que son denominados de confianza hemos logrado que sean concursables, dando posibilidad a que  en esos espacios las y los trabajadores de la educación tengan la posibilidad de concursar y aportar cada determinado tiempo.
Nuestras luchas y conquistas han sido un gran paso dentro del proceso de democratización de la UNA, y han sido llevadas adelante por un espacio de mujeres en su mayoría. Cuando nos preguntan cómo es posible que tengamos un local tan lindo, postgrados, extensión e investigación, creo que uno de los grandes motivos es que somos un espacio conducido por mujeres.
Es por eso que también desde la heteronormatividad se trata de desprestigiar y asumir falsas jerarquías por sobre Trabajo Social, no respetando y desconociendo el camino andado, tratando de negar la posibilidad de autodeterminación y lo que es peor, señalarnos qué y cómo se debe hacer esta profesión.
En ese tenor existe un intento de negar nuestro derecho genuino a ser facultad, tratando de colocar el discurso heteronormativo donde solo se puede dar o una Facultad de Trabajo Social o una de Ciencias Sociales, esa lógica tan parecida a aquellos discursos que tratan de imponer que la lucha por los derechos de las mujeres va en contra de los derechos de los varones.
Desconociendo que un derecho no niega jamás otro derecho y que debe ser progresivo, desconociendo también nuestro compromiso histórico, desconociendo la importancia de tener más voces diversas en los espacios de poder, y esto se da porque somos un espacio de mujeres.
La lucha por una Facultad de Trabajo Social, no niega el derecho a que exista una Facultad de Ciencias Sociales, es mas tenemos un amplio compromiso con que esto se pueda dar, un compromiso real basado en acciones, no en discursos. Sin embargo la forma en la que se expresa en este contexto la de Ciencias Sociales pretende negar nuestro derecho a ser Facultad.
Por eso el estamento docente, estudiantil, no docente, de Trabajo Social decidió en el 2016 pelear por el proyecto de una Facultad propial y desde los espacios conquistados apoyar y acompañar también la creación de una de Ciencias Sociales, en el convencimiento será una voz y un voto seguro en la conquista de ese espacio.
En este momento esperamos contar con el apoyo de los espacios  de organizaciones sociales, estudiantiles y de docentes, queremos pedirles que confíen en que apoyarnos es también hacerlo con el proceso de democratización de la Universidad y a la conquista de más derechos.
Los derechos no son barreras para el desarrollo, nuestro derecho a crecer y convertirnos en Facultad es un impulso a las luchas dentro de la UNA y no una barrera para que otras luchas avancen. Necesitamos más facultades, necesitamos más voces, necesitamos más votos en los espacios de poder, no creamos que sólo se puede tener una Facultad de Trabajo Social o una de Ciencias Sociales, se pueden tener ambas y ambas son necesarias; no caigamos en el discurso de que los derechos de unos van en contra de otros; los derechos que conquistemos son para todos y todas.
Por eso invitamos a que nos apoyen, una vez más (como tantas veces nos acompañaron y les acompañamos),  sumen a esta batalla que estamos dando, a esta lucha llevada adelante principlamente por mujeres, a esta lucha de todas y todos.
* Es docente en la Carrera de Trabajo Social.

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