Reelección: Ni Lugo ni Cartes ¿Entonces quién…?

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Nos hemos vuelto absolutamente monotemáticos. La reelección vía enmienda constitucional y, por ende, el tema electoral, domina totalmente la agenda de discusión en nuestro país.

Por Eduardo Arce

El tema electoral gira exclusivamente en torno a la enmienda y la reelección y no en torno a los problemas reales que nos aquejan como pueblo ni, mucho menos, a los programas de gobierno que puedan dar salida a las necesidades de ese pueblo empobrecido.

La reelección es la agenda principal del presidente Horacio Cartes y el cartismo, que contaron con la grata sorpresa de la servil complicidad del expresidente y actual senador Fernando Lugo y los senadores y seguidores luguistas, que pasaron a ser los protagonistas de esta historia.

El 10% de la población paraguaya, alrededor de 1.500.000 personas, malviven en la pobreza. Fuente: lamira.com.py

El 10% de la población paraguaya, alrededor de 1.500.000 personas, malviven en la pobreza. Fuente: lamira.com.py

Las discusiones, hoy, no giran en torno a temas tan importantes como los duros ataques por parte del gobierno a la calidad de vida, cuyo eje es la ofensiva sin precedentes contra los derechos laborales y sociales del pueblo trabajador y sus conquistas.

Tampoco se aborda la apropiación de los bienes del patrimonio público a favor de los intereses del grupo Cartes y de los “barones del usen y abusen”, o de la continuidad de un crecimiento económico que no es sino concentración desenfrenada de las riquezas en un pequeño sector de la población, y una expansión escandalosa de la pobreza y de la desigualdad.

Muy poca gente conoce el irresponsable endeudamiento externo que es, por un lado, parte de la estrategia del gobierno para financiar los grandes negociados de obras públicas y, por otro, una política de exoneración impositiva a los grandes capitalistas. De esto tampoco se habla

La importancia de la reelección

La reelección es de vital importancia para Cartes y su grupo pues desde el gobierno cumplen el objetivo de profundización de la concentración de la riqueza y de la desnacionalización, ampliando al extremo la entrega de empresas, bienes, servicios y recursos naturales al capital privado. Desde el gobierno hacen grandes negocios y ganan el dinero que nunca podrán ganar fuera de él.

De esto, nadie duda, pero ¿y para Lugo y los luguistas del Frente Guasu, por qué es tan importante?

Pese a que se podía haber esperado algo distinto de ellos, Lugo y el Frente Guasu han centrado, en los últimos meses, toda su participación política en las negociaciones con el cartismo, desnudando la actitud servil y complaciente con Cartes. No les importa negociar cara a cara con los golpistas ni con los delincuentes, con lo que han corroborado que son la misma cosa que colorados y liberales, pero con discurso y maquillaje diferente.

Lugo, que tiene un discurso populista, cuando estuvo al frente del Estado, usó su prestigio para desviar las luchas sociales con promesas a ser cumplidas en un futuro incierto. Gobernó esencialmente para los sojeros y los empresarios que cuando ya no lo consideraron útil, lo desplazaron del cargo.

Su actual candidatura, con base en la alianza con sus anteriores verdugos, muestra claramente su total pérdida de ética y de escrúpulos, y el camino de una nueva derrota para la clase trabajadora, el campesinado y el pueblo pobre.

Cartes es un peligro porque quiere seguir robando, pero Lugo es más peligroso porque es un enterrador de sueños y un corrosivo de primer orden de las dirigencias del movimiento social. Es el más dañino de todos porque mientras su política y programa adormecen y desarman a las fuerzas populares para entregarlas en el altar de la burguesía, a él sólo le interesa su prestigio.

Los del Frente Guasu, por su parte, se desviven para habilitar a Cartes y Lugo, porque a partir de la candidatura del ex presidente, ellos podrán seguir existiendo y haciendo una tarea parlamentaria que es tan inofensiva para los grandes propietarios y ricos de nuestro país, como perjudicial para el pueblo trabajador.

Con sus últimas movidas y en intensas negociaciones secretas con los “enemigos” y los “golpistas”, el Frente Guasu ha dado claras muestras de que es una organización política completa y totalmente inútil para abrir procesos de cambios reales favorables al pueblo trabajador.

Sintetizando, Lugo y Cartes ya fueron probados en la presidencia del país y el resultado es categórico: no sirven para asegurar mejores días para el pueblo trabajador. La reelección de uno u otro repetirá lo que ya conocemos: bienestar para una minoría privilegiada y agudos malestares para el pueblo empobrecido.

Ni Lugo ni Cartes. Entonces ¿quién?

Esta es la pregunta que salta inmediatamente cuando se plantea el análisis más arriba desarrollado.

En primer lugar, debe quedar bien claro que Mario Abdo Benítez (h), Efraín Alegre, Mario Ferreiro o Nicanor Duarte Frutos, que son otros candidatos, son lo mismo que Lugo y Cartes. Ninguna confianza en ellos.

En segundo lugar se debe pensar en cómo hacer para que, desde el gobierno, se apliquen planes concretos que beneficien al pueblo empobrecido. Ello conlleva la necesidad de abrir un proceso para la construcción de un movimiento político independiente, exclusivo de la clase trabajadora de la ciudad y del campo y de todos los sectores oprimidos, de manera a presentar una alternativa que enfrente a Cartes, Lugo, Abdo Benítez, Alegre, Ferreiro, Duarte Frutos o quien sea que represente, como ellos, a los poderosos que siempre han gobernado.

Lo más importante por lo tanto, es que en el plano electoral, se inicie, en el movimiento social, una discusión abierta y franca de un proyecto que responda a los intereses del pueblo y que enfrente decididamente a quienes pretenden perpetuar la pobreza, aunque la “combatan”.

Lo prioritario es conformar un frente electoral amplio, democrático y clasista que se presente como alternativa electoral, con candidaturas de trabajadores, campesinos, indígenas, mujeres y jóvenes, con un programa que se oponga por el vértice a todas las variables neoliberales y entreguistas. El candidato a la presidencia, puede ser cualquiera pues de nosotros pues lo importante es el programa.

¿Qué no se va a ganar? No importa. Lo trascendental es crear esa alternativa unitaria.

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